Mi hijo y el hermano
Por.Alexander Bonilla D.
Mi niño creció
Creciste
Ya nos sos el niño tierno y sensible que tantas alegrías me diste
No se como tratarte pero quiero estar cerca de ti.
Creciste
No estás tan ligado a mi como ayer
Crees que es tiempo de volar y que solo lo puedes lograr.
Creciste
No te puedo retener
Las cosas que nos unían pareciera nos separan hoy.
Creciste
Sos adolescente
Las actividades y esfuerzos de tus padres estorban tus ansias delibertad.
Creciste
Pero no sabes ni comprendes del dolor que vive un corazón
Al ver a un hijo amado querer partir.
Creciste
Con el amor mas puro y profundo que alguien te pudiera dar
En tus años inocentes.
Creciste
Y te puedes ir ,alejarte de tu hogar.
Pero hay algo que no te puede llevar
El amor que te tengo y que te ofrezco
Y la felicidad que me diste cuando siendo un niño nuestros corazones
eran uno solo y mis brazos refugio para vos.
Creciste
No importa tu edad
Seguirás siendo mi hijo
Nunca te podré olvidar.
Creciste.
Casi sos un hombre
Quiero ser tu padre y amigo.
Creciste.
Mas yo algún día me iré
Y aún en el más allá
Velaré por ti y te amaré.
Vale la pena mirar atrás
Oye hermano
Nunca olvides tu pasado
No pierdas de vista tu cuna humilde.
Lo que somos ahora tuvo sus horas negras y miserables.
Hubo dolor y llanto en nuestro hogar
Que forjaron nuestras vidas.
Oye hermano
Sos hijo de tu padre.
Yo recuerdo a mi padre y a mi madre luchar y trabajar.
Para darnos alimento, techo y educación.
Todavía escucho los sollozos ahogados de la que nos amamantó
En época de crisis
Producto del esfuerzo por sobrevivir con seis bocas que alimentar.
Oye hermano.
Sos hijo de tu madre.
Recuerdo y no olvido
Ver a mi padre encorvado en un banco con un zapato y un cuchillo en la mano,
Pantalón raído, sucio y cubierto con tiras de cuero
Su pecho cortado y oloroso a cemento
Sus rodillas golpeadas y el bolsillo vacío.
Oye hermano.
Somos hijos de una misma madre y un mismo padre.
La máquina y nuestra madre parecían una sola
Para vestir de lujo a otras que pagaban por su arte.
El día y la noche
Sus manos y sus ojos.
Oye hermano.
Nunca tuvimos hambre ni anduvimos sin ropa.
Nuestro padre se fue haciendo viejo
Fu frente la quemó el sol
Sus arrugas brotaron con el ansia al querer sacar adelante a una familia numerosa.
Su pelo se tiñó de blanco.
Oye hermano.
De niños pasamos a hombre.
No tuvieron educación
Pero nos llenaron de esa sabia que ellos no pudieron tener y de la otra que
se aprende en el calor del hogar.
Oye hermano.
Ahora sabemos leer.
La familia se levantó desde abajo
Surgió de las brazas , de la pobreza.
Nos levantaron con el esfuerzo de ellos
Nuestros padres.
Somos lo que somos por ellos.
Oye hermano.
Pero lo más grande...
Todavía viven con nosotros.