El mundo de las hormigas
Por. Alexander Bonilla D.
alebodu@hotmail.com
La MIMERCOLOGÍA es la ciencia que estudia las hormigas.
Hasta la fecha han sido descritas mas de 6 mil especies. Han invadido casi todos
los lugares de la Tierra, excepto los polos y las grandes alturas. Datas de
hace millones de años, y han sobrevivido guerras, incendios, catástrofes.
Pasaron de una vida terrícola a una vida arborícola; de depredadoras
y de alimentarse de otros insectos pasaron a un régimen pastoral y luego
al fungícola; o sea, pasaron de ser agrícolas al vegetariano.
Un hormiguero se compone de reinas o hembras fecundas que viven unos 12 años;
de legiones de obreras sin sexo que viven de 3 a 4 años; y de cientos
de machos que mueren al cabo de 5 o 6 semanas. Solo las hembras poseen alas,
que las pierden después de su vuelo nupcial. No tienen una reina o madre
única, sino tantas ponedoras como sean necesarias. En los nidos pequeños
hay 2 o 3 ; en los grandes como 50.
Otros datos interesantes de las hormigas : pueden vivir cerca de un año
sin alimentarse , en tierra húmeda. Una hormiga decapitada puede seguir
viviendo hasta 20 días y manteniéndose sobre sus patas. Son un
comprimido de músculos y nervios con una enorme energía acumulada
en sus miembros. Desconoce epidemias y enfermedades. Solo las afecta el frío,
que no las mata; sola las adormece, para resucitar con el sol.
Las hormigas han sobrevivido por millones de años. Se han enfrentado
a toda clase de calamidades y tragedias, y a pesar de todo es muy difícil
que pierdan la cabeza, que se vuelvan locas. No se ve que se peleen entre sí
dos hormigas de una misma república. Si hay momentos de crisis como el
abandono del hormiguero, un viaje arriesgado, se esfuerzan en convencer por
medio de caricias antenales, a las que no comparten una opinión. Por
lo general logran el convencimiento .
Las hormigas son muy sensibles al dolos; una hormiga amputada o herida sigue
su camina hacia el hormiguero como si no hubiera ocurrido nada; y si alguien
les solicita ayuda se detienen y comparten su miel. Física y orgánicamente
solo pueden ser felices sembrando felicidad.; no tienen más satisfacciones
que el deber cumplido. Con ellas se cumple aquello de “todos para uno
y uno para todos”.
Dicen los científicos de las hormigas que son profundamente místicas.
Viven para su dios y la razón de vivir es servirle. Aunque son pacifista,
no dudan en defender su nido ante los intrusos. Pero manejan muy bien los instrumentos
de la paz y las alianzas. Pronto reconocen la inutilidad y la estupidez de una
lucha fratricida; entonces aflojan sus mandíbulas y suspenden las luchas
cuerpo a cuerpo. Logran una paz difusa que luego consolidan convirtiéndose
todos en una sola familia para trabajar en beneficio del nido.
A como está el mundo hoy, lleno de violencia y de guerras, uno quisiera que nuestros líderes pudieran tener el cerebro de una hormiga. Estoy seguro que viviríamos mejor, con mayor armonía, solidaridad y paz.