LOS ALCANCES DE NAIROBI 1982
______________________________________________________________________
ASCONA medio ambiente
ÓRGANO INFORMATIVO DE LA ASOCIACIÓN PARA LA
CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA
Nº 23 OCTUBRE 1982 – SAN JOSE COSTA RICA
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
LOS ALCANCES DE NAIROBI
Por Alexander Bonilla D.
En el mes de mayo de 1982 se llevaron a cabo dos eventos de proyección mundial en Nairobi, Kenya. El primero fue una reunión de Organizaciones no gubernamentales (ONG) de todo el mundo; el otro fue la Sesión de Carácter Especial del Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Del primer evento se derivaron varios aspectos de gran importancia. Veamos:
1.- Relación con Asociaciones conservacionistas de todo el mundo:
Esto será de gran valor para poder mantener un flujo de información sobre diversos tópicos ambientales y, en determinados momentos se podrá tener apoyo de estas organizaciones, para las de Costa Rica, en una lucha ecológica particular que enfrenten.
2.- Plan de acción futura de las organizaciones conservacionistas:
Se definieron actividades sobre las cuales deberían orientarse las organizaciones no gubernamentales. Sobre este particular se hizo hincapié en lo siguiente:
a.- Debe existir una estrecha cooperación entre las redes existentes de ONG.
b- El desarrollo de listas de expertos ambientales y otras fuentes de información.
c.-La provisión de subvenciones para la formación de ONG en países del Tercer Mundo y para apoyar reuniones regionales.
d.- Hay que ejercer influencia sobre instituciones financieras locales e internacionales para financiar programas de las ONG. Se recomendó la preparación de una lista de agencias interesadas en financiar proyectos ambientales y que las ONG de países Desarrollados contribuyan a conseguir fondos para las ONG del Tercer Mundo.
3.- Formación de la Federación Latinoamericana y del Caribe de Asociaciones Ambientalistas:
Entre los objetivos que se desean con la formación de la Federación están:
a.- Promover e impulsar el movimiento ambientalista en las regiones de Latinoamérica y el Caribe sobre la doble base de conservación y de desarrollo ecológicamente compatible.
b.- Intercambiar información y compartir experiencias, La Federación quedó integrada por ASCONA de Costa Rica, Pro-Mundo 99 de Argentina, Caribbean Conservation As. de Barbados, Sociedad Conservacionista de Aragua de Venezuela, CEMAT de Guatemala, Instituto Mexicano de Tecnología apropiada, Grupo Ecológico de Tolima de Colombia, grupo AGAPAN de Brasil y la Fundación Natura de Ecuador.
4.- Se redactó una “Declaración de Nairobi”:
Esta declaración se denominó “Un mensaje de apoyo a la vida” y se presentó ante la sesión especial de PNUMA, fue acogida en forma grandiosa y con fuertes aplausos ante la presentación que hizo de ella Blanco, Director del Centro de Enlace sobre el Medio Ambiente con sede en Nairobi. Esta declaración se dividió en varias partes, de las cuales un resumen:
La declaración fue un grito de agonía y junto con Bárbara Ward se dijo “Tenemos el deber de la esperanza”.
La sesión de carácter especial de PNUMA fue bastante fructífera también, puesto que hubo intercambio de opiniones entre el sector gubernamental y no gubernamental sobre el ámbito ambiental.
Aparte de Ministros, embajadores y otros representantes oficiales, hubo participación de los Presidentes de Kenya, Tanzania y Sudán.
Al igual que la ONG , el PNUMA hizo una declaración que entre otros aspectos mostraba preocupación por:
Creemos que el mayor alcance de Nairobi fue revivir lo expuesto en 1972 en Estocolmo y mantener la preocupación por las transformaciones que se están produciendo en el Ambiente mundial. De Kenya surgió un nuevo espíritu, el “espíritu de Nairobi” que esperamos se difunda por todos los rincones del Globo Terráqueo.
Los habitantes de todo el mundo tenemos el deber de velar por nuestra herencia natural, para legarla en un estado óptimo a las generaciones del Siglo XXI.
29 -
¿NECESITA COSTA RICA MÁS PARQUES NACIONALES Y RESERVAS? 1983
______________________________________________________________________
EL AGRICULTOR COSTARRICENSE
¿NECESITA COSTA RICA MÁS PARQUES NACIONALES Y RESERVAS?
