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Mapa sobre problemas ecológicos de Costa Rica 80-95

Por: Alexander Bonilla Durán

Este mapa fue preparado con el fin de poder tener en forma gráfica y esquematizada, una visión sobre la situación ambiental de Costa Rica. La base del mismo se sustenta en diversas investigaciones, publicaciones y conocimiento del país por parte de los autores. Sin embargo, hay que anotar que los documentos que principalmente se utilizaron fueron el libro “La situación ambiental de Costa Rica” de Alexander Bonilla y el Perfil Ambiental de Costa Rica” del A.I.D. y el Centro Científico Tropical. En la elaboración cartográfica participaron Alexander Bonilla, funcionario de la Confederación Universitaria Técnica de Berlín, y Gonzalo Hernández de la Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Nacional (UNA).

Para una mejor comprensión del mapa, daremos una visión sinóptica de nuestra realidad ambiental.

Introducción:

Costa Rica es un país con una extensión de 51.000 kilómetros cuadrados que desde el punto de vista geológico empezó a formarse hace unos 150 millones de años, cuando comenzaron a producirse plegamientos en el amplio canal que separaba la América Central Nuclear al Norte y el Espolón de Panamá al Sur. Su posición privilegiada la ha convertido en puente biológico, donde se encuentran especies botánicas y zoológicas del Neoártico, del Geotrópico y aún de la Región de las Antillas. O sea, que tenemos representación de tres faunas y floras distintas, distribuídas en por lo menos 12 zonas de vida (que van desde el nivel del mar hasta los 3.830 metros) y las distintas áreas geomorfológicos: llanuras de inundación del Atlántico, Cordillera Volcánica, Cuenca Tectónica del Río Tempisque, Serranías antiguas, Valle Central, Cordillera de Salamanca, Cuenca del Río General y Áreas Litorales.

Todos estos factores ambientales, bióticos y abióticos derivados del modelo climático del país, de los fenómenos geológicos y de otros agentes, están propensos a sufrir alteraciones irreversibles, si no se mantiene un equilibrio entre los mismos y las actividades desarrolladas por el hombre, es decir, si no se propicia un manejo sostenido de nuestros recursos naturales que conlleve eventualmente a un desarrollo con un mínimo de desnutrición.

Las transformaciones ambientales en Costa Rica se han dado en forma lenta en un principio y aceleradamente en los últimos 50 años. Así, podemos afirmar que a la llegada de los españoles habían bosques de costa a costa, excepto en aquellas “abras” donde el indígena sembraba cultivos de sustentación, principalmente el maíz. Había un balance entre el hombre y la naturaleza, que empezó a ser destruído cuando nos convierten en agricultores de los trópicos sin tomar en cuenta las fuertes lluvias, las pendientes abruptas y la sensibilidad y fragilidad de los suelos y otros ecosistemas. Luego vinieron cambios en el ambiente más profundos, específicamente cuando se inicia el cultivo de café en el Valle Central, cuando se intensifica la ganadería, extensiva a cambio de los bosques tropicales, cuando se abren extensas zonas bananeras en el Atlántico y el Pacífico Sur, cuando se intensifica el cultivo de la caña de azúcar, se abren caminos de penetración y carreteras sin ninguna planificación sobre la capacidad de uso del suelo, cuando se inicia una “era industrial”, cuando se producen cambios tecnológicos y se introducen tractores motosierras, aserraderos y otra tecnología depredadora, cuando empiezan a agotarse la frontera agrícola, cuando empieza a acentuarse una desigual distribución de la tierra y la riqueza, cuando empieza a crecer la población en forma acelerada.

Más reciente sentimos los efectos de la crisis económica, la falta de una legislación eficiente, la falta de coordinación interinstitucional y la falta de decisión política para enfrentar los problemas ambientales.

De esta forma hemos ido destruyendo la herencia natural que pertenece a las presentes y futuras generaciones. Todo producto de eso que Tofler ha llamado el “SOC del futuro”, cambios acelerados en muy poco tiempo que tiene a la humanidad al borde de su propio aniquilamiento.

En nuestro país se destruyen los sistemas agrícolas, los sistemas de agua, los bosques, y estamos contaminando severamente las áreas urbanas. Por otra parte, el ecosistema social está en crisis y el espectro de la guerra campea por nuestras fronteras generando muerte, miseria y toda una legión de refugiados que de una u otra manera están involucrados en este ecocidio:

Sistemas Agrícolas:

La economía de Costa Rica se sustenta en la agricultura, no obstante que por razones edáficas más del 60% de sus suelos son de aptitud forestal. Pero en forma incomprensible ni aprovechamos racionalmente nuestros bosques, ni protegemos los suelos que son la base de la agricultura.

Esta irracionalidad ecológica que nos lleva a la pérdida de nuestros sistemas agrícolas se ve incrementada con el crecimiento urbanístico descontrolado, los procesos acelerados de erosión y por los abusos en la utilización de los plaguicidas.

a)Crecimiento urbanístico descontrolado
Este fenómeno se presenta principalmente en la Gran Área Metropolitana, que cubre unas 196.715 Has., (2.8% del millón de habitantes por Ha.

