La minería y el ambiente,1990
Por.Alexander Bonilla D.
La actividad minera puede llegar a generar divisas al país y contribuir con su desarrollo. Sin embargo, también, si no se maneja adecuadamente, puede llegar a destruir nuestros recursos naturales y contaminar el agua o el aire.
Soy del criterio de que debemos aprovechar los recursos minerales que existen en el subsuelo. Pero soy un fiel convencido de que también tememos que conservar nuestros recursos naturales y el ambiente.
Yo creo que existen los recursos tecnológicos y expertos capacitados para determinar los impactos ambientales en la minería. ¿Qué sería entonces lo que habría que hacer? Pues ni más ni menos que exigir el fiel cumplimiento de las recomendaciones que se hacen cuando se otorga un permiso de explotación de un determinado recurso minero.
En este sentido creo que debe buscarse un consenso entre el sector minero y los ambientalistas, para no entorpecer el desarrollo sostenible y evitar la generación de altos niveles de contaminación. Estimo que deberían reducirse los pasos burocráticos que conllevan el otorgamiento de un permiso de explotación, pero para ello las normas ambientales establecidas (o por darse) o parámetros de contaminación a aceptar, deben quedar claros, para que las empresas sepan a qué atenerse. Por otra parte, veo conveniente y necesario que se le dé mayor participación a las comunidades en la elaboración a las comunidades en la elaboración de estudios de impacto ambiental, no con el objeto de paralizar proyectos, sino para ser garantes de que las medidas ambientales de mitigación recomendadas se apliquen en la fase de construcción y operación de un proyecto minero.
La crisis económica que se avecina, el incremento de la población, y otros factores, harán que se llegue a presionar cada vez más sobre los recursos naturales. Tenemos que prepararnos para ello. Yo creo que el desarrollo puede y debe llegar a coexistir con la conservación. Si esto no se logra, todos estaremos en problemas.
Si en la actividad minera se ponen en claro las reglas del juego; si se definen claramente el papel de la minería dentro de las áreas protegidas; si se establecen multas y sanciones elevadas para los que no cumplan; y si el espíritu de los ambientalistas es dejar trabajar y no paralizar la actividad minera, yo creo que el futuro puede ser prometedor.