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Las madres y los hijos

Por.Alexander Bonilla D.

A las madres.

Por nuestra madre se vive
Por nuestra madre se muere.
Ellas representan lo más sagrado de la familia.
Nuestra vida proviene de este ser... al igual que de la Madre Tierra.
Si la herimos , nos estamos haciendo daño nosotros mismos, sus hijos.

Hoy el mundo se aleja de su madre.
Hoy los hijos no valoran a quien les dió la vida.
Pero tarde en morir ella y les brotarán lágrimas de dolor y remordimiento.
A la madre se le debe apreciar en vida.
Se le debe querer cuando aún nos sonríe y hasta nos regaña.
Ella siempre tendrá la razón porque actúa con amor.

Mi madre era joven y bella.
Ahora con el tiempo se le han arrugado sus manos, la frente , y el pelo se le tornó plateado.
Pero para mí sigue siendo la mujer más bella.
La amo hoy tanto como ayer.

A los hijos con los años se les olvida su madre.
Más una madre nunca alejará de su mente y corazón al niño.
Ya viejos ,para ella seguimos siendo niños.
El niño está dentro de nosotros , no importa la edad.
Para ella seguimos siendo los bebés que amamantaron en sus años mozos, aunque al igual que ella hoy peinemos canas.
Por eso les duele cuando sienten alejarse a su retoño o este ya no las besa ni se preocupa por ella.
Sufre cuando se hace vieja y nadie la quiere cuidar.La quieren internar en un asilo por ahí.
Llora en silencia. Pero sigue amando a su hijo.
Qué dolor el de la madre cuando mira a un hijo en la cárcel o perdido en el vicio del alcohol o las drogas..
Sus lágrimas son de sangre que se derraman en el silencio de la noche.

La madre se pierde en el pasado con el recuerdo de sus hijos, cuando todavía eran suyos y corrían a refugiarse en su pecho.
Aún lloraban y enfermos pasaban la noche a su lado.
Eran los tiempos en que los vivía y disfrutaba de su inocencia.

Para la mamá siempre tendremos las manitas pequeñas y añorará los ojitos llorosos de sus hijos.
La mamá siempre nos llevará en su pecho y pensamientos.
No olvidará cuando nos movíamos en su vientre abultado.
La mamá siempre defenderá a sus hijos,
Como águila a sus polluelos
No importa el crimen cometido siempre llorará y perdonará a su hijo.
La mamá siempre será mamá. Para ella siempre existirán sus hijos.

Por todo... gracias Mamá.
Perdona si no hemos sido el hijo que añoraste.
Pero te amamos por ser nuestra mamá.


Los hijos

Tienen una casa con cuartos individuales
Desayunan ,almuerzan y cenan todos los días
La ropa no les falta
La iglesia, la escuela,la pulpería la tienen a la vuelta de la esquina
Tienen sus amigos y hasta un perro.
No trabajan
En días feriados que no van a clases
Duermen hasta que se cansan
Y si quieren comprar algo o ir a alguna diversión
Sus padres les dan el dinero.
Esos son los hijos de la ciudad.

Los queremos, les damos todo
Y a veces nos quedan mal.
No corresponden al esfuerzo y sacrificio de sus padres.

Los hijos del campo son diferentes
Tienen una casa de madera
Que comparten con otros hermanos
Con el peón, la vaca y el caballo... las gallinas y el perro.
Tiene huecos y goteras
Por donde se filtra el frío y la lluvia.
La ropa de hoy es la misma de ayer
Y de la semana pasada
Sin planchar y con remiendos
Con olor a sudor y tierra
Llena de vergüenza y sinceridad
No tienen iglesia, ni escuela, ni pulpería cerca
Pero tienen un río y una milpa
El trabajo es su vida
El machete es su amigo que le marca las manos.
Si a una escuela quieren ir
Caminan horas entre el barro ,potreros y la lluvia
Vuelven al atardecer, con la noche, con el sonido del viento , con el canto de los pájaros, con los aullidos de los monos.
El dinero se lo ganan con sudor y lágrimas
La diversión es la plaza del pueblo más cercano donde acuden a caballo,
Un domingo, una tarde de un sábado
Con los tacos de jugar al hombro
La mirada fija en el camino del futuro
Cumplen su jornada
Son orgullo de sus padres.

Ay , si los hijos de la ciudad fueran como los del campo....

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