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El entierro de Alana por los duendes
Por. Alexander Bonilla D. (alebodu@yupimail.com)

Mónica y Carola,las duendecitas que llegaron a rescatar el corazón de la perra casi humana ALANA, era la una de Poás y la otra de Guayabo de Turrialba. Ambas se comportaron maravillosamente y fueron de gran apoyo para mí y mi hija en esos momentos aciagos de la muerte de esa extraordinaria perra. Por supuesto que la “operación Alana” ,después lo supe, fue una gran excusa para que Mónica volviera al Poás y pudiera verse y “apretarse” con su novio Randall, con el cual tenía que ponerse de acuerdo para los preparativos de la próxima boda , a la que estaría invitado. Posteriormente, y en forma muy solemne, me pidieron que llevara a mi hija Mónica. En ese momento no comprendí el porqué; solo sabía que ella era muy allegada a los animales, a los cuales amaba sin importarle color, ni tamaño, ni su estado civil. Mónica mi hija, es todo amor para los animales. Creía que era esa la razón para tan inusitada invitación a la boda. Pero no era así.Después sabrán la verdad, cuando les cuente la ceremonia nupcial de Mónica y Randalll. Una gran escena lilieputiense.

Cuando Carola me llamó para saludarme , le conté de la tragedia que estábamos viviendo en la casa debido a que a Alana hubo que sacrificarla porque tenía un cáncer terminal y estaba sufriendo mucho. Le hablé de Alana.
Aún en su dolor, que transmitía con la mirada, ella se acercaba a mi cama y con su hocico me descobijaba y movía mi brazo para que la acariciara.Me lo pedía una y otra vez. Ese día quizas fue la forma de decirme que quería descansar, que ya no soportaba el dolor , el sufrimiento.. Me partió el alma cuando la miré a los ojos y ví una lágrima deslizarse por su hermosa cara. Su color champán estaba ensombrecido por las garras de la muerte. Eran sus últimos momentos y ella lo sabía. Buscaba refugio y calor. No podía dejarla sufrir más; ya su estómago estaba abultado,algo se le había reventado pór dentro. Decidí llamar al doctor que la había estado examinando y tratando de salvarla. Habíamos hecho todo lo posible por salvarla, pero... pero ese día ella supo que era su fín y vino a despedirse.
Alana tenía como l0 años de vivir con nosotros.La traje siendo una bebé.Ella fue creciendo al lado de todos,pero fue Mónica quien la adoptó y la chineó como si fuera su hija. Le hablaba,la bañaba,dormía con ella. Y creo que ella le hablaba también. Eran tan unidas que cuando Mónica salía a la playa o faltaba varios días Alana se desesperaba, se ponía triste. Pero cuando Mónica iba a llegar , esa perra sabía que ella venía como si tuvieran comunicación por telepatía.
Alana era todo para Mónica. ¿Cómo darle la infausta noticia?. Ni modo.
El doctor vino y confirmó mis presentimientos, lo que ya Alana me habíua dicho.No podía más. Estaba muriendo y sufriendo amargamente. Con dolor en el corazón, un nudo en la garganta, y lágrimas en los ojos, le dije al doctor que había llegado la hora, que había que darle descanso para que no sufriera tanto. Eso sí, pedí que la durmiéramos primero ( sufro al recordar estos momentos).
Mónica se desesperó y gritaba.Lloraba con dolor y sentimiento en el alma;como si le estuvieran arrancando un hijo de las entrañas. Pedí que la sacaran del cuarto, y ahí, junto con el doctor y Caro la dormimos.Se durmió en mis brazos. Y luego... y luego vino la inyección letal que... la descansó eternamente. Ahí murió Alana en mis brazos.! Qué dolor¡!Qué sufrimiento ¡. Lloré porque también era como si perdiera un hijo. Sentí que algo de mí se fue con ella. Y Tyson, el otro perro que teníamos lo supo, porque en el momento de la muerte de Alana dio unos alaridos de ultratumba, de dolor, que nunca se los habíamos oído. Murió su madre adoptiva, su amiga , su compañera. Se quedó solo.El también lloró y sufrió .
Las escenas que siguieron son enenarrables e imborrables. Mónica se deseperó. Lloró amargamente por su Alana(aún dormida hoy la llama y llora., le dice Alana mi bebé, venga ). Todos lloraron a Alana, esa perra Golden Retriever casi humana que vivió con nosotros.
Luego la enterramos en el patio para que su espíritu siempre estuviera presente.El dolor y el silencio se apoderó de la casa.Así fue como murió Alana le conté a la duendecita.Solo sollozo, pero no dijo más.
Días después en la tumba de Alana había un ramo de flores silvestres y la tierra estaba removida. Nadie supo decir qué había pasado.
Una noche recibí una llamada de la duende Carola y me contó la historia. Ella se comunicó con la duende Mónica y junto con Randall y Timoteo planearon venir hasta Churuca a rescatar el corazón de Alana. Ellos fueron los que dejaron el ramo de flores en su tumba.
Caminaron horas y horas ,día y noche, pues querían llegar antes de que el corazón estuviera descompuesto y comido por los gusanos. Parece que lo lograron.
Se juntaron en la zona del Cristo ceerca de Cot, la entrada a Pacayas( ya Randall concocía bien la ruta por la perdida del otro día). A Mónica la acompañaron otros duendecillos de Guayabo que cuando llegaron los de Poás, la dejaron y se regresaron.
Cuentan que se vinieron bordeando los caminos y se metieron por una trocha vieja que llegaba hasta cerca del Colegio Agropecuario; luego atravesaron la quebrada y llegaron al barrio. Divisaron la casa, dirección que conocían porque yo se las había dado por si se jalaban otra torta como la de Randall .. Tuvieron que esperar los tres un rato porque habían unos muchachos reunidos al frente( es el sitio de reunión del barrio y siempres están ahí hasta tarde). Como a las dos de la madrugada el camino estaba despejado y entraron al patio a sacar el corazón de Alana. No tuvieron problema alguno. Lo pusieron en una mochila y Randall lo cargó. Regresaron por la ruta de los duendes ya conocida. Al otro día ya estaban en su colonia de Poás.

