Alto a la guerra : un mensaje por la paz
Por. Manuel Salazar Echeverri- Premio Global 500 – Colombia.
Alexander Bonilla Durán- Premio Global 500- Costa Rica.
Mi bolsa no está llena de monedas ni de armas, solo de semillas: de
ahí que un día un periodista me bautizara Manuel-semilla.
Dejé atrás a un pueblo inundado de petróleo, café,
oro y sangre de inocentes.
Mi bagaje aquí lo constituyen : una mujer, ocho hijos, once nietos y
cuatro árboles. Atrás allá en mi pueblo, además
de mis nostalgias, dejé un bosque donde planté un árbol
cada día de mi vida.
No tengo pergaminos ; soy un humilde campesino humilde que un día recibió
de la ONU , a manos del Rey Balduino de Bélgica, la condecoración
GLOBAL 500, por la labor ecológica en bien de la humanidad.
Dejé atrás a mi pueblo y vine a vivir a Costa Rica, a buscar,
no el amparo de su escudo, sino la dulce sombra de su manto.
Hoy las imágenes de niños y viudas cuyas lágrimas empañan
las pantallas que orgullosas muestran misiles inteligentes, reclaman a quienes
impotentes , nos limitamos a tratar d digerir la sangrienta información
que nos ofrece la televisión manipulada .
La prepotencia de mandatarios que inventaron esta guerra , sedientos de sangre
y de petróleo, bautizando como terroristas a quienes no le venden su
apoyo, contrasta con los gritos de dolor de familias que ahora no tienen ni
siquiera el sagrado derecho a un trago de agua.
Nuestro gran pecado, el silencia ante la injusticia. No tenemos armas mortíferas,
pero sí armas poderosas, las armas que Dios nos ha dado : la palabra,
la plegaria , la solidaridad para con quienes su único pecado es haber
nacido , como Jesús, cerca de los yacimientos de petróleo( que
con el agua es la sangre de la tierra).
Los dueños de la guerra no pueden escucharnos, no desean escucharnos.
Pero por encima de ellos, aunque ellos no lo crean , están, en su orden
: Dios, y la conciencia de los pueblos, que siempre escuchan las plegarias.
En estos momentos de guerra creo que todos al unísono debemos gritar
que la paz tiene derecho a la esperanza.
Como galardonados con el Premio Global 500 pedimos que se acabe esta infamia
de guerra porque se está impactando la vida humana de inocentes, hombres,
mujeres y niños .No soportamos seguir mirando el llanto desesperado de
las madres de los que están muriendo , ni el grito aterrador de los niños
heridos que no entienden nada de la guerra. Pero también nos agobia el
daño ambiental que se produce en esos ecosistemas lejanos y el efecto
que traerá en el clima mundial.
Rechazamos la guerra en cualquier lugar del mundo y pedimos a Dios porque retorne
la paz.
San José, Costa Rica. 1 de abril 2003.