OLEODUCTO Y LA COMISIÓN
Por: Alexander Bonilla D.
Las declaraciones dadas por el Ing. Fait sobre las posibilidades de que Japón compre petróleo de Alaska y con ello se esfume la posibilidad de construir un oleoducto en Costa Rica, no es una noticia nueva para los que propugnamos por un estudio previo de impacto ambiental y para algunos de los miembros de la Comisión que analiza su posible construcción. Esto se lo hicimos ver al gobierno hace varios meses. Lo que pasa es que existe un nivel de desinformación para los costarricenses sobre las implicaciones reales que conllevaría la construcción de una obra de este tipo.
Lo anterior también va paralelo a la desorganización que ha imperado en los trabajos de la Comisión , lo cual llevó en la última sesión a que manifestáramos que no nos volveríamos a reunir hasta tanto no nos entregaran las actas respectivas de las sesiones celebradas. Pero aparte de este problema secretarial que tenemos en la Comisión , también hay otros aspectos que han incidido en el desenvolvimiento de la misma. Por ejemplo, desde un principio solicitamos que se nos asignara en forma permanente un abogado; este no se ha conseguido hasta la fecha, salvo la colaboración, que incluso en su tiempo libre, está brindando el Lic. Amador, funcionario de RECOPE.
Además de lo anterior, está la dificultad que hemos tenido para viajar a Panamá a ver el oleoducto que ahí está funcionando. Nos hemos podido ir, en una ocasión se nos dijo que iríamos en bus y que cada uno debería pagar sus propios viáticos. Por supuesto que la institución que yo represento en la Comisión (ASCONA) no autorizó mi viaje de esa manera.
También entre algunos miembros de la Comisión hemos comentado que a la misma no se le ha dado el rango que merece. Si se analiza un proyecto de trascendencia nacional, la Comisión debe tener todas las facilidades del caso. Sin embargo, hemos comprobado que no es así.
Hay otras razones que nos hacen pensar que el proyecto podría fracasar; entre ellas, que a partir de 1990 habrá una disminución de petróleo de Alaska, en la costa Oeste de Estados Unidos se quedan unos 700 000 barriles por día (de una producción diaria de unos 1.640.000 barriles diarios que tiene Alaska en este momento), hay proyectos de construir oleoductos del Oeste al Este de Estados Unidos y Canadá y hay proyectos de construir un oleoducto en el istmo de Tehuantepec en México. Todo ello, como bien lo expresa el Ing. Fait, daría al traste con el proyecto. Esto nosotros lo sabemos y tenemos la documentación respectiva.
Finalmente, los costarricenses deben saber que el oleoducto de Panamá, según la prestigiosa revista “Gas, oil and Journal”, costó 250 millones de dólares. Aquí en Costa Rica se habla de 500 y 1000 millones de dólares como costos de construcción. Al conocer estos datos uno piensa que, si realmente se necesita construir otro oleoducto lo más lógico es construirlo paralelo a Panamá, a un costo mucho menor.
Como pueden notar, los costarricenses hay muchas cosas que hay que analizar en un proyecto como el del oleoducto, además del impacto ambiental.