Por: Alexander Bonilla D.
Desde hace algún tiempo ha habido preocupación en varios sectores del país porque se haga un alto en el camino y se analice a fondo la razón de ser y si deben establecerse más áreas silvestres en Costa Rica.
Aunque estoy plenamente convencido de la importancia de este tipo de áreas y de los beneficios tangibles o intangibles que las mismas generan, sí considero importante que se definan nuevas políticas y estrategias en su manejo actual y futuro. Se debe discutir el más alto nivel político y técnico sobre el tipo de área que sea más conveniente para el país, tomando en cuenta la coyuntura económica y social que vivimos y la que nos espera. Obviamente en este análisis no debe dejarse por fuera el parámetro, cada vez más alterado, que es el estado de nuestros recursos naturales.
Por lo menos hasta hace poco, el Servicio de Parques Nacionales y la Dirección Forestal , entes que administran casi la totalidad de las áreas silvestres, no mantenían una estrecha relación, tal y como correspondía en organismos que tienen que ver con los recursos naturales. Sin embargo ahora con una visión futurista, tanto el Director Forestal como el Director de Parques Nacionales, están en la mejor disposición de traer al tapete la cuestión: ¿Deben o nó establecerse más áreas silvestres? ¿Qué políticas y estrategias deben privar en su establecimiento y manejo?.
Reitero que creo conveniente que se haga un alto en el camino, no para criticar en forma destructiva la forma de establecimiento de estas áreas, sino para ver con objetividad el futuro de nuestra herencia natural y cultural en ellas protegidas.
Ya Costa Rica ocupa un lugar de privilegio a nivel internacional en cuanto a la protección de Áreas Silvestres. El Servicio de Parques Nacionales administra aproximadamente 420.000 Has., o sea el 8% del territorio nacional. Por su parte la Dirección Forestal administra 970.000 Has. Equivalente al 19% del país. Lo anterior significa (a la fecha de 1º. De j ulio de 1982) que, por lo menos en teoría, en Costa Rica se protege el 26,9% pro medio de parques nacionales y reservas forestales. Pocos países del mundo han alcanzado proteger un porcentaje tan alto como el apuntado.
Claro que muchos se estarán preguntando que de qué vale haber protegido por ley o decreto toda esa extensión, ya que en la realidad tanto el Servicio de Parques Nacionales como la Dirección Forestal no cuentan con el presupuesto necesario para pagar personal de protección, obtener equipo indispensable para el manejo de las áreas o para poder comprar los terrenos particulares cuando su compra se justifique. Sobre ello he de manifestar que si deseáramos criticar, se podrían hacer muchas críticas. Pero este no es el caso. Lo cierto es que, bien que mal, ahí tenemos las áreas establecidas con respaldo legal para disfrute de las generaciones futuras. Posiblemente si no se hubiera tomado esa decisión política de conservarlas muchas de ellas no existirían o estarían muy alteradas. Por eso, el proceso yo lo miro positivamente. Veamos ahora qué hacer de aquí en adelante. Se necesita el esfuerzo de todos. Pienso que se debe detectar claramente y justificar científicamente, las nuevas áreas a establecer y que la decisión política debe ser bien valorada y fundamentada. En este sentido existen estudios que recomiendan establecer nuevas áreas, ampliar las existentes e incluso reducir parques o reservas. Ello debe estudiarse con detenimiento, puesto que es ya una buena orientación para tomar una decisión.
No se deben seguir estableciendo áreas silvestres por presiones o por satisfacer caprichos de políticos locales. Deben establecerse donde realmente se justifiquen y deben dotarse del presupuesto correspondiente, para poner en práctica sus planes de manejo y aprovechamiento.
Sugiero al nuevo gobierno tomar en cuenta el futuro de las áreas silvestres; que se consoliden las ya establecidas; que se trate de integrarlas al desarrollo económico del país; que se analicen con mucho cuidado las nuevas áreas por establecer y que se le dé el presupuesto necesario al Servicio de Parques Nacionales y a la Dirección Forestal para que puedan efectivamente proteger y manejar las áreas establecidas.