La lucha de Tico Frut. Entre 95-2000
Por: Alexander Bonilla Durán
Un grupo ambiental se ha empeñado en cerrar la empresa Tico Frut, ubicada
allá en la bajura San Carleña. Ahora se han opuesto a que se le
renueve la concesión de agua a la empresa, vital para sus operaciones.
El fundamento del grupo ambiental es que se contaminan las aguas del río
Kooper.
Creemos que la búsqueda del desarrollo sostenible no se logra pidiendo
que se cierren empresas, máximo cuando se hacen esfuerzos e inversiones
millonarias para construir la más moderna planta de tratamiento de efluentes
de América Central y se instala una planta para hacer abono a partir
de las estopas de la naranja, y alimentos para ganado. Si la empresa no tomare
en cuenta la sostenibilidad y no le importara contaminar, estaríamos
de acuerdo con todo tipo de presiones para evitar un foco de contaminación.
Pero cuando se matricula con el desarrollo sostenible y enfrenta el reto ambiental,
consideramos improcedente solicitar su cierre. A eso se le llamaría majaderías,
o será que se persiguen otro tipo de intereses, difícil de comprender.
En el caso de Tico Frut, solicitar una clausura de la concesión al amparo de la Ley de Aguas, no procede desde el punto de vista jurídico y ambiental. Si desea denunciar una contaminación está la Ley de Vida Silvestre, la de Salud y la del Ambiente. A esas instancias hay que acudir y para ello existen las instituciones y procedimientos correspondientes.
Sigo creyendo que a mucha gente se le olvida que el desarrollo sostenible es también pensar en lo económico y lo social, no solo en lo ambiental.