*** Regresar ***

21/01/85
La Nación pg. 16A

El manejo de sustancias tóxicas
Por: Alexander Bonilla D.

Dos desastres, donde han muerto cientos de personas, han ocurrido en los últimos días en dos lugares del Tercer Mundo; México e India. Otro, hace varios meses, también causó la muerte de cientos de brasileños.

En la India la causa fue un escape en una planta productora de plaguicidas; en México fueron tanque de gas propano; y en Brasil fue un incendio en un oleoducto. Lo anterior debe llamar a la meditación a los gobernantes de nuestros países y a aquellos burócratas que tienen a su cargo el manejo de sustancias altamente tóxicas y peligrosas.

Recordemos que por lo general a nuestros países y a aquellos burócratas que tiene a su cargo el manejo de sustancias altamente tóxicas y peligrosas.

Recordemos que por lo general a nuestros países se transfiere mucha tecnología e industrias contaminantes que han sido desechadas en los países desarrollados, debido a la presión de los propios ciudadanos. En consecuencia, aquí en Costa Rica, por falta de legislación apropiada, por negligencia de las autoridades respectivas, pro desconocimiento de la toxicidad de las sustancias manipuladas, por satisfacer los intereses económicos de compañías transnacionales irresponsables y aún por nuestro grado de pobreza que ve en toda inversión extranjera la solución de nuestros problemas, estamos propensos a que ocurra un accidente como los que han enlutado a México, India y Brasil.

Y digo que estamos propensos a un accidente, porque en nuestro país hay mucha negligencia en el manejo de sustancias peligrosas. A diario podemos ver cómo circulan por los centros urbanos y las calles estrechas y congestionadas los camiones cargados de combustibles; vemos que hay plantas que manejan sustancias peligrosas o formulan plaguicidas dentro de las zonas urbanas o contiguo a fuentes de agua potable que consume la población. Ejemplo de esto se pueden comprobar en Limón, Cartago, Puntarenas, San José y otros lugares.

Desgraciadamente en nuestros países las autoridades sólo aprenden después de que ocurra una tragedia; cuando sobran los lamentos y las recriminaciones vienen las acciones, a veces no técnicas, sino guiadas por la emoción o el “mea culpa” momentáneo.

Por todo lo anterior, es que, antes de que ocurra una tragedia, insto al Instituto Nacional de Seguros, a los bomberos, a la Cruz Roja y a las autoridades del Ministro de Salud y de Sanidad Vegetal, a que se haga un análisis de la legislación existente en estos temas, para que la actualicen si es del caso o se exija la aplicación de la ley existente. Además deberá hacerse una evaluación de todas las plantas o industrias que manejan sustancias tóxicas, para ver el tipo de sustancias que utilizan y el peligro potencial que puedan representar para la población o el medio ambiente.

Finalmente creo conveniente que:

  1. Se prohíba terminantemente que vehículos con combustible, gas propano o cualquier sustancia flamable o tóxica, circule por los centros de las ciudades. En esto las autoridades de tránsito deberán ser estrictas.
  2. Se prohíba la pertenencia de plantas formuladotas de plaguicidas, plantas de gas o cualquier otra sustancia tóxica dentro de las áreas urbanas o contiguo a los abastecimientos de agua potable para las poblaciones. Deberá hacerse respetar la ley de planificación urbana y las leyes ambientales y de seguridad e higiene industrial existentes, sí es que las hay, de acuerdo con las circunstancias actuales.
  3. A toda industria que maneje sustancias tóxicas hay que exigirles planes de contingencia y de evacuación. Periódicamente deberían hacer simulacros en coordinación con los bomberos y la Cruz Roja.

Si no se quieren lamentar tragedias hay que prevenirlas y para ello las decisiones en muchos casos deberán ser drásticas. Debe hacer decisión política para que los organismos respectivos lleven adelante labores de prevención. Los costos económicos nunca podrán compensar una vida humana.

*** Regresar ***