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Ecomonólogo de la basura

Por.Alexander Bonilla D.

Este país y su gente es ¿cómo es que dicen ahora ?, muy “sui géneris”. Todos quieren que puntualmente el camión de la basura pase por el frente de su casa y recoja toda la porquería , todos los desechos que han producido en la semana. Y se le exige a la Municipalidad que haga su trabajo; se pide que los camiones recolectores pasen el día y a la hora exacta.
Pero que extraño... las familias son “ sui géneris” (me gusta esta palabrilla). Qué extraño, esos que exigen son duros, lerdos para pagar los impuestos municipales. Entonces, el asunto se vuelve un círculo vicioso, el contribuyente , el dueño de una casa o propiedad, dice que no paga porque la Municipalidad no brinda buen servicio de recolección , y la Municipalidad replica que no lo pueden brindar porque la gente no paga, porque no tienen plata para arreglar el camión, para la gasolina, para los repuestos, para pagarle a los recolectores.
Bueno, en esta situación hay ganadores : el dengue, las ratas, las cucarachas, las bacterias, los perros. Principalmente los perros callejeros hacen fiesta y agradecen a las Municipalidades su irresponsabilidad, pues día a día tienen que andar “pulseando” su comida porque en su caso Dios les dijo que tenían que ganarse la comida con el sudor de su hocico.
Y han visto como son de agradecidos estos perros; también son inteligentes. No , no por saguates callejeros dejan de tener principios y aires de grandeza. Al haber tanta basura en el barrio, se dan el lujo de ser selectivos. No rompen cualquier bolsa, no buscan en cualquier tarro viejo. No , que va. Ahora hurgan en bolsas de ciertos colores y en los recipientes más lujosos. Ya aprendieron que según el color y la presentación del basurero, así es la calidad de la comida y basura que bota el vecino. Ellos, los perros callejeros conocen a las personas por la comida que botan, por la basura que produce.
Las casas de los pobres ni siquiera se dignan en visitarlas porque saben que los estómagos vacíos no producen basura; lo poco que pudieran originar la tiran al río o al cerco. ¿Cómo ellos perros de alcurnia se van a degradar y a arriesgarse a buscar cerca de un río o en un charral, donde pueden ser devorados por un cocodrilo o mordidos por una serpiente ?.
¿Cómo se van a exponer a los gritos y madrazos , o a la pedrada que le lanzan cuando andan haciendo tortas en predios ajenos ?. Hoy los perros callejeros se la tiran de lo lindo ante los malos servicios de la recolección de la basura. Es más, los invito a observar a los canes abandonados de su barrio. Están gordos los condenados. Y han llegado hasta el colmo de demarcar su territorio con sus perfumados orines. No permiten que otros saguates escarben la basura del barrio. Han formado sindicatos y firmado convenciones colectivas. ¡Que va! Los saguates modernos se han organizado para el manejo de la basura mejor que los humanos. Por eso digo, que al igual que los buzos de Río Azul y otros lugares, importantes en la disposición final de la basura; al igual que ellos, a los perros se les debe reconocer su labor y tomarlos en cuenta en la solución final del problema de la basura porque de lo contrario en los barrios podríamos enfrentar una rebelión de los perros callejeros organizados por la basura. El gobierno debería aprender de los perros callejeros.
Pero sigamos con otros aspectos “sui generéis” de la basura.
¿Han visto que ahora es la moda hablar y escribir del reciclaje, de la separación de la basura ?.Un buen político o candidato a Alcalde no puede dejar de lado este tema. Sí, hay grupos organizados, se dan publicaciones por todo lado. Y la gente se lo cree en las comunidades.
-Papi , la maestra dijo que debemos separar la basura .Una bolsa para lo orgánico, otra para el vidrio ; otra para el plástico; otra para el cartón. Papi dejame plata para comprar bolsas y empezar con el proyecto mañana. Así la niña me subirá la nota en sociales y matemáticas que voy tan mal.
El papi acostumbrado a uno atender concientemente las necesidades o inquietudes de su hijita le dice:
-si mi hijita linda, tomá el dinero para tu proyecto . Vas a ser una gran ambientalista, y vs a tener una nueva ética ecológica, esa que dicen van a elevar a rango constitucional con algo que llamarán Garantías Ambientales.
El papi pagó dio a la niña dinero como para quitársela de encima; venía cansado del trabajo y quería ver el “clon” que estaba buenísimo .
La niña recibió un 100 en su proyecto. Estaba orgullosa. Ella misma sacó la basura de su casa y la sinfonía de colores esperó la pasada del camión de la basura. Pero a la niña nadie le habló del sindicato de los perros callejeros del barrio, los cuales hicieron fiesta con las bolsas amarillas, donde estaban los restos orgánicos, la comida. Bueno, los saguates se divirtieron de lo lindo, quedaron repletos y los pedazos de bolsas servían de adorno en las calles. El proyecto no contempló a los actores perrunos.
