La navidad de Virgilio 2005
Por: Alexander Bonilla Durán
Don Freddy Fernández es un profesional en Agronomía, es agricultor
y tiene una finca allá en el norte de Cartago. Don Freddy escribió
un artículo llamado “La Navidad de la Familia de Virgilio”.
Este artículo refleja la realidad que vive el agricultor y el campesino
costarricense. Y como también hace una crítica indirecta a los
ambientalistas, la daremos a conocer en varios comentarios, como si fuera una
pequeña novela. No le quitaremos ni un punto, ni una coma. Pónganle
atención y reflexionen.
La Navidad de la Familia de Virgilio
El 17 de diciembre del año recién pasado, conocí a Virgilio, un campesino oriundo de la zona de Santa Rosa de Oreamuno, criado en aquellas alturas arriando vacas desde las 2 de la mañana, zona extremadamente fría y húmeda, en donde las temperaturas de la madrugada llegan con facilidad a los 5 grados centígrados. Aprendió con su padre a ordeñar vacas, a inyectarlas y hasta llevar a cabo inseminación artificial. Lo que llamamos un lechero de pura sepa.
Muy joven, Virgilio emigró a Coris de Cartago, a trabajar en lo que su padre le había enseñado, es decir las labores propias de una lechería. Allí encontró hace 11 años a su esposa con quien ha engendrado 3 hijos, hoy de 9, 8 y 6 años. Hace unos meses la lechería que le daba sustento desapareció, se quedó sin trabajo.
Y Virgilio se quedó sin trabajo al cerrar la lechería. Entonces trató de volver a su región de origen, en donde encontró una alma cristalina en Cot de Oreamuno , quien le facilitó una bodega en donde hoy habita junto con su esposa e hijos. Allí viven en condiciones precarias, y su esposa tiene que cocinar en el suelo sobre tres piedras; no cuenta con servicios básicos como son un baño y un servicio sanitario apropiados, y por supuesto no tienen ningún aparato electrodoméstico, como la mayoría de las familias costarricenses.
Como todas las zonas hortícolas de nuestro país, Cot vive una triste realidad, donde las oportunidades de trabajo son escasas y aún peor para aquellos trabajadores que no tienen un puesto fijo, dado que aunque el año 2001 fue muy escaso de lluvias, desde el mes de Setiembre ha llovido copiosamente por lo que no ha sido posible trabajar en el campo en un 75% de los días.
Ese lunes 17 de diciembre Virgilio buscaba desesperadamente trabajo para llevar
sustento y comprar ropa a su familia. Aunque andaba su ropa limpia, no aguantaba
más lavadas. Faltaban pocos días para navidad y no tenía
ni para darle de comer a su familia.
La Familia de Virgilio, una desesperada realidad que viven muchos agricultores
de esta Costa Rica ecológica y de paz y tranquilidad.
Nos dice don Freddy Fernández en La Navidad de la Familia de Virgilio,
que en su pequeña finca hasta hace dos años tenían la oportunidad
de trabajar de 4 a 9 peones, pero que por los problemas que atraviesa la agricultura
tuvieron que dejar de producir zanahorias, papas, repollo y remolacha. No podían
aguantar la situación, pues mientras producir 1 kilo de zanahoria les
costaba 24 colones, tenían que venderlo a 9 colones. Pero en los supermercados
el consumidor paga no menos de 90 colones el kilo. Como se puede apreciar existe
un sistema de comercialización injusto para el productor y para el consumidor.
El intermediario y el vendedor final se lleva la principal tajada.
Lo cierto es que dice don Freddy que en su finca solo pudieron dejar un trabajador, al que a brincos y a saltos mantienen. Ese trabajador insistió para que le dieran trabajo a Virgilio, para que se pudiera ganar alguito antes de navidad. Don Freddy accedió y por 3 semanas contrataron a Virgilio.
Esta situación hizo reflexionar a don Freddy y se puso a investigar dónde estaban los trabajadores despedidos de las fincas. Le informaron que la mayoría trabajaban en las plantaciones de helechos en Coris y Paraíso.
Oiga mañana la triste historia de cómo matan vacas en las madrugadas para alimentar a familias hambrientas.
Dice el agricultor don Freddy Fernández “oí una historia
que me impactó. Había escuchado con frecuencia que en los potreros
de las fincas lecheras, durante la madrugada matan vacas y las destazan. Yo
creí que eran cuatreros comunes y corrientes quienes lo hacían.
