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Anotaciones sobre los plaguicidas 2003

Por: Alexander Bonilla Durán

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Los plaguicidas más peligrosos para el ambiente


La Red de Acción en Plaguicidas Internacional ha desarrollado una campaña contra los que según ellos, son los plaguicidas más peligrosos para el ambiente y la salud. Les llaman la “docena sucia o del diablo”. Estos son: el aldicarb, el canfecloro o toxafeno, el clordano y heptacloro, el clordimeformo, el DBCP, el DDT, los drines (aldrín, dieldrín, endrín,), el EDB, el HCH y Lindano, el Paraquat, el paration, el Pentaclorofenol, el 2,4,5T.
En los mercados se han vendido y se venden bajo diversos nombres comerciales. Algunos se relacionan con efectos teratogénicos, cáncer, espermatogénicos, abortivos, o
con desórdenes del sistema nervioso, cloracné, daños al hígado, riñones y a otros órganos. El impacto ambiental se asocia a su persistencia en el ambiente, la bioacumulación, la contaminación del suelo, agua y aire, y efectos y muerte de la Vida Silvestre.
Dichosamente, la mayoría de estos productos han sido prohibidos en Costa Rica, salvo algunos como el Paraquat que todavía está registrado, se vende y usa. Sobre su uso hay discusiones a favor y en contra. Ya muchas empresas bananeras lo han dejado de usar, pues hay buenos sustitutos en el mercado. Nosotros clonamos y solicitamos su prohibición. Creemos que el uso del Paraquat puede prohibirse en Costa Rica y nada pasaría en la agricultura. Se daría un ejemplo de sostenibilidad con un producto indicado como el principal causante de intoxicaciones agrícolas. Que se apliqué “ in dubio pro natura”, un principio precautorio.
El Ministerio de Salud debería publicar la lista actualizada de plaguicidas usados en Costa Rica.

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Residuos de plaguicidas
El ETU es un producto de degradación de los fungicidas mas utilizados en Costa Rica. Se puede generar en el proceso de fabricación o en el almacenamiento. También se forma en condiciones de aireación o durante el cocinado de vegetales como espinacas, zanahorias y tomates a los que se le aplicaron fungicidas.
Se acepta un máximo de ETU de 3mg/kg. Es carcinogénico y teratogénico en ratas y otros animales. Se analizó ETU en productos vendidos en la Feria del Agricultor de Guadalupe por científicos de la Escuela de Química de la Universidad de Costa Rica. También se analizaron muestras de un supermercado donde ese dice que los vegetales se cultivan con Agricultura Orgánica. En todas las muestras se detectó ETU en concentraciones de 0.116 mg/kg a 3.52mg/kg. Los productos venían de Alajuela – Grecia, y aún en los productos orgánicos habían niveles de ETU cuantificables.
Los científicos recomiendan mayores controles sobre la presencia de residuos de plaguicidas en productos de consumo popular. Igual recomienda que los vegetales se laven bien antes de consumirlo, porque por ejemplo, tomates tenían restos de sustancias a simple vista, que los agricultores limpian con una tela en la propia feria.

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Los últimos Plaguicidas


Si bien es cierto que en Costa Rica se han prohibido muchos plaguicidas por su poder tóxico en ecosistemas y la salud humana, también es cierto que todavía quedan por ahí algunos productos que hay que sacar del mercado y que, a pesar de los esfuerzos, existe un alto analfabetismo sobre el manejo seguro de plaguicidas.
Existen plaguicidas que vienen marcados desde su fabricación como tóxicos y peligrosos. Lo que pasa es que los daños al ambiente y a las personas surgen años después de su uso. Muchas veces los cuestionamientos se empiezan a hacer a nivel científico y los fabricantes y los vendedores a nivel local niegan los peligros porque para ellos primero está el negocio.
En ocasiones se camuflan las responsabilidades diciendo que el problema no es del producto, que es del manejo que se le da y de las dosis que se aplican. O sea, la culpa no es del tóxico, sino de los agricultores o de los campesinos que los aplican. Nunca es culpable la casa fabricante ni los vendedores.
Ahora algunos comerciantes y casas fabricantes; como un mea culpa, desarrollan programas de computación sobre el correcto uso de plaguicidas. Algunos creen que el ser juez y parte, no es correcto, porque ningún panadero va a decir que su pan es malo.

Sin embargo, creo que hay que darles el derecho a la duda. Ellos al ser parte del problema pueden ayudar a resolverlo, si actúan con ética y transparencia.

