Fiestas y Caballos 2003
Por: Alexander Bonilla Durán
Somos amantes de los caballos. Por eso cada vez que podemos salimos a montar y a andar en topes.
Quien no haya montado un buen caballo quizás no puede comprender la magnitud
de lo que voy a decir: “uno en un buen potro se siente el dueño
del mundo”. Estos animales tienen belleza y nobleza, y por eso atrae a
tanta gente a admirarlos en los topes, cabalgatas o eventos típicos especiales.
Los caballos son invaluables. Su costo depende de la raza y sus características
de sangre, porte y el sentimentalismo del dueño o criador. Pero lo que
si le podemos decir es que con la cantidad de caballos y pecios de los que llegan
al Tope Nacional ahora el 26 de diciembre, yo creo que el gobierno podría
resolver su déficit presupuestario.
A los caballos hay que cuidarlos, chinearlos y conocerlos. Un mal manejo o imprudencia
puede causar accidentes serios y hasta mortales; una mala caída o una
patada son cosas serias. Bueno este cuento e invitación al Tope Nacional
así no se los cuento, pues comenté el error de pasar por detrás
de un inmenso caballo y me lanzó las patas. Me las dejó marcadas
en el muslo y el pecho. No fue culpa del caballo. El culpable fui yo. De milagro
no me mató. Ya estamos repuestos, aunque la costilla afectada todavía
se resiente.
Moraleja: disfrutemos de los caballos. Pero no nos confiemos. Los invito al
espectáculo del Tope . Eso sí, tenga cuidado con los caballos:
un majonazo o una patada lo puede mandar al hospital.
¡Felíz Navidad y Año Nuevo les desea, Ecología en
Acción.