En la noche hubo una ceremonia especial y “embalsamaron” el corazón con una miel especial que producen unas hormigas de las alturas, las cuales se alimentan precisamente de unas gotitas de miel que sudan los robles del Poás. Forraron el corazón de Alana con esa miel especial sacada de las bodegas de las hormigas,las cuales colaboraron con los duendes, y luego lo pusieron a secar. También le pidieron a los colibríes que regaran el corazón con néctar extraído de las sombrillas de pobre, que parece que le da unas protección especial contra las inclemencias del tiempo. Finalmente le solicitaron a un zorrillo hediondo que se orinara encima del corazón para de esa manera espantar a curiosos del lugar donde lo colocarían. El corazón de Alana quedó sellado como si estuviera en un cofre de vidrio color rojiso. Así , para la eternidad, estaba ahora conservado el corazón de Alana.
Con cánticos celestiales y un desfile por el sendero del roble gigante , donde participaron los duendecillos de la colonia y algunos animales nocturnos, el corazón de Alana fue depositado en un hueco en las raíces del papá de los robles. Allí quedó el corazón de Alana, muy cerca de la cabaña de mi casa del Poás, rodeado de los cantos de los pájaros, la niebla y el frío. Allí estaría con la sensibilidad manifiesta y el resguardo de las plantas el corazón de un noble y hermoso animal(las plantas sienten y lloran me han dicho los duendes).

No me quedó más que agradecerle el gesto a Mónica,Carola,Randall y Timoteo. Una vez más demostraron que son mis únicos y verdaderos amigos. Por eso los amo,los quiero y los defenderé siempre.Algún día espero ir a conocerr ese sitio don de descansa el corazón de mi perra, le dije. No se preocupe, pronto lo verás, porque ya tenemos la fecha de la boda y Mónica y yo queremos que venga como invitado especial, me dijo randall. Recuerde, agregó, debe traer a Mónica.

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