Conservación y Educación 1980
Por: Alexander Bonilla Durán
La Educación Ambiental es el proceso de experiencias y observaciones que da conciencia a una persona de su relación con el ambiente total y de su responsabilidad con dicho ambiente.
La educación ambiental en nuestro país se puede decir, que es reciente, y hemos estado utilizando las experiencias que han tenido otros países en este campo; en tal sentido, existe un cúmulo de esfuerzos disperzos que busca que la conservación de los recursos naturales se introduzca en los niveles de la educación ambiental en la no formal.
Para que la conservación llegue a ser una manera de ser del costarricense, el Ministerio de Educación debe centralizar todos los enfoques que se le están dando a la educación ambiental. Qué se establezca por ley que el estudio ambiental sea obligatorio en todos los niveles de enseñanza. El Ministerio de Educación debe ser el rector de la educación ambiental en el país.
Particularmente debe ser más práctica, es decir, dar énfasis en la búsqueda de la solución del principal problema ambiental que vive Costa Rica; el proceso acelerado de deforestación. En parte el problema se origina en la falta de cultura forestal del costarricense; pues entonces orientemos los esfuerzos educativos a salvar nuestros bosques. Pero se salvan allá en el campo; no aquí en la ciudad, como se trata de hacer en la actualidad.
Lo anterior, es porque gran parte de los esfuerzos por concienciar a la educación ambiental considero que la ciudadanía sobre la utilización racional de nuestros recursos naturales, se están quedando en los sectores del Valle Central o a lo sumo en algunas otras ciudades importantes del interior del país, y bien que mal, estos sectores tienen más acceso a información que les pueda concienciar sobre el uso adecuado de los recursos naturales.
En definitiva, no estamos llegando al campesino; no nos estamos dirigiendo directamente allá a la montaña, donde la misma desaparece para dar paso a los potreros, principalmente. Pienso que estamos haciendo una educación ambiental de escritorio y aunque es necesario difundir los conceptos de conservación a todo nivel, es más prioritario llegar al campo y enseñarle al campesino el verdadero valor del bosque; cómo hay que explotar el mismo sin que se pierda gran cantidad de árboles, a conservar las cuencas hidrográficas, a realizar prácticas agrosilviculturales, y en general orientar mejor sus conocimientos empíricos para convivir con la Naturaleza sin destruirla.
En las ciudades abundan los conservacionistas. Algunos juegan un papel importante a la hora de definir políticas o crear leyes ambientales.
Pero una gran mayoría, lo único que hace es hacer proyectos,
teorizar, educar a sectores que son los que menos lo necesitan.
Hagamos un alto en el camino y tratemos de salvaguardar al país de forma
práctica. La realidad ecológica que estamos viviendo no nos permite
que sigamos haciendo proyectos. Actuémos. Que los biólogos, los
forestales y el resto de profesionales que trabajan en educación ambiental
salgan de la ciudad y se proyecten al campo a combatir el principal problema
ambiental del país. En caso contrario, tendremos buenos proyectos, que
no serán más que eso, buenos proyectos; pero casi nada de bosques
en un corto plazo.