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Juan Pablo II y el reto del nuevo siglo entre 97-2000

Por: Alexander Bonilla Durán


El Creador, Dios, entregó la Tierra al hombre para que la cuidara. Pero no le dio un poder absoluto, le impuso limitaciones. Esto está expresado simbólicamente con la prohibición de comer el fruto del árbol. Al abusar de la naturaleza el hombre “ha comido del fruto prohibido”, ha pesado, ha roto las leyes morales, las biológicas, y la relación con el Creador, pues ha pasado a ser un explotador y destructor de la Madre Naturaleza, esa que le fue entregada para que la cuidara y amara.

Y esas leyes, según dijo Juan Pablo II en 1987, no pueden impunemente ser transgredidas. Él considera que la ciencia y la tecnología han traído grandes beneficios a la humanidad, pero algunos descubrimientos y aplicaciones pueden traer efectos negativos a largo plazo; y que toda intervención en un área del ecosistema debe considerar las consecuencias en otras áreas y en general en el bienestar de las futuras generaciones.


Aunque la Doctrina Social de la Iglesia no da soluciones concretas a la crisis ecológica que se vive, si orienta e ilumina el camino que debe seguir el Estado, las personas, y las empresas, para enfrentar el reto del nuevo siglo.


Por lo tanto, es importante que en la adopción de Garantías Ambientales, los Señores Diputados consideren el pensamiento de la Iglesia y el Papa Juan Pablo II. Piensen en lo que ha dicho este Papa la primera estructura fundamental a favor de la ecología humana es la familia “contra la cultura de la muerte, de la destrucción, la familia constituye la sede de la cultura de la vida”.

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