Carta de un zopilote 2000
Por.Alexander Bonilla D.
Soy un zopilote que vive en el botadero de Río Azul. Hasta hace un tiempo
vivir ahí era de maravilla. Teníamos mucha alimentación.
Los malos olores, que para los humanos son insoportables, para nosotros era
la fragancia ideal. Un perfume perfecto que nos da los despojos de la sociedad.
Las moscas eran nuestras aliadas, aunque no nos llevamos muy bien.
Nuestra relación con los buzos, esas personas que buscan cosas entre
la basura era perfecta. Ya nos entendíamos como hermanos, como si fuéramos
de la misma familia. Ambos nos ayudábamos. A veces hasta nos daban a
compartir comida que ellos encontraban antes que nosotros. Sus tristezas y lamentos
los conocíamos; y ellos los nuestros. Lo difícil que se hacía
cada día la vida; el llevar alimento a nuestras familias. A veces mientras
teníamos serias conversaciones de adultos, un hijo de ellos y un zopilotito
bebe jugaban por ahí compartiendo la podredumbre y la miseria.
Hoy vivimos en desgracia. Nuestro hogar, fuente de alimentación y empleo
está a punto de desaparecer. No sabemos a dónde enviarán
la basura una vez que cierren este centro de reciclaje que por años hemos
mantenido.
Sabemos que los zopilotes y los buzos no podemos acudir a la Sala IV o a los
Diputados, para evitar que cierren el botadero. Estamos resignados. Pero pedimos
que se ubique pronto el nuevo botadero, para poder planificar nuestro traslado
y adoptarnos a las nuevas circunstancias. Y gracias a todos ustedes por ser
tan cochinos, por producir tanta basura, porque debido a esa circunstancia es
que hemos podido subsistir, nosotros los zopilotes y los buzos.