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Sobre Conservación Ambiental 1980
Alexander Bonilla

El deterioro ambiental es consecuencia de un proceso de desarrollo que no toma en cuenta el equilibrio ecológico. Por ello se necesita una educación ambiental general y especial. Se tiene que elaborar una nueva modalidad de trabajo que abarque la familia, la comunidad y la escuela, con el fin de instruir a los jóvenes, en especial a los niños en las cuestiones ambientales.

La población debe tomar conciencia y preocuparse del ambiente y sus problemas, para que en forma individual y colectiva contribuya a la solución de los problemas actuales y futuros. Se debe adecuar la educación en todos los niveles: para niños, estudiantes de primaria y secundaria, universitarios y para el público en general.

En todo el país deberían constituirse grupos de estudios ambientales; y cada escuela o colegio debe contribuir al conocimiento de los problemas de su propio medio. Debe haber una evaluación constante y permanente de los programas de educación ambiental para adaptarlos a las realidades económicas y sociales del país.

Debemos hacer comprender a los costarricenses que los bosques no deben abrirse sin antes decidir su uso final y que en la protección del medio juegan un papel muy importante los Parques Nacionales y Reservas Forestales.

El desastre ecológico no es inevitable, está en nuestras manos impedirlo; peor no podemos dejar de pensar que el costarricense prosigue una ruta que sólo puede llevar al desastre. Un 80% de los bosques tropicales del mundo han desaparecido; lo que queda es cortado y quemado a razón de 11 millones de has., por año. Costa Rica contribuye con unas 60.000 has. de bosques destruídos por año.

Debe hacer una nueva actitud en el crecimiento de nuestra sociedad; de sus objetivos, procesos y los sistemas de incentivos y riesgos que determinan nuestros modelos de crecimiento. El medio ambiente no se puede considerar como un elemento separado y diferente del crecimiento. El medio ambiente no se puede considerar como un elemento separado y diferente del crecimiento. Debemos buscar un nuevo crecimiento.

Somos conscientes de que el crecimiento económico nos ha dado grandes beneficios, pero que también nos ha causado grandes problemas de deterioro ambiental. El principal capital, el ambiente, lo estamos perdiendo. Los costos de protección del medio ambiente o su mejoramiento no deben ser considerados como gastos extras; son gastos reales que deben estar en todo presupuesto de entidades públicas o privadas.

La conservación debe llegar a ser una forma de vida: debe entenderse que la conservación es, tanto para los seres humanos, como para los animales y plantas. La conservación es un requisito del desarrollo; pero la misma no debe darse por aspectos emocionales o por figurar políticamente, sino en base a las realidades ecológicas nacionales.

Debe haber un “eco-desarrollo”, es decir, una interrelación entre la ecología y la economía. El mismo armonizará con culturas y sistemas de valores existentes para producir el máximo de beneficios sin alterar los recursos. Debemos evitar hasta donde sea posible la transferencia de tecnología de los países industrializados ya que aumentan los costos ambientales al tenerse que hacer adaptaciones costosas de los ecosistemas locales a fin de prepararlos para tecnologías originalmente elaboradas para otros contextos ecológicos, económicos y sociales; porque no se aprovecha el potencial de recursos de los ecosistemas locales y; porque se sustituye trabajo por capital, incrementando el paro y el sub-empleo y con ello la “polución de la pobreza”. Por lo tanto, hay que ser más selectivo en la transferencia de tecnología.

El crecimiento debe ser sostenido. No podemos abstenernos de utilizar los recursos no renovables. Hay que saber manejar estos recursos, eliminando usos despilfarradores, fomentando el reciclaje y dando una administración ecológica apropiada. Debemos reducir al mínimo los daños irreversibles.

La protección del medio ambiente debe preocupar a todos los costarricenses; máxime cuando sabemos del aumento mundial progresivo de la población que posiblemente a principio del próximo siglo se estabilice en unos 11.000 millones de personas. Por consiguiente la población de nuestro país aumentará. Debemos estar preparados; hay que saber armonizar con nuestros recursos naturales y comprender que los mismos son finitos.

Una de las alternativas de la conservación ambiental es la conciencia ecológica que pueda inculcarse a todo el pueblo costarricense, especialmente a los niños puesto que el futuro es de ellos y la responsabilidad es nuestra.

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