Carta al Niño Dios
Por.Alexander Bonilla D.
Por años he hecho los esfuerzos necesarios para mantener la familia
unida .Aún en momentos difíciles siempre saqué fuerzas
para ser responsable y que no faltara nada en el hogar.
Sin embargo, al cabo de los años siento que algo ha faltado, porque miro
a un hijo un tanto descontrolado que no ha valorado el sacrificio de los padres,
y lo siento al borde del abismo que depara el maldito licor.
Ese hijo que fue uno de los más queridos, que llenó de felicidad
mi vida, que disfrutaba cada vez que lo sentía en mis brazos, en algún
momento se perdió. De pronto su inteligencia que supera la normal se
está desperdiciando porque dejó todo tirado. El estudio lo abandonó,
a pesar de que tenía la oportunidad de llegar a una Universidad. Las
esperanzas de verlo salir adelante en sus estudios y ser un hombre de bien se
vieron frustradas, y con ellas también quedó un gran vacío
en mi vida. Yo también siento que fracasé.
Pero creo que se puede soportar el abandono de los estudios de un hijo; quizás
se le podría reencauzar hacia otros horizontes profesionales, como la
música para la cual tiene facilidad.
Pero lo que un padre no puede aguantar es verlo que se esté perdiendo
en el vicio del licor, que peligrosamente lo puede llevar a otros tormentos
y hacerlo caer al abismo, del cual pocos salen , y si lo logran es con dolor
y con marcas imborrables por el resto de la vida.
Observar la mirada perdida y de abstracción de la realidad, escucharlo
hablar incoherencias, y balancearse con la gravedad perdida, como si fuera un
muñeco de trapo, causa un dolor en lo más profundo del alma de
un padre que lo ama. Ese sufrimiento no puede irse con el llanto oculto en las
madrugadas ; ese dolor no se elimina con una inyección, porque es un
dolor del alma. Siento que me han destrozado la vida, que han lesionado mis
sentimientos, que he fracasado en este mundo. Sí , me duele el cuerpo
por dentro. Un dolor que no es dolor físico sino el que se siente cuando
le arrancan el corazón, y siente uno que le quedó un vacío
enorme y no sabe cómo llenarlo ni con qué reponerlo.
Me siento impotente, sin fuerzas para luchar contra este demonio que ha invadido
uno de mis dominios más preciados.
Este vicio infame ahora lo hace sentirse HOMBRE. Quizás el NIÑO
crea que ya puede independizarse , que puede mantener un hogar, pagar sus responsabilidades
hogareñas y de alimentación. Si así fuera en buena hora
porque sería una muestra de que todo no se ha perdido. Pero si solo es
un acto de rebeldía, producto de las alucinaciones que embrutecen la
mente de los alcohólicos, estamos a las puertas de una tragedia.
Tengo miedo por el futuro de este joven al cual miro todavía como un
niño. Pero como no tenerlo si no está preparado para luchar contra
ese mal. Solo con nuestra ayuda podrá salir.
Ojalá ese hombre que se cree ser, lo demostrara alejándose del
licor.
Quién lo va a atender en su enfermedad?. Quién lo va alimentar
cuando tenga hambre?.Quién lo va a cobijar cuando tenga frío?.
Quién lo recibirá en la casa cuando todos le cierren las puertas
? . Por Dios, quién hará todo eso. Solo los padres, sus hermanos
, su familia. Pero este veneno les oscurece la mente, y creen que uno es su
enemigo, que no los comprende, y que ya ellos son hombres que pueden subsistir
solos en la vida.
Lo miró llegar en horas de la madrugada, próximo a salir el sol
. El sufrimiento me quema por dentro. Dónde puede estar a esas horas
un joven , que debería estar en su casa.?. Que lo hagan un día
, podría ser perdonable, pero que se suceda todos los días , ya
eso nos llena de incertidumbre y temores. Su aspecto físico parece cambiado.
Una palidez que predice que sus alas se le están marchitando, porque
parece un animal de vida nocturna, de esos que casi no miran el sol. Un síntoma
de los que han caído en las garras del vicio y no han podido salir.
Por eso Niño Dios , en esta Navidad , solo te pido ayuda para enfrentar
esta situación y para que mi hijo reflexione y nos permita colaborar
para sacarlo de este camino del mal.
Las noches ni duermo. Siento que mi cuerpo se avejenta con el dolor. Cada vez
que lo miro en ese estado siento que algo de mi muere un poco más. Queremos
rescatarlo y traerlo a la realidad.
Para qué navidad si lo perdemos ?. Porqué no puede ser un joven
normal ?.
Niño Dios, solo eso te pido, regrésame al niño que perdí.