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Un derecho para el mar

Alexander Bonilla D.

Necesitamos un derecho al mar

Uno de los instrumentos básicos para lograr la conservación y la protección de los recursos marinos, es la Convención del Derecho del mar, adoptada en 1982 en el puerto jamaiquino de Montejo Bay.

Sin embargo, no obstante que más de 159 países, entidades y organismos internacionales gubernamentales y no gubernamentales han firmado la convención, sólo unos 25 países y organismos la han ratificado. Para que esta Convención entre en vigor se necesitan que unos 60 países como mínimo lo ratifiquen. Por supuesto que Costa Rica no la ha ratificado y nadie se ha atrevido a ponerla en la corriente legislativa dadas las aplicaciones y discusiones que esta convención traería.

La Convención lo que busca es reglamentar el uso de los mares y océanos, ya sea en sus zonas costeras, o en la superficie o fondos oceánicos, dentro de la jurisdicción territorial de cada país. Es decir, hay motivos económicos, energéticos, geopolíticos y ecológicos en esta convención sobre el Derecho del Mar.

Desde el punto de vista económico los océanos tienen grandes riquezas de recursos no renovables como el gas natural, el petróleo, y nódulos polimetálicos de cobre, manganeso, cobalto, níquel y otros. Las grandes potencias industriales experimentan métodos de extracción y explotación comercial. Pero la explotación de estos módulos ha generado controversia entre las naciones y no se ha llegado a un acuerdo para su explotación.

Energéticamente, el mar puede verse como una fuente inagotable para generar energía eléctrica, si se usa la diferencia de temperatura existente entre las aguas frías y profundas y las cálidas superficiales en las zonas costeras tropicales y subtropicales. Este sistema se ha probado con éxito en Costa de Marfil en África y en Hawai y Nauru, Islas del Pacífico.

Los intereses geopolíticos en los océanos quedaron probados en las islas Malvinas, cuando Gran Bretaña extendió la zona marítima a 320km, a la ronda para proteger la zona pesquera. Esta delimitación choca y se entrecruza con la zona territorial marítima de Argentina, lo cual ahonda la crisis entre ambos países por dicha Isla. Otro ejemplo de esto fue la guerra del bacalao que se dio en el Mar del Norte entre Gran Bretaña e Irlanda. Por su parte, la importancia ecológica de los mares se debe a que representan el 7% del planeta; estas masas de agua son determinantes en las corrientes y los vientos y por ende se convierten en reguladores del clima global. Desgraciadamente los mares se han cogido como basureros de la humanidad y centro de desechos tóxicos, y se están sobreexplotando.

Como podemos apreciar alrededor del mar hay mucha tela que cortar y muchos interesados de por medio. Si al mar, como patrimonio de la humanidad lo queremos conservar, es necesario ratificar la convención sobre el desecho del mar. Para Costa Rica esto es necesario, toda vez que tenemos más de 600.000 km2 de mar matrimonial.

¿Quién y cuándo se atreverá a promover la ratificación de Derecho del mar?. Creemos que ha llegado la hora que se debata sobre el Derecho del Mar.

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