La Gran Área Metropolitana tiene unas 22.250 Has. aptas para el desarrollo urbano (11.3% del total). Esto es casi para el desarrollada que son unas 15.400 Has. . Según los expertos esa área podría albergar la población proyectada para el año 2000 que sería de algo más de 2 millones de habitantes. De esta forma en la Gran Área Metropolitana si hay una planificación en el año 2000 podría vivir más del 60% de la población costarricense.

Por estoes prioritario ordenar el crecimiento urbano e industrial a fin de salvar el rico potencial agrícola del Valle Central. Es vital además porque aquí se produce el 94% de la producción nacional de papas, el 90% de las hortalizas, el 67% del café y el 58% de la caña de azúcar. Además existen unas 100.000 cabezas de ganado, la producción de leche es el 55% de la nacional, la carne de aves representa el 52% y la de huevos el 14% de la nacional.

Aunque existe el Plan Regional Metropolitano y acogido por el gobierno en mayo de 1982, lo cierto es que este no se cumple y el desorden urbano va en aumento. Por todo ello hay que hacer los esfuerzos necesarios para rescatar las 27.200 Has., de excelente potencial agrícola que quedan en el Valle Central.

b)Procesos acelerados de erosión

Las malas prácticas agrícolas, la casi total ausencia de programas de conservación de los suelos, el sobrepastoreo, la deforestación y las prácticas culturales destructivas, entre otros factores, están causando la pérdida de materia orgánica salinización, alcalinización y saturación de los medios hídricos, lo cual influye en la capacidad productiva de nuestros suelos. También, aunque en forma todavía no determinada, la lluvia ácida y la contaminación industrial está afectando la producción de los suelos, lo que unido a la erosión complica más el panorama agrícola nacional.

En Costa Rica, son millones de toneladas de suelo fértil que se pierden cada año debido a la erosión. Por ejemplo, según estudios del Centro Científico Tropical, en Arenal, se pierden dos toneladas de suelo por Ha. por año en cultivos permanentes como el café, 65 toneladas en pastos y 450 toneladas en cultivos anuales. Por otro lado, un registro llevado a cabo por el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) determinó para el Área Central del país, que en los meses más lluviosos (setiembre, octubre, noviembre) el promedio de sedimentos era de 200.000 toneladas por mes, mientras que en los meses secos fue de 1.116 toneladas por mes.

Al nivel nacional se estima que unas 680 millones de toneladas de suelo se pierden anualmente debido a la erosión. Se calcula que le 17% del país está extremadamente erosionado y que el 24% está moderadamente erosionado. Más de un 80% de la erosión se debe al sobre pastoreo (CCT, Perfil Ambiental, 1983).

Así pues, la erosión la tenemos a lo largo y ancho del país, siendo la zona más afectada la Pacífica, donde haya un 30% que tiene erosión grave y extensa y otro 30% está moderadamente erosionada (CCT, Perfil Ambiental, 1983) . Lugares específicos son las zonas de Puriscal y los Santos, que se constituyen en monumentos al mal manejo de los recursos naturales.

Lo grave del asunto, que muchos no comprenden todavía, y mucho menos los políticos, es que los estudios han determinado que las zonas tropicales son muy sensibles a la erosión y que, en condiciones naturales para constituir 10 milímetros nos damos el lujo de perderlo por millones de toneladas cada año (Estrategia Mundial de Conservación, 1980).

c)Mala utilización de plaguicidas
Es importante comprender que la productividad no depende únicamente del mantenimiento de la calidad de los suelos, sino que depende también de la preservación en el medio de insectos benéficos y otros animales, como son los polinizadores de los cultivos y los predadores y parásitos de las plagas. Igualmente hay que ser conciente de que cada día hay más resistencia de los insectos lo que conlleva a la utilización de mayores cantidades de plaguicidas. Incluso muchas veces, por estas circunstancias, especies anteriormente inofensivas se convierten en plagas.

Debemos reconocer que los plaguicidas han causado mucho beneficio a la humanidad al permitir mejores cosechas o al erradicar agentes portadores de enfermedades, pero también debemos decir que han causado y causan mucho daño al ambiente y a las personas cuando se utilizan abusivamente y cuando se usan productos tóxicos que son cancerígenos, fototóxicos, teratogénicos, mutagénicos, espermatogénicos o atacan el sistema nervioso y otras partes del cuerpo humano.

En términos generales los problemas principales de los plaguicidas son los siguientes:

1)Resistencia de plagas o plaguicidas

La resistencia es cuando un grupo de un sector puede sobrevivir a una dosis de plaguicidas que por lo general mata a la mayoría de los individuos de la población que ella forma parte. El número de especies que han creado resistencia es alarmante. Se cita que en 1980 habían 414 casos de resistencia (Georghiow 1980, citado por Hilje). Entre las especies resistentes tenemos a los mosquitos, las moscas, las moscas, los picudos, arañitas, etc. , también algunos roedores, hongos maleza y hasta bacterias se han hecho resistentes.

