Etica y transparencia en el uso de plaguicidas
Por. Alexander Bonilla D.
Si bien es cierto en Costa Rica se han prohibido muchos plaguicidas
por su poder tóxico e impacto en la salud y el ambiente, también
es cierto que todavía quedan por ahí algunos productos que se
deberían sacar del mercado, y que a pesar de los esfuerzos por educar
a los costarricenses, todavía existe un alto índice de analfabetismo
sobre el manejo seguro de plaguicidas.
Existen plaguicidas que vienen marcados desde su fabricación como tóxicos
y peligrosos. Lo que pasa es que los daños al ambiente o a las personas
surgen en ocasiones años después de su uso. Muchas veces los cuestionamientos
se empiezan a hacer a nivel científico , pero los fabricantes y los vendedores
a nivel local e internacional niegan los peligros, porque , salvo raras excepciones,
para ellos primero está el negocio.
En algunas oportunidades se camuflan las responsabilidades diciendo que el problema
no es del producto, sino que es del manejo que se le de y de las dosis que se
apliquen. O sea, la culpa , según ellos, no es del tóxico ; es
de los agricultores que los aplican . Nunca es culpable la casa fabricante ni
los vendedores.
Ahora algunos comerciantes y casas fabricantes , como un mea culpa, desarrollan
programas de capacitación sobre el correcto uso de plaguicidas. Algunos
consideran que el ser “juez y parte” los deslegitima, porque “ningún
panadero va a decir que su pan es malo”.
Sin embargo no seamos tan radicales , démosle el derecho a la duda a
los fabricantes y vendedores, pues ellos al ser parte del problema pueden ayudar
a resolverlo si actúan con ética y transparencia.