Cuando la niña regresó por la tarde de la escuela se encontró con el desastre. Se puso a llorar inconteniblemente. Volvió a recoger la basura y le pidió a papi más plata para hacer un sitio especial para poner la basura. Una canasta en lo alto, con tubo y varillas. Para que los perros no la pudieran alcanzar.
Como el camión pasada dentro de dos días, en la tarde la niña observó que los saguates se quedaron con la gana. No pudieron alcanzar las bolsas de basura. Ese nuevo experimento se lo contó a la maestra y fue tomado como ejemplo .Ganó otros puntos para la nota final.
Y por fín llegó el jueves, el día que pasaba el camión recolector de la basura. Se llevaron la basura depositada en las bolsas de diferentes colores.
Basuraaaaaa. Basuraaaaa. Venían gritando los recolectores. Sonaban además con un tubo una platina de metal. Tal era el escándalo , que desde 100 metros antes ya se sabía que venía la “basura”.
¿Qué pasó con la basura de la niña ecologista ?. Nada; algo muy simple y común. La gente que recoge la basura llegaron y en sus carreras tiraban una y otra bolsa al camión. Allá va la amarilla ; allá iba la verde.. y la roja... Ponen el hidráulico del recolector a funcionar y se consumen todas las bolsas y las revuelven con el resto de las basuras del pueblo.
Hasta ahí llegó el proyecto de la niña. ¿Cuál cultura de la separación?. Las Municipalidades no tienen plata para comprar equipo sofisticado con niveles de separación.
-Con costo podemos mantener funcionando un camión recolector, y cuando este se “jode” hay que contratar un camión común para recoger la basura. Toda esa basura va a un botadero , un aborto de relleno sanitario que tenemos, donde un tractor , cuando está bueno, semientierra todo lo que le pongamos por delante. Y si no funciona y está de verano, le metemos fuego al papel y plásticos, para ganar un poco de espacio. – Eso nos decía en confianza un alcalde Municipal .
Y a veces, agregamos nosotros, los basureros se convierten en un humarascal eterno y de olores nauseabundos, como aquel quemadero de basura que tiene la Municipalidad de Orotina cerca del puente de hamaca del Río Tárcoles, por la ruta de Turrubares, o aquel quemadero de basura que está en Acosta ,bajando hacia Las Ceibas... y aquel y aquel otro...
Pobre niña , ni el papá , ni la maestra le explicaron las realidades económicas que viven las municipalidades que dan al traste con las buenas intenciones y espíritu ambiental de las nuevas generaciones.
Añoramos aquellos tiempos del uso de la bolsa de mecate o de papel. Aquellos tiempos en que se reusaba el papel. Por ejemplo, recuerdo cómo mi abuelo cortaba en pedacitos el papel periódico y lo ponía en un clavo en el servicio sanitario. Se usaba ese papel en vez del higiénico. Claro, había que hacerle un trabajo de ablandamiento especial, que solo la experiencia lo permitía. Había que arrugar y arrugar la hoja de papel periódico hasta suavizarla. Quedaba parecido al papel higiénico. Hágalo y verá que es cierto.
O también recordamos cuando se utilizaban los envases o frascos de vidrio como vasos de mesa. Eran los tiempos en que no habían tantas bolsas y empaques de plásticos. Eran los tiempos en que los envases de los refrescos eran de vidrio. Eran los tiempos en que la leche venía en tarros y el lechero pasaba por el barrio ; y las botellas de la Dos Pinos eran de vidrio; no como ahora que se usa el plástico o el tetrabrik.
¡Qué tiempos aquellos! Esa Costa Rica se nos fue de las manos. Era una Costa Rica menos sucia, menos llena de basura. Eramos pobres pero con cultura del ornato y del aseo. Bueno... sí, éramos muchos menos gente.
Pero el cuento de lo “sui géneris “ no termina aquí.
Detrás de un camión recolector siempre habrá una estela de basura y caldos malolientes ,llamados lixiviados. Parafraseando aquella cita sobre la paz diríamos “ahí donde haya un costarricense, esté donde esté, siempre habrá basura” ( por supuesto existen excepciones).
A veces los camiones van tan rápido que los pobres empleados recolectores van con la lengua afuera, porque además de ir en maratón, tienen que recoger las bolsas y los tarros, y tener buena puntería para lanzarlas desde cierta distancia para que caigan dentro del camión. Pero por supuesto muchas veces la basura no llega a su destino .Queda en la calle desparramada, cual perro destripado por un bus. Si los recolectores andan guantes medio recogen la basura... el resto... guarda cristiana sepultura en las calles. Y si no usan guantes, ni equipo especial, como en la mayoría de los casos, los considero. Esto es un crimen y un desprecio al valor humano de estos humildes e importantes trabajadores , que día a día entran hasta lo más profundo de nuestros hogares, pues recogen lo que nadie quiere, no nosotros mismos, nuestra propia basura.