Esta resistencia se debe precisamente a la utilización sistemática de los plaguicidas. De esta manera cada vez hay que usar más plaguitas, elevándose los costos de producción y los efectos en el ambiente y en la salud.

2)Efecto en enemigos naturales

Esto significa que cuando se utilizan plaguicidas, no sólo se afecta la especie o plaga que se desea combatir, sino que además inciden sobre una gran cantidad de organismos que se consideran enemigos naturales y que por lo general se les considera como más susceptibles a los plaguicidas.

Se dice que menos del 1% del producto utilizado alcanza realmente la plaga que se desea controlar. Así por ejemplo en Estados Unidos los insecticidas se aplican contra unas 1000 especies de insectos dañinos, pero al final se calcula que pueden afectar unas 200.000 especies de animales y plantas, algunas de las cuales pueden ser esenciales para la sobrevivencia de la especie humana (Primentel, 1971).

Un ejemplo en Costa Rica lo constituye la siembra del banano. Según lo señala Stephens, (1984, citado por Hilje) antes de 1950 había dos plagas importantes. Pero luego a raíz de la aspiración masia de Dieldrin habían dos plagas adicionales; al final de la década había siete especies más. O sea que debido al efecto del plaguicida precitado en los enemigos naturales las plagas aumentaron, al igual que los costos económicos, ecológicos y de salud.
Otra especie que sufre el efecto de los plaguicidas es la obeja melífera y otros polinizadores. De ello pueden dar fe los productores de miel del país. Sus pérdidas representan miles de colones anualmente.

Además, la vida silvestre, principalmente las aves se han visto afectadas (muertes y contaminación) y algunas están en vías de extinción por culpa de los plaguicidas.

3)Resurgimiento de plagas
Como hemos comentado, al eliminarse enemigos naturales es común que la plaga resurja con mayor fuerza, haciéndose todavía más difícil de controlar. Aunque faltan mayores estudios sobre este particular, estamos seguros que el resurgimiento de plagas, en términos económicos, significa erogaciones muy fuertes de parte de los agricultores y del país en general.

4)Surgen nuevas plagas
Si se eliminan depredadores naturles, plagas de menor importancia se convierten en plagas serias que también requerirán recursos humanos y económicos para combatirlas. Se cita como ejemplo al gusano bellotero y al gusano de la hoja en el algodón, que tomaron fuerza al tratar de controlarse el picudo con paratión y DDT (verdadera bomba). Al final resultaron más complicados los gusanos que el propio picudo.

5)Efecto en las aguas
Los resultados de plaguicidas son incorporados por contacto o ingestión en varios organismos, incluyendo el humano. Un ejemplo clásico que cita a nivel internacional es el de los peces del Lago Michigan. Este lago recibe drenajes de áreas agrícolas intensamente tratadas con plaguicidas, lo cual ha permitido que los peces tengan concentraciones de DDT o Aldrin por sobre los límites establecidos. En conclusión la venta comercial de pescado de este lago fue prohibida (Metcalf, 1975). Algo similar puede estar ocurriendo en muchos de nuestros lagos, lagunas o ríos.

También las aguas pueden sufrir la contaminación directa, cuando irresponsablemente se fumiga sobre ríos, riachuelos o fuentes de agua. El viento puede contribuir a la contaminación cuando arrastra el producto hacia lugres varios kilómetros de distancia de la aplicación. Igualmente la lluvia puede llevar plaguicidas hacia las aguas superficiales o subterráneas.

Peter Glynn del Instituto Smitsoniano de Panamá ha encontrado plaguicidas en aguas marinas litorales, tanto fenóxicos (2,4,5 T) como organo-clorados (citado por A. Thruupt). En El Salvador se han detectado residuos altos de organoclorados usados en el cultivo del algodón, en aguas superficiales y subterráneas.

Aunque en Costa Rica no hay muchas investigaciones sobre el particular, en otros países hay evidencias de contaminación de aguas con productos usados aquí como el Temik o el DBCP (cuyo período de biodegradación es de más de 100 años). Sin embargo hay un estudio que demuestra niveles altos de nitrógeno en aguas subterráneas, debido a la aplicación de nitrógeno en aguas subterráneas, debido a la aplicación de fertilizantes (Chacón y Chacón, 1980). Por su parte, en el Perfil Ambiental de Costa Rica (1982) se cita que algunos acuíferos del Valle Central ya están contaminados por fertilizantes y plaguicidas.

6)Efecto en los suelos

Los plaguicidas no se presentan de una forma homogénea en el suelo, sino que aparecen más concentrados en la superficie, pero sin un reparto uniforme. En general, su zona de acción, se ejerce hasta una profundidad de unos 30 – 40 cm. .

Se considera que hasta un 50% de los plaguicidas aplicados al follaje llega al suelo (citado por Hilje y otros), cifra que puede ser más elevado en países como Costa Rica donde se dan sobre dosis de agroquímicos. Aunque se considera a los organo-clorados como los más persistentes, también persisten en el suelo los organo fosforados.

