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La libertad y el ceibo

La libertad

Por.Alexander Bonilla D.

Es mi deseo ser libre.
Poder hablar y escribir
Transitar sin barreras por mi tierra.

Qué dolor
Mi libertad y la del pueblo agoniza.
Se nos escapa.

Hoy el extranjero y los nuevos ricos
Se han adueñado de nuestros bosques y suelos,
De nuestras playas
De nuestras conciencias.

El campesino, esencia de la paz lograda sin disparos
Entrega su tierra a los dólares
Como si le fueran a salvar la vida

La ciudad los absorbe
El dinero se les acaba
Pronto el dolor y la miseria los abraza

Nadie les dijo que la ciudad no es como el campo.

Ahora allá los otros tienen su lujosa mansión
Con guardias y portones
Que cortaron la libertad.

El pobre campesino no pudo con la ciudad
Hoy es empleado de la finca que ayer fuera suya.
Trabaja para otro.

Las tierras siguen cayendo
Los nuevos ricos creciendo
Y el extranjero llegando.

La ciudad se sigue poblando
La tierra ha dejado de producir.

Recuperaremos algún día lo que nos pertenece ?.


Mi ceibo me da libertad

Por.Alexander Bonilla D.

Aquel ceibo que sube a los cielos a la orilla del río
Me llena de libertad.
Imponente y maravilloso con sus lianas y bromelias
Es un jardín colgante refugio de seres que viven en libertad.

En mi caballo jadeante y sudoroso
Con tábanos que martirizan sus orejas... y las mías
Miro al rey ceibo dominando el potrero
Vigilando la montaña del otro lado del río.

Calló y observo
Escucho el silencio
El viento me llama... me fugo con el .

Me siento libre contigo mi ceibo.
Te miro desde las alturas con mi amigo el viento
Visito tus copas
La morada de los congos que me saludan son gritos
Allá voy de rama en rama respirando libertad.

Y sigo subiendo hasta alcanzar a las nubes
Juego con sus formas
Me sumerjo en su paz
Duermo, sueño, divago.
Floto, suspiro
Descanso, descanso, descanso
Qué felicidad .quisiera yacer aquí por una eternidad.

Ahora voy sobre el bosque
Miro al tigre acechando a su presa,
La danta recorriendo el sotobosque,
Al colibrí adornando su casa de orquídeas
A la serpiente dormida en la rama.

Tengo sed
Bajo y penetro la montaña,
Abro la llave del bejuco que derrama agua fresca en mi boca cual si fuera un manantial.

Te miro a lo lejos mi ceibo centenario
Admiro tu libertad en la montaña salvaje.

Quisiera abrazarte y darte mi mano
Pero temo contaminarte y manchar tu libertad
Ceibo
Con tu libertad te quiero a mi lado
Por siempre
No me dejes
Que sin ti preferiría morir.

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