PLAN DE CONTINGENCIA POR CONTAMINACIÓN DE PETRÓLEO 79-85
Por: Alexander Bonilla Durán
La Cancillería ha instalado una Comisión para analizar los tratados y acuerdos internacionales que sobre el Medio Ambiente debería suscribir Costa Rica. De los trabajos de la Comisión se desprende de que uno de los campos más desprotegidos del país es lo referente a la contaminación marina por hidrocarburos. Esto es preocupante, dado que aquí se reciben barcos petroleros en Moín o que hay “paso inocente” (ni tanto) de petroleras hacia la Petroterminal de Panamá en el Pacífico. Pero también llama la atención la falta de ratificación de convenios internacionales, y la descoordinación existente entre RECOPE, JAPDEVA, y Transportes por Agua del MOPT, en lo relacionado a prevenir la contaminación marina.
Sobre los seguros hay que decir que los que se mantienen pro parte de RECOPE, no son suficientes para controlar e indemnizar un eventual derrame. RECOPE mismo reconoce que “las pólizas ante el INS no cubren costos por el control y derrame de petróleo”. Por lo que prevalece es el seguro sobre la carga, es decir sobre el producto petrolero, no así por los daños que causaría este a la ecología, peces, costas, turismo, etc. .
Es necesario que Costa Rica ratifique algunos acuerdos internacionales que se relacionan en la contaminación por petróleo, en especial el Convenio del Fondo Internacional de Indemnización por los daños de un derrame de petróleo. No obstante esta carencia, se ha empezado a elaborar un Plan de Contingencia (PC) para proteger al medio marino de la contaminación petrolera, a cargo de la Dirección de Transporte por Agua del MOPT. Sin embargo, RECOPE supedita la firma de convenios internacionales al Plan de Contingencia, cosa que consideramos errónea, porque lo uno no excluye lo otro, o sea, Costa Rica puede tener el PC sin haber firmado los convenios. Más bien, la adopción de un convenio apoyaría o implementaría los planes de contingencia (también se hacen a nivel local).
Existe un verdadero riesgo de derrame de petróleo y no se tiene ni equipo, ni personal, ni el presupuesto adecuado para derramarlo. Que Dios nos coja confesados si ocurre un accidente: unos 3 barcos con petróleo o gas llegan por mes a Moín y 30 – 40 supertanqueros por mes pasan cerca de nuestras costas del pacífico rumbo a Charco Azul en Panamá.
En la actualidad hay evidencia de contaminación por petróleo en la costa del Caribe y Pacífica (aparecen bolas de petróleo de vez en cuando), porque los buques lanzan el agua de lastre revuelta con petróleo al mar cuando vienen a cargar bunker a Moín, o por algo similar cuando los banqueros van a Panamá (habría que investigar más las causas). También hay evidencias de contaminación por hidrocarburos en los alrededores de la Refinería en Moín (documentada y con fotos), pero de esto nos ocuparemos en otra ocasión.
El Plan de Contingencia es muy importante. Pero está en el aire, parado. La Comisión establecida para su elaboración (dec. Nº 15451 – MOPT, 11 – 6 – 84) no se ha vuelto a reunir y no se cuenta con el personal para actualizar y completar el plan. Sin embargo, hay interés de reactivar la Comisión y someter el PC a la Comisión Nacional de Emergencia, para que lo apoye y le de contenido económico, unos 6 millones de colones para iniciar operaciones en caso de derrame. Obviamente esa cantidad es insignificante para atender las necesidades de un derrame; de ahí lo imperativo de ratificar el Convenio del Fondo y de establecer convenios bilaterales con Panamá, Nicaragua, México o Venezuela, para que nos presten ayuda inmediata en caso de un derrame petrolero. Ellos tienen equipo y experiencia.
Hay otros factores que ameritan la firma de convenios internacionales de prevención e indemnización por accidentes de petróleo, como la falta de seguridad existente en el Puerto de Moín. Veamos:
RECOPE debería tener material y equipo para combatir derrames como barreras flotantes, dispersantes, succionadores, etc.. Los tendrá RECOPE?. Por otra parte, si bien es cierto que RECOPE tiene planes de contingencia, estos, hasta donde sabemos, son para incendios y otros accidentes dentro de la refinería. No hay un PC para un derrame en el mar (o sí?). Por seguridad, según la Autoridad Portuaria, los buques deberían entrar para atrás, de tal manera de que en caso de accidente pueda salirse en forma ágil y sin contratiempo. Esto no se practica en Moín porque falta un “Duque de Alba” que permita maniobrar a los buques y volverse hacia atrás. Tampoco las normas de seguridad se dan por escrito a los Capitanes de barcos; se dan verbalmente. No hay un documento que se responsabilice a los capitanes en caso de accidente, no habría prueba testimonial. Esto se obviaría si tuviéramos ratificados los convenios internacionales.
Los cables de amarre de los barcos, teóricamente deben tenerlos los puertos, pero no es así. Algunos barcos los traen completos, otros no. No siempre hay amarres dobles, como lo establecen las normas de seguridad; sólo el amarre “sprin Line” es de un cable, el resto debe ser doble, cosa que no se cumple siempre. Tampoco hay boya de anclaje, ya que esta desapareció hace más de 6 meses y no se ha repuesto.
Estamos jugando con la seguridad ecológica y humana del país. Tal es la problemática, que en una ocasión atracó un barco (el Poseidón) con petróleo crudo, y a escasos 65 metros había un fuego en un basurero. Recordemos que a veces los buques lo que traen es gas. Atención trabajadores y comunidad limonense, quedan informados.
Y como esto fuera poco, los empleados de la Capitanía de Puerto no tienen ni siquiera un seguro de riesgos profesionales, dependen de los seguros y atenciones que les brinden los médicos de los barcos.
La responsabilidad de lo que sucede en Moín es compartida entre RECOPE y JAPDEVA, una como propietaria y otra como administradora del puerto.
Por todo lo anterior creemos conveniente la ratificación de los convenios internacionales para prevenir e indemnizar la contaminación por petróleo, y la operativización y asignación de recursos al plan de contingencia por derrame de petróleo.
Sabemos que las instituciones citadas tratarán de aclarar a rebatir nuestras aseveraciones. Sólo pedimos que cada quien asuma su responsabilidad y que se prevenga la contaminación marina de Costa Rica.