Cordero (1978) del Ministerio de Agricultura y Ganadería dijo que “Costa Rica sufre actualmente una de las contaminaciones más problemáticas e irreversibles, la acumulación de cobre en los suelos del Pacífico Sur, que estuvieron y están sembrados de banano”. En estos suelos se aplicaron fungicidas a base de cobre durante 20 ó 30 años y se calcula que algunas de estas tierras, dedicadas a cooperativas agrícolas ahora, todavía no han podido producir buenas cosechas y que hay poca posibilidad de que sean productivos durante lo que queda de este siglo. También se ha detectado en el país la presencia de niveles altos de arsénico como consecuencia de su uso en los cafetales (Mora y otros, 1984).

Por su parte el paraquat puede permanecer mucho tiempo en el suelo, esto se ha demostrado en suelos cafetaleros en Costa Rica.

Obviamente que la presencia de plaguicidas en los suelos puede afectar al ambiente y al hombre a través de las cadenas alimenticias.

7)Efecto sobre alimentos de consumo popular
El principal riesgo lo presentan los organo clorados. Los plaguicidas de esta manera pasan al cuerpo humano. Costa Rica como no cuenta con normas ni reglamentación sobre límites máximos permisibles de plaguicidas, presenta muchos casos de contaminación de alimentos. Se han encontrado plaguicidas en el repollo (Dipterex y Tamarón) con niveles más altos de los aceptados por la FAO (Carazo y otros, 1976). También, se ha detectado plomo en el repollo y hasta niveles bajos de organoclorados en leche de vaca (Umaña y Constenla, 1984).

Hace un tiempo se denunció el empleo de fungicidas a base de arsénico y plomo en hortalizas en la zona de Zarcero. Por su parte un informe de la G.T.Z. (Agencia de Desarrollo de Alemania) detectó niveles altos de organo clorados en el apio, papa, ajo, harina de trigo, garbanzo, alimento de gallinas, atún, queso y huevos. Los productos detectados fueron el hectacloro, clordano, dieldrín, aldrin, DDT y lindano; otros productos como la carne han sufrido de contaminación por plaguicidas, lo cual no solo afecta la salud humana, sino la economía cuando los mercados de Estados Unidos han devuelto carne contaminada. Lo que sucede es que la carne contaminada la consume el pueblo costarricense.

La utilización de plaguicidas ha causado y continúa causando intoxicaciones mortales o incapacitantes en todo el mundo. Aunque ha habido preocupación en varios sectores, lo cierto del caso es que no hay control gubernamental ni decisión política para evitar que en Costa Rica se usen productos altamente tóxicos y prohibidos en otros países.

Los plaguicidas producen toxicidad aguda, cuyos efectos pueden sentirse de inmediato o a largo plazo. También este tipo de toxicidad se refiere a los efectos irritantes en la piel y ojos. La toxicidad crónica se da cuando ha habido exposiciones prolongados y repetidas a plaguicidas, lo cual permite acumular el producto en el cuerpo y causar severos trastornos y hasta la muerte. Productos y compuestos inorgánicos a base de cobre, plomo y arsénico pueden producir intoxicaciones crónicas.

Pero también hay plaguicidas que pueden producir efectos a largo plazo como mutagenicidad, la oncogenicidad (cancerígeno) y efectos sobre el sistema reproductivo. Estos efectos pueden ser laborales y ser de índole accidental o intencial.

Por efecto laboral hay un caso en Costa Rica que merece mención; este es la esterilidad causada en trabajadores bananeros por el uso de Nematicida DBCP (Ramírez y Ramírez, 1980). La gente así afecta ha recibido indemnizaciones que oscilan entre los 200 y 600 dólares. Mientras, en Estados Unidos, trabajadores afectados por el mismo producto recibieron más de 2 millones de dólares de indemnizaciones.

También en la zona de San Carlos, un médico nos reportó (comunicación personal) casos de esterilidad en trabajadores agrícolas, aunque a falta de estudios no se sabe qué tipo de producto ha causado el fenómeno.

No se han realizado investigaciones sobre el efecto del 2,4,5 T en humanos en Costa Rica (es cancerígeno, fototóxico, teratogénico) aunque para otros países sí hay suficiente documentación. No obstante vale la pena decir que el nacimiento de un ternero fenómeno en la zona de Puriscal se debió a la exposición de sus padres al 2,4,5T. Según el Centro Nacional de Intoxicaciones en 1983 hubo 51 intoxicados por 2,4,5,T – 24 D. (citado por Incer, 1984).

Desde el punto de vista laboral, entre (1971 – 76) se dieron más de 132k casos de intoxicaciones IICAITI, 1978). Sólo un muestreo realizado por el Dr. Chediack en los meses de marzo, julio y octubre de 1979 en Limón, se encontraron 223 casos de intoxicaciones por plaguicidas. En el mismo año 1979, sólo en 3 empresas se presentaron 139 personas con síntomas de cefalea, mareos, naúseas, astenia, visión borrosa, anorexia, pérdida de peso. En 1981 se reportan 374 intoxicados en la zona bananera de Guápiles. En Liberia (zona algodonera, arrocera, ganadera) entre 1979 – 80 se presentaron 63 trabajadores agrícolas intoxicados.

