Conservación Ambiental en San Carlos 1980
Por: Alexander Bonilla
Por: Alexander Bonilla D.
Desde principios del siglo XIX se intentó colonizar la región de San Carlos, varios esfuerzos se hicieron para introducir pobladores suecos o noruegos a finales del mismo siglo; posteriormente, se quiso probar con costarricenses y más tarde, después de la Primera Guerra Mundial; se quiso colonizar con familias españolas o cubanas; debido a lo inhóspito de la zona y a la falta de vías de comunicación, así por ejemplo en 1922, en el Congreso se expuso “que la región era inadecuada ecológicamente para los cultivos y que ya se había perdido suficiente dinero en los intentos de colonización”.
Parecía que lo que fuera la tierra de los indígenas Votos y Guatusos estaba destinada a mantenerse aislada de la Meseta Central. Más … dos décadas después, debido a la mejoría de las vías de comunicación y a los altos precios del café, se inició el despertar de la región. Los cambios fueron muy drásticos y en muy poco tiempo. Aquellos recursos naturales que habían permanecido ocultos y salvajes, por siglos, empezaron a desaparecer rápidamente, aún hoy día, los mismos continúan extinguiéndose a vista y paciencia de los sancarleños.
San Carlos tiene serios problemas ambientales, pero considero que el principal es el proceso acelerado de deforestación que se da en la región. Veamos algunos datos. Entre 1950 – 1961, se taló un promedio de 6027 ha. por año y de 1961 – 1977 se taló a una tasa de 14.375 ha. por año; es decir, que en un período de 30 años se han arrasado 303.800 ha. . Lo anterior hace que, según proyecciones de expertos, se calcula que San Carlos, se quedará sin bosques hacia el año 2015, pudiendo llegar a convertirse en una región similar a la de Guanacaste, pero agravada por el régimen más intenso de lluvias que favorecía los procesos de erosión y las inundaciones.
La deforestación continúa. Datos dados por la Dirección Forestal muestran que en 1978 se dieron permisos para talar 6434 ha., que ascendieron a 9.633 ha. en 1979; lo anterior, recalcamos, son los permisos legalmente otorgados; cuántas ha., más se arrasan en San Carlos sin permiso?. Sería interesante averiguarlo.
Vale la pena aclarar que no es que nos opongamos definitivamente a la explotación maderera. Los bosques hay que explotarlos, pero debe hacerse racionalmente técnicamente, tomando en cuenta la aptitud forestal o agrícola de los terrenos.
Creo que a los sancarleños como muy bien lo representó Kokin en una caricatura en el periódico “San Carlos al Día”, se les está pasando la mano”. Y, son los mismos madereros quienes deberían estar también preocupados, puesto que están destruyendo su forma de vida, la materia prima de sus trabajos.
Otro problema ambiental serio que tiene San Carlos es la contaminación que están recibiendo sus ríos, principalmente los ríos que rodean a Ciudad Quesada.
Recientemente tuve la oportunidad de hacer un pequeño recorrido por la quebrada que pasa a un costado de la casa del Sr. Hernán Bonilla, notando que todos los desechos domésticos (caños y aún basuras) eran lanzados directamente al río. Supongo que la mayoría de los ríos sufren el mismo problema, incrementando en algunos casos con las aguas negras y en otros con los desechos de algunos aserraderos.
Me senté a pensar, a recordar, cuando de pequeños recorríamos estos mismos ríos jugando, pescando olominas y bañándonos en algunas pozas (la poza de los Hidalgo, recuerdo de grata memoria); hoy día esto ya no se puede hacer. Los ríos están llenos de basuras, latas, botellas, aguas negras, etc.. Pienso en lo que una vez fueron en San José, los ríos Torres o María Aguilar, y lo que son hoy. Lo mismo llegará a ocurrir en Ciudad Quesada al paso de los años. ¿Cuánto cuesta descontaminar hoy el río Torres o el María Aguilar? millones de colones. ¿Tendrá el pueblo sancarleño, en un futuro millones de colones para descontaminar sus ríos?. Podríamos seguir anotando otros problemas ambientales que sufre el cantón, como el ruido, contaminación atmosférica, quemas, uso irracional de pesticidas, sedimentación de ríos mayores, etc. … Quizás en otra ocasión escribamos sobre el particular; ahora lo que me interesa es analizar algo más sobre la deforestación y sobre la contaminación de los ríos en San Carlos.
En el Taller de Planeamiento en la Salud, llevado a cabo en San Carlos, en junio de 1979, se analizaron algunos problemas ambientales. Se instó a los organismos respectivos a mantener un control del tirado de los desechos en los ríos, control sobre el ruido, control sobre las quemas, control sobre el uso de pesticidas, reforestar las fuentes de abastecimiento de agua potable, etc. .
Lo más importante fue que como objetivo, la comunidad se propuso evitar la contaminación de las aguas, controlar la deforestación y promover la creación de centros recreativos. Como metas se propusieron demarcar la Reserva Juan Castro Blanco, delimitar la Reserva de Arenal y crear una reserva en la región norte del Cantón.
Ello, nos lleva a creer de que en verdad había interés por parte de los sancarleños por la conservación de los recursos naturales. Más, pregunto: 2. Qué se ha logrado de todo lo dicho anteriormente y analizado por el pueblo y por los representantes de los organismos respectivos?. Entonces, ¿Hay verdadero interés por los recursos de la región?. O es que sólo se tuvo una actitud de denuncia y no de seguimiento y búsqueda de soluciones y alternativas a los problemas ambientales de un determinado lugar. O, en su defecto, es que hay negligencia en los funcionarios de los diversos organismos por solucionar los problemas ambientales planteados?.
El pueblo sancarleño debe sentarse a analizar seriamente estas interrogantes. Quizás como resultados se pueda obtener un mayor apoyo de todos los sectores de la región para algunas personas o grupos que si están preocupados por el futuro de los recursos naturales de San Carlos, pero que han sido dejados sin apoyo.
En este tipo de problemas se debe contar con el respaldo de todos los sectores productivos de la zona. Es el futuro del Cantón lo que está en juego. La riqueza de San Carlos depende del uso adecuado que se le de a sus recursos naturales. Es hora de que lo comprendan: los recursos naturales de San Carlos son finitos; no son eternos!.
Más no quisiera convertirme en un criticador, porque es posible de que me digan que no tengo ningún derecho. Es posible que tengan razón. No he hecho gran cosa por el cantón que me vió nacer; pero si me dan la oportunidad me gustaría colaborar. Someto a consideración del pueblo sancarleño algunas ideas que podrían minimizar el detrioro acelerado que sufren sus recursos naturales:
Mucho de lo expuesto definitivamente afectará intereses. Los intereses del Cantón deberán estar por encima de los particulares.
Sólo abstrayéndose de ellos y mirando hacia el futuro, podremos legar una mayor calidad de vida a nuestros descendientes.
San Carlos, como una de las regiones más importantes del país, no se puede dar el lujo de terminar el siglo con sus recursos naturales destruídos.