La mirmecología marzo 2003.
Por.Alexander Bonilla D.
La mirmecología es la ciencia que estudia las hormigas.
Se ha preguntado usted ¿para qué sirven las hormigas?.
Tenemos datos interesantes que compartir con ustedes.
Hasta la fecha han sido descritas más de 6.000 especies. Han invadido
casi todo los lugares de la Tierra, excepto los polos y las grandes alturas.
Datan de hace millones de años, y han sobrevivido guerra y catástrofes.
Pasaron de una vida terrícola a una arborícola; de depredadores
y de alimentarse de otros insectos pasaron a un régimen pastoral y luego
al fungícola ; o sea, pasaron de ser agrícolas al vegetariano.
Un hormiguero se compone de reinas o hembras fecundas(viven 12 años);
de legiones de obreras sin sexo que viven de 3-4 años; de cientos de
machos que mueren al cabo de 5-6 semanas.
Solo las hembras poseen alas, que las pierden después de su vuelo nupcial.
No tienen una reina o madre única, sino tantas ponedoras como sean necesarias.
En los nidos pequeños hay 2 o 3; en los grandes como 50.
Otros datos interesantes de las hormigas : pueden vivir cerca de u año
sin alimentarse, en tierra húmeda. Una hormiga decapitada puede seguir
viviendo hasta 20 días y manteniéndose sobre sus patas. Son un
comprimido de músculos y nervios con una enorme energía acumulada
en sus miembros. Desconoce epidemias y enfermedades. Solo las afecta el frío,
que no las mata; solo las adormece, para resucitar con el sol.
Las hormigas, como hemos visto, han sobrevivido por millones de años.
Se han enfrentado a guerras, inundaciones, incendios, hambrunas, bombas atómicas.
Y a pesar de todo, es muy difícil que pierdan la cabeza. No se ve que
se peleen entre sí dos hormigas de una misma república. Si hay
momentos de crisis como el abandono del hormigueo, un viaje arriesgado, se esfuerzan
en convencer por medio de caricias antenales, a las que no comparten una opinión.
Por lo general logran el convencimiento. Las hormigas son muy sensibles al dolor;
una hormiga amputada o herida sigue su camino hacia el hormiguero como si no
hubiera ocurrido nada; y si alguien les solicita ayuda se detienen y comparten
su miel. Física y orgánicamente solo pueden ser felices sembrando
la felicidad; no tienen más satisfacción que el deber cumplido.
Con las hormigas se cumple el “todos para uno y uno para todos”.
Dicen los científicos de las hormigas que son profundamente místicas.
Viven para su dios y la razón de vivir es servirle.
Aunque son pacifistas, no dudan en defender su nido ante los intrusos. Pero
manejan muy bien los instrumentos de la paz y las alianzas. Pronto reconocen
la inutilidad y la estupidez de una lucha fratricida; entonces aflojan sus mandíbulas
y suspenden las luchas cuerpo a cuerpo. Logran una paz difusa que luego consolidan
convirtiéndose todos en una sola familia para trabajar en beneficio del
nido.
A como está el mundo de hoy, uno quisiera que nuestros líderes
pudieran tener el cerebro de una hormiga. Estamos seguros que viviríamos
mejor, en mayor armonía, solidaridad y paz.