Por su parte el Centro Nacional de Control de Intoxicaciones informa que entre 1978 y 1983 se produjeron 3.117 intoxicados con plaguicidas que repesentó en promedio el 20% respecto al total de intoxicaciones del período (citado por Incer, 1984).

Muertes en forma accidental o intencional suman cientos en Costa Rica (ver registros del OIJ). En 1976 fueron 17, en 1982 eran 34 y en 1983 murieron 52 personas. Sin embargo hay que decir que en 1965 murieron 21 personas por comer pan cuya harina había sido contaminada en Europa por paration (16 muertos fueron en Costa Rica y 5 en Panamá). Hubo lugares donde murieron familias enteras. El caso causó revuelo en Costa Rica.

Ahora bien, los datos expuestos estamos seguros son más elevados, ya que muchos casos no son reportados a los centros médicos. Sea como sea el asunto ha tomado características alarmantes.

Lo más grave de todo es que todavía en Costa Rica se permite la importación y utilización de productos que por su alto poder tóxico han sido prohibidos o severamente restringido en otros países; entre ellos el Lindano, paratión, clordano, heptacloro, DDT, toxafeno, paraquat, 2,4,5 T, aldrín dieldrín, endrín. Muchos de ellos son prohibidos porque causan cáncer, son teratogénicos, mutagénicos, espermatogénicos, fototóxicos o causan problemas al sistema nervioso y otros lugares del cuerpo humano. Todo ello aparte de los efectos que puedan tener en ecosistemas acuáticos y terrestres.

De acuerdo con S.Vega (UNA ) entre 1977 – 79 se importaron unos 6 millones de kilos de plaguicidas (ia). De esta cantidad, 2.7 millones de kilos era de producto cancerígeno, 230 mil mutagénico, 1.7 millones de kilos espermatogénico, 553 mil kilos fototóxico y otros niveles de kilos teratogénico.

Entre 1980-1981 se importó un promedio de 4.3 millones de uso restringido en Estados Unidos (ia).

Como hemos podido apreciar el costo social, económico y ambiental del uso de plaguicidas es sumamente elevado.

Económicamente podemos decir que con el abuso en los plaguicidas se da (Ann Thruupt):

1.Pérdidas de producción atribuídas a plagas y enfermedades.
2.Incremento en la inversión de dinero en insumos para el control de plagas y enfermedades, principalmente plaguicidas. Esto significa salida de divisas del país.
3.Costos sociales en atención a intoxicados y accidentados a causa de los plaguicidas.

En Costa Rica no hay estudios actualizados sobre las pérdidas anuales de cosechas debido a plagas y enfermedades. Lo que existen son cifras globales para América Central, donde en 1982 se estimaron las pérdidas en 172 millones de dólares. Para Costa Rica en 1972 se calcularon las pérdidas en 37 millones de dólares. De estas cifras totales habrían que determinar qué cantidad de esos gastos se debieron realmente a la resistencia o a nuevas plagas surgidas a raíz de la utilización de los plaguicidas. Todo ello significó costos elevados en insumos, lo que a su vez representa salida de divisas del país. Se estima (Ann Thruppt) que en 1982 el consumo nacional de plaguicidas fue de 30 millones de dólares.

Otros costos que debe asumir el país son los derivados de las devoluciones que se dan en los mercados internacionales de productos como carne u otros productos agrícolas.

Para América Central se calcula que entre 1.7 y 2 millones de dólares se han perdido por rechazo de carne contaminada por plaguicidas (ROCAP-USAID, 1984). Para Costa Rica, aunque han sido altos, todavía no se han cuantificado.

Recientemente, enero de 1985, se rechazó un cargamento de Tiquisque por contener residuos de heptacloro, lo cual significó una pérdida de 1 millón de colones para exportadora costarricense. Igual ha sucedido con chayotes y otros productos nacionales.

En cuanto a la atención médica por los efectos de los plaguicidas los costos son millonarios; habida cuenta de que el costo promedio por consulta de servicio externo es de 211 colones y el costo por servicios externo es de 211 colones y el costo por servicios de estancias es de unos 1400 colones (CCSS, agosto de 1983). A estos costos de atención hay que sumarle el valor de las horas de trabajo pérdidas y el valor de la vida, en el caso de las muertes (que es intangible). Otros costos, derivados de riesgos a largo plazo producidos por los plaguicidas son muy difíciles de cuantificar.

También debemos valorar el costo en que se incurre cuando algunos insectos que transmiten enfermedades crean resistencia. Tal es el caso del anófeles que causa el paludismo. Esta resistencia causa grandes gastos de control, principalmente al tener que utilizarse productos más caros para su combate. Se estima que en América Central en 1977 se gastaron 8 millones de dólares debido a la resistencia del mosquito por los plaguicidas exactos para Costa Rica.

