No al neoliberalismo ambiental
Por. Alexander Bonilla D.,
En materia ambiental no debemos permitir el regreso del neoliberalismo ambiental,
que mira a los recursos naturales como objetos mercantilistas que pueden ser
negociados o explotados para favorecer empresas transnacionales o intereses
económicos muy particulares, alejados del verdadero desarrollos sostenible.
El neoliberalismo ambiental reduce todo a relaciones de mercado, no hay lugar
para la razón ni para la ética o la solidaridad. Ese neoliberalismo
es salvaje como lo dijo del Papa en su oportunidad, y no debe tener cabida en
Costa Rica.
A los que se preocupan por lo ambiental les decimos que tengan mucho cuidado
con los mensajes de los políticos, pues pueden utilizar el Desarrollo
sostenible como un instrumento para lograr el crecimiento económico,
pero pasando por encima de las limitaciones que impone la naturaleza con la
tecnología. No todo se puede resover con la tecnología.
Para los neoliberales todo es posible siempre y cuando sea “sostenible”,
pues para ellos el problema no está en la naturaleza sino en las distorsiones
que se introducen en el funcionamiento de las políticas del mercado.
Los que así piensan son los que permiten que los parques nacionales se
usen como botaderos de desechos industriales, son los que permiten el saqueo
de los bosques, son los que permiten la contaminación de aguas yu aire
para favorecer el desarrollo económico.
Digamos no al neoliberalismo ambiental en Costa Rica.
El problema ecológico se deriva de un choque de olas
Por. Alexander Bonilla D.
El problema ecológico que vive el mundo de hoy es producto de un choque
de olas.La segunda ola , la sociedad industrial, choca con la tercera ola, la
posindustrial, adaptando el enfoque de los futuristas Tofler.
Lo que sucede es que todavía subsiste un pasado industrial muy generalizado
que quiere mantener estructuras y enfoques superados, mientras que hay todoa
una nueva generación que comprende que los problemas del deterioro ambiental
yo se pueden resolver dentro de la estructura del orden industrial. O sea, lo
que vivimos es una lucha por el mañana.
Obviamente que en esta lucha por el mañana se dan choques entre los interese
de los que se aferran a hacerlo todo a como les de la gana, sin pensar que los
recursos son finitos y sin considerar a las generaciones futuras, con los que
buscamos que las cosas se hagan con equidad ambiental y justicia social. Hoy
sucede algo así como la lucha de clases que se dio en el pasado, donde
los intereses agrícolas y feudales chocaban con las élites industriales
del capitalismo y del socialismo.
Esta transición a la sociedad posindustrial llevará su tiempo,
principalmente en nuestros países que van a la saga del desarrollo. Por
ello, mientras debemos tratar de comprender tanto lo viejo como lo nueva (coexistir).Yo
soy un producto de la sociedad industrial( y hasta agrícola en Costa
Rica), pero me está tocando vivir en parte dentro de la civilización
de la Tercera Ola, que ya pertenece a nuestros hijos o nietos.
Las confrontaciones ambientales que vivimos son producto de este choque de olas.
Pero llegará el momento en que todos serán hijos de la Tercera
Ola y el mundo seguirá por un nuevo rumbo. Por eso creo que el sector
empresarial y gubernamental deben ajustar sus acciones para satisfacer los intereses
de mercados o consumidores de un futuro próximo, precisamente los dueños
del futuro, los hijos de la sociedad posindustrial. Si el país, las empresas,
no se preparan , la Tercera Ola los ahogará y los sacará de la
competitividad, porque los intereses de los niños de hoy y de los que
aún no han nacido serán otros, más acordes con la naturaleza
y más exigentes por el respeto de otras garantías, no necesariamente
económicas.