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Uso irresponsable de plaguicidas

Los plaguicidas que se han sacado del mercado por su poder tóxico al ambiente y a la salud humana, no se han retirado por instancia de los fabricantes, o vendedores locales. No, que va. Eso ni en sueños. Se han prohibido porque científicos, consumidores, o grupos ambientales han presionado para sacarlos del país. Y a todos los que nos hemos opuesto al uso de productos tóxicos prohibidos en otros lugares, los fabricantes y vendedores locales nos han llamado opositores al desarrollo agrícola. Pero para verdades el tiempo. Recordemos la retirada del DBCP porque dejó estériles a miles de trabajadores o la prohibición del 245T.
En materia de plaguicidas falta mucho por hacer por parte del Gobierno, las empresas fabricantes y vendedores y los agricultores. Por supuesto que falta una alta dosis de capacitación en el correcto uso de agroquímicos por parte de los agricultores. Pero también falta decisión y voluntad de nosotros los consumidores para exigir productos libres de tóxicos; que se cultiven bajo sistemas de Buenas Prácticas Agrícolas en lo sanitario y ambiental; y no comprar los productos que vengan con signos de contaminación. El consumidor tiene poder y no ha sabido ejercerlo para cambiar una cultura de contaminación agrícola y exigir productos con menor riesgo tóxico. El día que los consumidores tomen conciencia de su poder, ese día temblarán los fabricantes y vendedores de plaguicidas tóxicos.

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La contaminación con Plaguicidas


Sobre el tema de plaguicidas vamos a reflexionar próximamente, porque consideramos que es uno de los problemas ambientales más graves que vive el país, en lo relacionado con la contaminación de aguas, suelos y la salud de las personas.


Sabemos que hay investigadores universitarios que cuestionan su uso racional. El propio Ministerio de Salud a través de los años ha prohibido muchos productos por su impacto al ambiente y la salud. Ante ello, las compañías fabricantes se organizan, conforman cámaras para defender el uso de plaguicidas (insumos agrícolas) y promover su venta. También, como un mea culpa, desarrollan programas de capacitación para supuestamente enseñar a los agricultores a utilizarlos adecuadamente. Los fabricantes y vendedores creen que el problema no es de los tóxicos, sino de su uso, su manipulación. Pretenden desconocer que muchos plaguicidas desde su fabricación son tóxicos para el ambiente y la salud. Claro que al cabo del tiempo se descubren los problemas cancerígenos, fitotóxicos, espermatogénicos o de disrupción endocrina. Pero ya se experimentaron a costo del ambiente o la salud.


Cuándo un plaguicida ha sido sacado del mercado por recomendación de sus fabricantes o cámara de vendedores? Por eso trataremos de informar al público, agricultor y consumidor, sobre los riesgos y el correcto uso de productos, desde nuestra perspectiva, aunque no le parezca a los fabricantes o vendedores, o un Director Ejecutivo en una Cámara.


No nos oponemos a la producción agrícola. Nuestro compromiso es con el pueblo, no con los fabricantes o vendedores.

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Son necesarios los plaguicidas?


Si bien en cierto podemos compartir muchos criterios con Denis Avery del Hudson Instituto sobre el Bioterrorismo en la Agricultura, el mito que se ha creado en muchos aspectos del ambiente, y la necesidad de mantener una agricultura de altos rendimientos para alimentar a la población mundial, también somos del criterio que la apertura comercial irrestricta en materia agrícola no nos favorece, que existen personas científicas y ambientalistas honestos y creíbles, y que los plaguicidas no se pueden utilizar abiertamente sin ningún tipo de control. Creo que se pueden haber cometido errores al satanizarse los plaguicidas, pero no se puede esconder una realidad demostrada y vivida en muchos lugares del mundo donde se han producido catástrofes a manos de los plaguicidas, en ríos, animales, ecosistemas y en la salud humana. Hay plaguicidas que desde su fabricación traen sustancias o ingredientes cancerígenos, teratogénicos, neurotóxicos, mutagénicos, espermatogénicos, etc. Ahí están los ejemplos del Agente Naranja en Vietnam y del DBCP en Costa Rica, por solo citar dos casos. Otros plaguicidas quizás no sean tan peligrosos en su origen, pero se utilizan sin protección y en forma desmedida llegando a afectar la ecología y la salud de las personas. Reconocemos que en estos casos sería un asunto de manejo, donde a veces es culpable el agricultor por no seguir las recomendaciones, la casa vendedora por no capacitar a las autoridades sanitarias y ambientales por no controlar el uso correcto del producto.


A pesar de todo, sigo creyendo que en Costa Rica no se deben utilizar productos químicos prohibidos en su país de origen y otras latitudes; como también que hay que capacitar más y ser más responsable en el uso de los agroquímicos aprobados y utilizados en Costa Rica. Reconocemos la labor del Ministerio de Salud al prohibir muchos productos tóxicos en los últimos años. Pero falta mucho por hacer en materia de plaguicidas.

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