Los costos al ambiente como la contaminación de aguas, de suelos, de aire y la muerte de peces, aves y otro tipo de formas o la destrucción de cosechas o bosques, son muy difíciles de cuantificar, pero es evidente que son elevados. Varios ejemplos serían:

muerte de peces en zonas de Guanacaste, Parrita y Quepos.
Destrucción de cría comercial de camarones en zona bananera de laurel.
Destrucción de colmenas en Guanacaste y Puntarenas.
Muerte de gallinas y cerdos en zona de Parrita-Quepos.
Destrucción de papayales en zona sur y Parrita-Quepos.
Destrucción de bosques en Filadelfia, Guanacaste.
Daños a los suelos en zona sur.

Fuera de todo lo anterior, reiteramos, las muertes de personas o efectos reversibles no son cuantificables.

Los plaguicidas han hecho bien a la humanidad, pero han causado y causan gran daño a la misma y al ambiente. Su utilización debe ser regulada en forma más eficaz. Deben mejorarse las leyes y reglamentos. Debe haber más ética en función de los plaguicidas.

No estamos en contra de los plaguicidas, son necesarios pero no indispensables. Queremos que haya un mayor control sobre ellos y que en Costa Rica no se permita la utilización de productos que por su alto poder tóxico han sido prohibidos en otros países.

Aunque no tenemos datos para ampliar, algo similar se puede estar dando con los fármacos.

Los sistemas de aguas

En Costa Rica en forma acelerada se están deteriorando las aguas litorales y continentales.

a)Aguas Litorales

1.Desechos industriales y domésticos:
Todas las ciudades y pueblos ubicados a lo largo de nuestras costas lanzan todo tipo de desechos sin ningún tratamiento al mar. En ello destaca la ciudad de Puntarenas, Quepos y Golfito en el Pacífico y Limón en el Atlántico.

Para Puntarenas diversos estudios han demostrado en grado de contaminación de sus aguas. Así, se han determinado más de 1000 coliformes por 100 ML. De agua. Los puntos más contaminados se han ubicado en la parte oeste del Muelle, frente a la estación de ferrocarril y en la zona del Estero. El propio Ministerio de Salud en octubre de 1978 detectó en el sitio de la estación 2.400 coliformes totales a 35 grados centígrados y más de 2.400 coliformes totales a 35 grados centígrados y más de 2.400 escherichia totales a 35 grados centígrados y más de 2.400 escherichia coli a 44 grados centígrados. Otras muestras tomadas en la Estación y la desembocadura del Río Barranca, sitios de uso turístico, presentaron más de 1000 coliformes por cada 100 Ml..

Investigaciones llevadas a cabo en 1970 sobre el Bivalvo Anadara Tuberculosa, procedente del Golfo de Nicoya dio como resultado que encontraran “niveles de coniformes tales que obligan a calificar estos lotes como no satisfactorios para el consumo humano”. El origen de dichos coniformes se imputó a la descarga de las aguas negras de la ciudad de Puntarenas a su Estero.

En la zona de Puntarenas también existen otros contaminantes de origen industrial o de servicio público que contaminan las aguas, tal como la planta de Fertilizantes de Fertica, el mismo Hospital Monseñor Sanabria, las seudourbanizaciones que han surgido y los ineficientes sistemas de tratamientos de aguas existentes.

Otras investigaciones en Golfito y Quepos han detectado que los aceites de los vehículos utilizados en las labores bananeras y de palma eran lanzados directamente al mar. También los desechos de la planta de procesamiento del aceite de palma eran lanzados sin tratamientos adecuados, aunque aparentemente esta situación ha mejorado. Igualmente en zonas de Golfito y Quepos se utilizan las aguas del mar como botaderos de basuras.

En el Caribe, las aguas negras y basuras de Limón afectan la calidad de las aguas costeras. Pero el principal factor han sido los residuos de hidrocarburos que se liberan de la Refinadota Costarricense de Petróleo ubicada en Moín, en su operación y en los sistemas de descarga. También hay que reconocer que esto ha mejorado en los últimos tiempos pero todavía es un factor de contaminación. A esto se le agrega una planta de almacenamiento de productos químicos que está también en Moín y que ya ha tenido por lo menos un derrame. Además, los residuos de plaguicidas utilizados en las actividades bananeras llegan también al mar. Toda esa contaminación de una u otra forma repercute en el arrecife coralíneo de Cahuita y en las actividades pesqueras artesanales de Limón.

2.Sedimentación
Las zonas costeras se ven afectadas por el arrastre de sedimentos que hacen los ríos, debido a la deforestación que se produce en las cuencas de los mismos. Este arrastre a veces va acompañado de restos de agroquímicos utilizados en los cultivos de arroz, palma africana, actividades bananeras y ganaderas, principalmente. Sería interesante que se investigara la relación de la erosión en la actividad pesquera.

3.Extracción de arena
Aunque todavía no se ha evaluado el efecto de la extracción de arena, lógico es pensar que alguna acción tendrá en la dinámica costera. Por ejemplo, en la zona de Mata de Limón, Caldera, en 10 años se han extraído 343.642 metros cúbicos de arena, a un promedio de 16.364 metros cúbicos por año.

4.Desarrollos Urbanísticos
La proliferación de construcciones sin ningún tipo de planificación ni normas que eviten la contaminación, causa y causará serios daños en los ecosistemas litorales puesto que se produce una dispersión de contaminantes, se elimina la cobertura vegetal costera y se perturba la vida silvestre litoral. Estos problemas se dan por casi todos nuestros litorales. Estos problemas se dan por casi todos nuestros litorales.

