Responsabilidad ambiental de los políticos.
Por.Alexander Bonilla D.
Hoy más que nunca cobre vigencia lo escrito por Hewig Born, esposa del Premio Nobel Max Born, gran amigo de Einstein. Ella escribió sobre la responsabilidad política del científico. Nosotros adaptaremos su pensamiento a la responsabilidad ambiental del político y la responsabilidad política de los ambientalistas.
La responsabilidad política se ha convertido en una responsabilidad
humanitaria y ambiental, siendo imposible separar la una de la otra. Cuando
la supervivencia de la naturaleza se halla en tela de juicio, el elemento humanitario
y ambiental se convierte en la suprema responsabilidad política y la
política en la suprema responsabilidad humanitaria y ambiental.
El político no está en posesión de la verdad suprema .
No es ningún especialista o científico a quien le asiste el saber
perfecto hasta el fín de su vida ( y si lo ha sido lo ha perdido en su
mundo político, donde ha sacrificado su conocimiento científico
por el abrazo y la mentira). En una verdadera democracia cualquiera puede proclamarse
candidato a un Parlamento o a la Presidencia de la República. El ascenso
del político dependerá de sus cualidades, dotes humanas y de estar
vinculado a una clase social o lineamiento político programático.
Eso es lo ideal ; pero hemos visto que en la realidad el dinero es el que monta
y hace a políticos (salvo contadas excepciones).
Un político debe tener claridad en su pensamiento; no debe dudar o ser
“palanganas” o un “plato de babas”. Eso le generará
desconfianza.
En la ciencia, en la ecología, sucede todo lo contrario. Todos los grandes
avances han surgido de la duda. El dudar , el experimentar, conduce a la verdad.
Los ambientalistas por su parte, ante los políticos podemos actuar mediante
la presión para evitar desmanes ambientales e incumplimiento de promesas.
Pero también podemos aportar soluciones viables a los problemas ambientales
, dando diversas opciones para que los políticos escojan.
Por eso el político verdadero, el Estadista, a quien se le cuestione
el dudar siempre vivirá en una situación “forzada”.
Pero podrá salir avante si tiene coraje y grandes cualidades humanas.
Caso contrario mejor que se retire de la política o que se conforme con
ser una mas del montón, del rebaño, y ser un vividor de la política
( de lo cual está lleno Costa Rica).
Cuando los políticos se ven forzados a tomar acciones contra la naturaleza(por
razones políticas o económicas), los ciudadanos debemos asumir
nuestra responsabilidad y hacer uso de los medios a nuestra disposición
para intervenir . Así lo pidió Albert Schweizer, cuando dijo que
en estos casos había que utilizar la herramienta más poderosa
: la opinión pública.
Los ciudadanos tenemos el deber y derecho a criticar y hasta denunciar a los
políticos que con su accionar atenten contra el ambiente. Ellos son delegados
de nuestra opinión; el poder lo delegamos en ellos. De esta manera si
los políticos , un gobierno, actúa en contra la opinión
pública, entonces los ciudadanos tenemos el derecho de utilizar todos
los medios democráticos a nuestro alcance para presionar contra una decisión
negativa contra el ambiente o la humanidad. En nuestro caso, en muchas oportunidades,
esto es lo que hemos hecho al ser voceros de una opinión pública
preocupada por el ambiente. Contamos con un Sistema de Vigilancia Ambiental
que nos permite conocer la opinión pública ambiental.
Los políticos o gobiernos ante la presión de la opinión
pública tienen dos caminos :
-rectificar el rumbo o la decisión.
-dimitir.
Lo primero podría darse en Costa Rica, aunque a veces la prepotencia
, la arrogancia, o los compromisos económicos asumidos en época
de campaña, no lo permiten. Lo segundo es casi imposible, pues aquí
los políticos no tienen vergüenza, tienen mucha “concha”
y se acomodan al principio de que aquí un escándalo no dura más
de tres días y al conformismo de los ticos.
En materia ambiental instamos a todos los ciudadanos a mantenernos vigilantes,
porque una mala acción contra la el ambiente por parte de los políticos
( que son efímeros) pueden afectar a la tercera o cuarta generación.
La calidad de vida, el ambiente de los que no han nacido se defiende hoy. Es
nuestra responsabilidad.
Terminamos parafraseando a Hedwig Born: “La responsabilidad ambiental
tiene una responsabilidad política y la responsabilidad política
tiene una responsabilidad ambiental”.