Agoniza el Golfo de Nicoya
Por: Alexander Bonilla Durán
Que hoy se diga que el Golfo de Nicoya está muriendo por la contaminación,
por el mal manejo de la Cuenca del Tempisque, y por la no pesca, no es nada
nuevo. Los investigadores y ambientalistas lo vienen anunciando desde hace bastante
tiempo. Ojalá ahora se tomen más en serio las alertas sobre el
particular.
Pero no se crea que solo los Guanacastecos o Puntarenenses son culpables de
la agonía del Golfo de Nicoya. Qué va. También lo son los
habitantes del Valle Central, que lanzan todo tipo de contaminantes y desechos
al Río Grande de Tárcoles, el cual por efecto de las corrientes
lleva la inmundicia y contaminantes hasta el Golfo.
El principal problema lo constituyen los agroquímicos utilizados en actividades
agrícolas en la Cuenca del Tempisque y sus afluentes. Ya se ha encontrado
metales pesados como Plomo y Mercurio en los sedimentos. Además, los
investigadores han detectado el Lindado, un químico prohibido hace muchos
años en Costa Rica.
Si el Golfo de Nicoya muere biológicamente, parte de Puntarenas morirá
con el. Tremendo caos socioeconómico se tendría. Hoy más
que nunca urge un Plan para rescatar el Golfo de Nicoya. Deben participar el
Gobierno, las comunidades, los pescadores, empresas de todo tipo incluido el
Sector Central. Que mañana no se llore lo que no se ha podido o querido
defender hoy. Lo cierto es que hoy el Golfo de Nicoya agoniza; sus aguas están
contaminadas; la riqueza pesquera ha disminuido; la calidad de las aguas está
afectada; sus playas son un basurero; y muchos de los ríos que ahí
caen son cloacas abiertas.