5.Destrucción de manglares
A pesar de que todos los manglares y bosques salados están declarados reserva forestal, estos desaparecen rápidamente para dar paso a urbanizaciones marginales como las que hay en Chacarita de Puntarenas o en Quepos. También son eliminados para hacer explotaciones de sal o carbón, para desarrollar proyectos de maricultura o para extraer tanino.

6.Contaminación por hidrocarburos
Este tipo de contaminación contribuye a la destrucción de los sistemas litorales. Su origen principal son las operaciones de la Refinadota Costarricense de Petróleo, ubicada en Moín, Limón; los residuos de aceite o combustibles de las gasolineras y empresas bananeras o de palma africana que operan en zonas costeras del Caribe y del Pacífico; y la ruta petrolera que lleva a los superbanqueros al Oleoducto de Panamá, ubicado en la Bahía de Charco Azul en el Pacífico y Chiriquí Grande en el Caribe.

Costa Rica tiene una Refinería para refinar 17.000 barriles diarios (RECOPE, 1984). De esta manera RECOPE expende L.P.G., gasolina, gasohol, diesel, canfín, jet fuel, avgas, diesel pesado, bunker-C, asfalto y emulsión asfáltica. Se cuenta con unos 360 kilómetros de Oleoductos y planteles en Moín, Turrialba, El Alto, La Garita, Golfito, Puntarenas y Cocal. También se tiene un muelle petrolero en Moín.

La totalidad de los hidrocarburos son importados y contribuyen con el 67% de la energía comercial del país.

De acuerdo con datos de RECOPE (1984, importación porcentual de hidrocarburo), en 1983 se importaron 2.389.150 barriles de crudo y 2.341.169 barriles de productos (gasolina, gas, avión, jet A l, Diesel, Bunker, LP5, Asfalto).

Aunque en el pasado habían más serios problemas de contaminación debido a las operaciones de RECOPE, estos, en menor escala aún persisten. Por ejemplo, en 1979 se comprobó la muerte de garzas y patos al recubrírseles sus alas de aceite, en el sector de los canales de Moín.

En cuanto a los aceites y otros combustibles, estos son liberados en estaciones gasolineras y talleres de compañías transnacionales fruteras y de palma africana o de los planteles del propio gobierno. Su impacto no ha sido cuantificado, pero debe ser considerable. Datos suministrados por una compañía que recicla aceite dicen que en Costa Rica se importan unos 6 millones de galones de aceites pero que apenas se recuperan unos 190.000 galones (esta cifra debe ir aumentando). El resto simplemente se bota; muchos van a los ríos y al mar.

Aguas Continentales

En Costa Rica los ríos están contaminados con desechos fecales (20%), industriales (40%), las basuras y otros como los agrícolas (40%). Esto se da por la falta de normas legales que procuren la depuración de las aguas, por el crecimiento de la población, por la descoordinación interinstitucional, por los intereses políticos y por la falta de educación sanitaria.

El grado mayor de contaminación lo tenemos en el Valle Central. Aquí se han obtenido los siguientes resultados:

Las aguas necesitan para estabilizar la materia orgánica 466 toneladas de DBO. De ellas un 18% la necesitan las aguas negras, un 23% los desechos industriales y un 59% los beneficios de café. La mayoría de este DBO la necesita la cuenca de los ríos Virilla-Grande de Tárcoles que necesita 312.3 toneladas puestos que recibe el 67% de la contaminación son el Reventazón con el 10.8%, el Grande de Térraba con el 7.7%, el 14.5% de la carga contaminante.

Destrucción de los bosques

La destrucción de los bosques tropicales es un fenómeno mundial y se talan y queman a razón de 11 millones de Has., por año, es decir, unas 40 Has., por minuto. Se calcula que hacia el año 2000 habrá desaparecido el 40% de la cobertura forestal mundial y que de seguir ese proceso, en los próximos 85 años se eliminarán todos los bosques tropicales existentes, incluyendo los del Amazonas, cuya cobertura es de más de 600 millones de hectáreas.

En Costa Rica la deforestación se acelera en la segunda mitad del siglo XIX, principios del XX en la actualidad. Cuando las áreas de vocación agrícola del Valle Central se ocuparon, se empezó la colonización de las montañas en forma masiva, para ocuparles en la ganadería extensiva. Mucha madera se perdió porque se quemaba o simplemente se dejaba podrir. Se estima que más de 67 millones de metros cúbicos de madera por año fueron malgastados.

En 1950 se decía que el 72% del país tenía bosques; en 1973 había dejado a un 49% y en 1978 a un 34%. Hoy se estima que anda por un 26.1% la cobertura forestal del país (Junkov, 1984, citado por Vargas y Rodríguez, UNA 1985). De seguir las actuales tendencias hacia el año 2000 terminaremos con los bosques, excepto aquellos que están medio protegidos en las áreas silvestres establecidas, porque aún estos están y estarán amenazados.