Estos trabajadores de la recolección deberían tener un seguro de vida por los riesgos que enfrentan día a día ; pudiera ser una aguja contaminada con SIDA que los pinche; pudiera ser un vidrio que los corte y los infecte, y tantos otros peligros que se generan en los desechos de la sociedad.
Ya pasó recién la navidad, y los recolectores en algunos barrios de la Capital anduvieron en su corre corre; además de recoger la basura pedían alguna colaboración o pago extra para los regalos del niño Dios. Esto es humillante, degradante; y es algo a lo cual el dueño de casa, industria ,negocio , u oficina , no debe estar sometido. Uno supone que con el pago de los impuestos , las municipalidades les pagan las garantías sociales, incluyendo el aguinaldo a sus trabajadores. No sabemos si este espectáculo se da con los trabajadores de empresas privadas que recolectan basura. Pero es algo que no debe ser; y que está reflejando la degradación de esta sociedad, donde por brindar un servicio se cobra o insinúan pagos adicionales. Y muchos caen en la tentación; sale a relucir el “pobrecito”. Por eso estamos como estamos; se consolida la cultura de la “mordida”, del pago extra por brindar un servicio ya pagado.

Pero la basura no solo molesta al verla en nuestras calles , aceras , y lotes baldíos . Se convierte en un problema cuando llueve y se va a los caños y alcantarillas. Ya no son aquellos tiempos en que jugábamos de barquitos en los caños de La Bajura en época lluviosa , y corríamos para ver cuál palillo de helado o cascarilla de madera llegaba o navegaba más rápido. Ahora los caños son verdaderos riachuelos con las lluvias, transportando todo tipo de basuras, especialmente las botellas plásticas, que casi no existían cuando éramos niños. La basura en las alcantarillas se vuelve una trampa mortal para los niños que cambiaron el caballo de palo por la bicicleta o la patineta. ¿ Han mirado un caño luego de un torrencial aguacero ?. ¿han observado una quebrada insignificante luego de un chaparrón ?.. Da miedo; esos ríos sucios y repletos de basuras retumban como si fueran el reventazón cuando este era realmente el reventazón. El agua tumultuosa arrastra todo tipo de cochinadas hacia otros ríos mayores para luego llegar al mar. La basura queda esparcida en las playas y esteros, que antes eran sitios aptos para días de campo o para que anidaran los peces a poner sus huevecillos. ¿Qué no me lo creen ?. Vayan al Estero de Puntarenas; hagan un viaje por el ferry y verán una estela de basura flotando en el Golfo de Nicoya; visiten Playa Azul en la desembocadura del Tárcoles; o simplemente recorran la playa de Guacalillo cerca del peñón. Ahí podrán darse cuenta de la verdadera cultura de los costarricenses, en especial los del Valle Central. Podrán encontrar lo que quieran : desde una tapa de inodoro, una bolsa con sangre, un preservativo usado, o aquella vieja sombrilla que usted tiró en el río Torres un día de verano. Sí , no se sorprenda si encontró en algún sitio de estos algún chunche viejo u objeto que desechara ustedes lejos de ahí. El Tárcoles se ha convertido en la cloaca abierta de la Area Metropolitana, y esas playas en la despensa de la sociedad consumista nacional.
Estoy seguro que si a alguien se le puede pedir una opinión clara sobre la cultura de los costarricenses, es a los que trabajan en la represas de Brasil y otras cercanas. Ellos son testigos de lo que se hace en el país verde, en el país de la ecología de exportación. Pura hipocresía ambiental , como si se fuera “candil en la calle y oscuridad en la casa”. Yo creo que a todos los costarricenses, como si fuera una peregrinación a la Meca o a la Basílica de los Angeles, se le debería obligar a ir a observar el gran espectáculo de la basura flotando en estas represas.
Y ya que escribimos sobre peregrinaciones ¿han ido ustedes detrás de un romero el 1 de agosto en la madrugada ?. Va dejando, junto con sus oraciones, una estela de basura . Al otro día ese río humano hacia Cartago queda convertido en un río inerte... de basura. Su fe religiosa queda estampada en la carretera. La basura de todo tipo es su firma.
¡Ay la basura! Nadie la quiere cerca de su casa o barrio. Que se la lleven para otro lado.
Con este pensamiento es que hemos convertido a Costa Rica en un basurero . Los de mi barrio piensan de esa manera, y los del otro lado piensan igual. Entonces se da un intercambio de desechos que van de un lado para el otro, o de un pueblo hacia otro.