Pero no es así. Tales acciones en muchos casos son llevadas a cabo por
jefes de familia sin trabajo. No por malhechores. Esos padres lo hacen en su
desesperación de llevar aliento a sus familias. Arriesgan a ser sorprendidos
y hasta ir a la cárcel por hambre. Esta situación tiene muy preocupados
a los productores de leche, incluyendo a mi propia familia dice don Freddy.
Al saber que muchos trabajadores de la zona hoy trabajan en helecheras despertó la curiosidad de don Freddy y se fue a Coris a visitar una plantación. Al llegar se encontró con muchos coterráneos de Cot bajando de un autobús, hombres y mujeres felices de tener trabajo fijo y bien remunerado y con las protecciones de Ley. Pensé, dice don Freddy, Virgilio no tiene Seguro Social que cubra a él y a su familia, y está desocupado desde hace meses.
Así don Freddy conoció una plantación de helechos con tecnología de avanzada, bien organizada, con procedimientos de cultivo modernos y hasta con programas de certificación ecológica. Seguiremos con La Navidad de la Familia de Virgilio. No se lo pierda.
Los trabajadores agrícolas del Norte de Cartago, al quedarse sin trabajo,
han tenido la oportunidad de laborar en plantaciones de Helechos. En estas plantaciones
se tienen problemas típicos de cualquier explotación agrícola
como problemas nutricionales, fitosanitarios, de mercadeo, transporte, de oscilación
de precios, etc. . Como producto perecedero, los helechos dependen mucho de
la eficiencia del transporte, el cual a veces les da tremendos dolores de cabeza.
Nos cuenta el agrónomo y agricultor don Freddy Fernández que los
procedimientos de trabajo que utilizan son muy ordenados, donde se preocupan
por la salud de los trabajadores y la protección del ambiente. Sin embargo,
como él ha escuchado denunciar sobre el impacto ambiental de las lecheras,
pienso investigar más a profundidad. Dice don Freddy que, lo que se encontró
fue que la producción de helechos ornamentales en Costa Rica está
en manos de agricultores de avanzada, con agrónomos y asesores muy calificados
para que la producción cumpla con Normas Internacionales como las Buenas
Prácticas Agrícolas, o con Certificaciones Ecológicas ISO
14001.
Al regresar de la visita a las helecheras, don Freddy se puso a pensar en cómo
hubiera sido la navidad de las familias provenientes de zonas hortícolas
y cafetaleras que hoy están en crisis, si no hubieran existido las plantaciones
de helechos. Los helechos han dado trabajo a campesinos, que de otra manera
estuvieran como don Virgilio, sin trabajo.
La Navidad de la Familia de Virgilio permitió al agrónomo Freddy
Fernández conocer la realidad de una familia campesina del Norte de Cartago;
le permitió meditar sobre la situación en que viven muchos costarricenses,
que no tienen como alimentar a su familia, que no tuvieran dinero para comprarle
un regalo de navidad a sus hijos. Muchos campesinos, que son los que padecen
para que coman los de la ciudad hoy viven en crisis, y como Virgilio no tienen
donde trabajar.
A muchos ambientalistas y detractores de la industria productora de helechos
Freddy les dice que confíen en los técnicos que los manejan, pues
son profesionales muy capacitados. Que en vez de criticar, conozcan, analicen
y discutan la forma de producir helechos. Y si es del caso que la cuestionen,
pero con seriedad, objetividad, y para corregir y mejorar. Pero no dañen
sin razón la imagen de quienes ponen a producir el país y luchan
por el bienestar de los hombres de campo. Hay que apoyar las iniciativas que
resuelvan los problemas de nuestros agricultores como la falta de investigación
agrícola la falta de apoyo técnico estatal, facilidades crediticias,
competitivas, la búsqueda de mercados juntos para el agricultor y el
consumidor. En consecuencia don Freddy critica la falta de comprensión
por parte de algunos grupos ambientales y comunales.
Finaliza don Freddy y la historia esperando que la próxima navidad no
sea tan triste para don Virgilio y familia.
Y saber que en Costa Rica tenemos muchos Virgilios. Gracias don Freddy por esta
historia sacada de la realidad agrícola costarricense.