Así las cosas, de seguir la tasa actual de deforestación, según oficinas especializadas del propio Gobierno en el año 2054 se agotará la cobertura forestal de la Región Central, en 1987 la del Pacífico Norte, en 1983 el Pacífico Central, en el año 2036 la Región Atlántica verá destruídos sus bosques y, en el año 2015 desaparecerá la cobertura forestal de la zona norte y del Pacífico Sur. Lo único que se medio salvará, como lo expresamos, serán las áreas protegidas por medio de parques nacionales o reservas equivalentes. De ellas el Servicio de Parques administra un 8% del territorio nacional y la Dirección Forestal otro 8% (aunque sea en teoría). Otras zonas protegidas pertenecen a las reservas indígenas y algunas áreas privadas que manejan organismos de investigación o finqueros privados.

Lo preocupante del caso es que muchas de estas áreas están protegidas apenas en el papel. En la realidad carecen de vigilancia planes de manejo o aprovechamiento, están sin delimitar en el campo, se ven amenazadas con proyectos urbanísticos o agroindustriales, tienen problemas con fuegos, cacería, precarismo, etc.. Además muchas de estas áreas todavía están en manos privadas.

 

Contaminación Ambiental

1.Contaminación atmosférica: La Organización Mundial de la salud da énfasis a los siguientes agentes contaminantes: el anhídrido sulforoso proveniente de la combustión de carbones minerales y de carburantes industriales; las partículas de hollín y polvo que forman el “smog”; el monóxido de carbono emanado de los vehículos; compuestos que se oxidan por efecto de la luz; anhídridos de nitrógeno de autos y fábricas; y el plomo que se añade a la gasolina para aumentar el octanaje (en Costa Rica se utiliza).

En San José alguien dijo que “estamos obteniendo una canasta básica de enfermedades respiratorias”. Aunque en otros países se ha relacionado enfermedades cancerígenas con la contaminación, para Costa Rica no tenemos investigaciones que lo corroboren, pero podría ser que haya una relación directa con este tipo de males en Costa Rica. La Unidad Nacional de Cáncer ha manifestado su preocupación porque en 1981 hubo más de 3.500 casos de cáncer. Ya en 1979 se habían detectado 90 casos de cáncer del pulmón y en 9 meses de 1980 más de 100. Al respecto el Dr. Gonzalo Vargas dijo que dentro de unos cinco años el cáncer ocupará el primer lugar de mortalidad. Por su parte el Dr. Carlos Manuel Gutiérrez Cañas dijo “la contaminación del aire, hasta ahora motivo de poca atención aquí, es la principal causa de una forma de cáncer cuya incidencia anual aumenta desproporcionalmente con respecto a las demás formas de esta enfermedad en Costa Rica”. También rasgos culturales como estructura importantes se ven afectas por la contaminación: Taj Mahal en la India, Partenón en Grecia, Coliseo Romano, etc. . Costa Rica no escapa a ello; aquí los efectos los sufre el Teatro Nacional, Catedral Metropolitana, etc. .

La contaminación industrial está provocando problemas con la lluvia ácida, con efectos todavía impredecibles ya que apenas se inicia su cuantificación. La contaminación por plomo, proveniente de la gasolina que se usa con tetroetilo de plomo (0.84 gramos de tetroetilo por litro de gasolina) y de las fábricas de baterías, está dando niveles de plomo en el aire que están sobrepasando peligrosamente los estándares recomendados en otros países.

Según datos expuestos en el Plan Regional Metropolitanos (1981) en dicha Área se producen 67.860 toneladas métricas de contaminantes atmosféricos de origen automotor anualmente. Un 79.9% corresponde al monóxido de carbono, 10% a hidrocarburos, 6.3% a óxidos de nitrógeno, 3% de anhidrico sulfuroso y 0.8% a partículas. Los vehículos particulares producen los vehículos de carga el 36.4% y las motos el 2%. Con base en esos datos se ha determinado que 37.954 toneladas métricas (70% de la concentración de monóxido de carbono y 1561 de anhídrido sulfuroso están por encima de las normas aceptadas.

 

2.El ruido: Un estimable amigo periodista decía “San José es una cueva de locos”. San José tiene un alto índice de ruido: pitoretas, aceleramientos de autos, discotecas, radios, alto parlantes, gritos de anunciantes y vendedores, vuelos rasantes de avionetas en ciertos sectores, etc. . Lugares como las paradas de buses y otros sitios están por encima de la norma nacional de los 70 decibeles. El ruido puede causar molestias, fatiga, pérdida de la facultad auditiva y hasta dolor físico.

3.Las basuras: Cada orilla de río, cada barranco, son potenciales botaderos de basura para los costarricenses. Aunque existe un relleno sanitario, este no se utiliza en forma adecuada. Este relleno recibió en 1978 unas 132.475 toneladas. Se estima que en el año 2000 se recibirán 398.302 toneladas, capacidad que lógicamente no podrá soportar. Se estima que unos 100.000 kilos de basura no podrá soportar. Se estima que unos 100.000 kilos de basura se deja de recoger y se bota en consecuencia en lugares no aptos.

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