Plaguicidas y seguridad ocupacional 2003.
Por.Alexander Bonilla D.
1.
En materia de plaguicidas debemos reconocer que se ha avanzado bastante en Costa
Rica, tanto en cuanto a la legislación y normativas, como en la capacitación
y responsabilidad de muchas empresas. Sí, con satisfacción hay
que decirlo, en algunos sectores agrícolas como el bananero y helechero,
que son los que conocemos más, se han llevado acabo importantes transformaciones
en la seguridad ocupacional. Asimismo, se ha dictado bastante legislación
prohibiendo una serie de productos tóxicos. Incluso, muchas empresas
han adoptado normas ambientales ISO 14001 o buscan sistemas como el Preventico
del INS, que conllevan la aplicación de severas regulaciones en materia
de higiene y seguridad ocupacional.
Por supuesto que siempre existirán los empresarios irresponsables que
siempre buscan viola las leyes y provocan problemas ambientales o de intoxicaciones
en las personas. Sobre ellos debe recaer todo el peso de la ley. Pero en general
se ha hecho bastante; no obstante falta mucho por caminar.
Hay que prohibir algún que otro producto por ahí como el paraquat;
hay que capacitar más a los trabajadores agrícolas y a los consumidores
sobre los riesgos de los plaguicidas.
Las grandes empresas agrícolas van por buen camino en el manejo de los
plaguicidas, aunque ahí el problema es el volumen. Nos preocupa la higiene
y la seguridad ocupacional en las pequeñas fincas hortícolas y
cafetaleras, donde no hay muchas medidas ambientales ni de seguridad ocupacional.
2.
No obstante que reconocemos los avances realizados en materia de seguridad ocupacional
en el uso de plaguicidas, también somos concientes de que falta mucho
por hacer en el uso de productos tóxicos en el sector agrícola.
Nos preocupa ver a peones agrícolas en el Norte de Cartago o Zarcero
aplicando químicos sin la debida protección. Nos preocupa ver
en las ferias del agricultor productos de consumo popular que todavía
huelen a plaguicidas. Nos asusta pensar que muchos productos que llegan a nuestros
hogares puedan estar con residuos de químicos tóxicos.
Algunos grandes finqueros tienen bodegas y algunos equipos de seguridad para
los trabajadores. Pero si usted se fija en las fincas cafetaleras y otras fincas
medianas y pequeñas, notará que los productos se guardan en bodegas
destartaladas, cerca o pegadas a una casa de habitación; y no se extrañe
que en la misma bodega se guarde maíz, yuca ,frijoles o arroz. Y si usted
entra a la bodega no verá una mascarilla o guantes, y la boquilla d la
bomba de aplicar chorrea porque no está bien ajustada.
La protección de los trabajadores a veces es un plástico lleno
de huecos y observa uno aplicando a los trabajadores a favor de viento y con
un cigarro en la mano.
Mientras sea joven el trabajador dice que no tiene problema. Al cabo del tiempo
sufre las consecuencias y quizás una enfermedad terminal por no cuidarse
cuando aplicaba plaguicidas.
3.
En la manipulación de plaguicidas por parte de los trabajadores agrícolas,
el patrón debe estar atento para que los empleados se sometan a exámenes
médicos, según la reglamentación existente. El patrón
debe capacitar a los trabajadores y brindar el equipo de protección adecuado.
Los trabajadores no deben comer, beber o fumar durante el manejo y uso de plaguicidas.
Deben lavarse las manos y la cara con agua y jabón antes de comer,beber
o fumar, y después de realizadas las operaciones de aplicación
o manipulación. Al final de la jornada, deben darse un baño con
agua y jabón en todo el cuerpo.
No deben llevar los trabajadores a sus casas los equipos o utensilios de protección
personal. Deben usar siempre la ropa seca y lavada. No deben utilizar la ropa
sucia y usada el día anterior.
Una recomendación es que el trabajador esté atento al buen estado
del equipo de protección y de fumigación. Si están malos
, debe exigir al patrono la sustitución de los mismos.
Nos preocupa la manipulación de plaguicidas y su impacto en la salud
de los trabajadores.