Una verdadera desgracia es generar desechos no tradicionales como ejemplo llantas viejas, árboles de navidad secos, una lavadora vieja, algunas latas de zinc, etc. Estos , por orden superior de los sabios de las municipalidades no son recogidos por los recolectores .De nada vale el reclamo y que se esté al día con el pago de la recolección de la basura. Cuando esto sucede hay que hacer peripecias para deshacerse de ellos. Así surgen botaderos clandestinos a las orillas de las carreteras o en cualquier barranco o lote baldío. Ocultos en la oscuridad de la noche los vecinos van a tirarlos donde primero puedan. Entonces para qué están las municipalidades ?.Por más responsable y ambientalista que sea un ciudadano tiene que buscar un sitio donde depositar este tipo de basuras no tradicional, Pero no le dan la alternativa.
El otro día un vecino sorprendido le dijo a otro vecino que quién habría sido el hijue...
Que le había tirado un poco de chatarra frente a un lote vacío ubicado a un costado de su casa. Nadie supo nada. Todos guardan un silencio cómplice.
Algunos llegan a extremos para no sentirse tan culpables. Van y contratan un Taxi pirata de carga, le pagan unos 3 mil colones y le piden que se lleve la basura. Pero señor, dice el taxista, la Municipalidad no me da permiso para ir a tirarla al botadero. Súbale unos mil pesos más y yo me encargo de desaparecerla. Así sucede. Ese es la génesis de los basureros clandestinos que pululan por todo el territorio nacional. El vecino , que va todos los domingos a misa y comulga, cuando pasa por alguno de estos sitios vuelve la cara, porque reconoció la lavadora vieja que mandó a desaparecer.
En estos trances a un amigo le ocurrió algo digno de contar. Resulta que había pagado para que le botaran unos chunches viejos. El tenía la “maña” de ponerle nombre a sus cosas. Un día llegó un tipo indigente del barrio, de mala fama, a decirle que había encontrado la computadora de su propiedad Como tenía su nombre , el pobre quería alguna recompensa para su guarito del día. Lo que no sabía era que el tarro viejo de la computadora y otras cosas, las había mandado a botar bajo ese tipo de contrato “pague ahora y nadie sabe nada después”.
La basura se mete en todo, hasta en nuestros ojos. Una basura nos hace llorar; nos irrita los ojos, y no nos permite ver a sus homólogas en calles , ríos, y lotes baldíos. Claro , no las podemos comparar. Pero que tirada, ambas son basuras.
Ya Costa Rica no se le conoce como la Suiza Centroamericana; ahora se le llama la sucia centroamericana. Nuestra Capital y casi todas las ciudades del país son lugares sucios, cochinos. Al costarricense, o le gusta vivir como los chanchos, entre la basura y el barro, o se ha acostumbrado a ello. En cada esquina, en cada lote vacío, aún en las propias calles tenemos que andar brincando o pasar por las calles sorteando los carros, porque nos encontramos un poco de basura, cuando no un indigente durmiendo en un pedazo de cartón.
Ni que decir del martirio y sacrificio para aquellos que tienen alguna cultura del ornato y la limpieza. Si usted es uno de ellos, y anda por nuestras ciudades , se cansará de buscar un basurero decente. Primero lo “cuitea” un Galán sin ventura que encontrar un basurero apto en el país de la ecología. Cuando por milagro lo encuentra para depositar la basura que ha ido acumulando en las bolsas de la camisa o pantalón, el basurero ¡Oh Dios!, el basurero no tiene fondo, está podrido. Así es como hemos tenido que convertir nuestro carrito de trabajo en un basurero ambulantes. Todo va para el asiento de atrás esperando llegar a la casa o encontrar algún basurero en el camina.
Yo creo que la solución al problema de la basura pasa por un cambio de actitud y mentalidad consumista de todos los costarricenses. Si cada familia hiciera esfuerzos para producir menos basura, para enterrar aquella que sea orgánica en un hueco en el patio( cuando lo tengan); si nosotros como consumidores exigiéramos productos biodegradables y reciclables; si nosotros como miembros de una municipalidad exigiéramos a esos políticos locales mayor compromiso con la solución del problema de los desechos sólidos; quizás ese día empecemos a forjar una cultura de la limpieza y podamos ver nuestras ciudades menos llenas de basura.
La basura siempre se producirá. Pero podemos disminuir su volumen y darle un mejor tratamiento. En esto debemos contribuir todos, usted , su familia... y hasta los perros.

No importa que seamos obres; que la casa sea pequeña y humilde. Pero que sea limpia. Esa cultura de nuestros abuelos y campesinos debemos rescatarla, porque un país sucio es un país sin identidad.
Costa Rica tiene derecho a la esperanza de que se diga “ ahí donde haya un costarricense siempre habrá limpieza.

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