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Protección del Golfo Dulce junio 84

Por: Alexander Bonilla Durán

La zona de Golfito ha sido una región abandonada, dejada a la mano de Dios. No es sino en los últimos tiempos en que los políticos se han acordado de ella y han empezado a aflorar incipientes factores de desarrollo, no dependientes del monocultivo del banano. Aquel Golfito dividido entre “civil y zona americana” ha pasado a la historia, para formar hoy una mezcla que buscan el resurgir social y económico del cantón.

La ciudad de Golfito se ubica en una zona costera alargada que está rodeada de pendientes abruptas cubiertas de vegetación. Es un paraje bello que los golfiteños tienen que mantener.

Su ciudad depende de esos bosques que se levantan majestuosos en sus contornos. Si ellos desaparecen, es muy posible que Golfito desaparezca sepultada en lodo y piedra.

Aunque en la zona se desarrollen actividades agrícolas y ganaderas (y ahora hasta mineras) este pueblo es de pescadores. Gran cantidad de personas viven de esta actividad de personas que viven de esta actividad artesanal. De ahí que ven al mar con respeto, utilización les proporcionará frutos por muchos años.

Hoy los golfiteños, en especial los pescadores, están preocupados. Su mar, ese Golfo que surge desde Cabo Matapalo y Punta Banco, está teniendo una merma en su productividad. La misma se puede deber a tres factores: sobrepesca, destrucción de manglares y la contaminación.

Concientes de que su mar, específicamente los recursos que él cobija, no deben morir, los golfiteños claman porque se declare una zona de veda en el Golfo. ¡Qué ejemplo!. Debieran ser imitados. El pueblo quiere y siente la necesidad de proteger su golfo. Quieren que no se destruyan en forma irracinal, como se está haciendo, los bancos de camarón, atún y sardina, ubicados entre la Punta Banco y la desembocadura del río Coto. Desean que no haya sobreexplotación de pianguas, como se está dando, a pesar de que está vedada su explotación. Ellos quieren conservar su riqueza pesquera y que en la veda sólo los pescadores artesanales puedan pescar.

Esperamos que el proyecto presentado para establecer la zona de veda sea bien acogido por las autoridades respectivas del Ministerio de Agricultura y Ganadería. El planteamiento debe ser bien analizado y apoyado por los burócratas, ya que va en beneficio de la economía nacional.

P.D. Hoy la protección de la pesca artesanal en Golfo Dulce es una realidad ya que el decreto 15121-MAG del 20 de enero de 1984 estipula que el golfo es para la pesca con cuerda, prohibiéndose en consecuencia la pesca de arrastre.

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