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El mundo de Eduardo Galeano 2003

Por: Alexander Bonilla Durán

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La defensa natural de la humanidad
El mundo de hoy carente de amor, verdad y solidaridad debe aprender a unirse para luchar. Nuestra naturaleza solo la podemos defender juntos. Sobre el particular nos cuenta Eduardo Galeano:

- Unámonos para que no nos roben el agua, que cada vez es más escasa, pero que ha sido privatizada en muchos países. (si nos dejamos privatizarán hasta el aire). En Cochabamba, Bolivia, un pueblo de campesinos la levantaron y marcharon hasta la ciudad para defender su agua, para desprivatizarla. Les contestaron con balas; pero luego de la lucha recuperaron el agua que el gobierno había entregado a una corporación Británica.


- Otro ejemplo se dio con el accidente petrolero en las costas españolas de Galicia. El oro negro envenenó el mar y las playas. Y que la sociedad civil la que se organizó para combatir el holocausto ecológico. Una multitud de voluntarios enfrentó los estragos de la marea negra.


- Otro caso de solidaridad: una tonelada de ropa y comida llegó a un pueblo pobre de Tucumán, Argentina, donde los niños morían de hambre. El envío provenía de los cartoneros, los pobres más pobres de Buenos Aires, que se ganan la vida revolviendo la basura. Pero fueron capaces de compartir lo poco, lo casi nada que tienen.


Si, hoy más que nunca lo que falta a la humanidad es amor y solidaridad. Y porque la guerra es el peor de todos los males de nuevo digo “la paz tiene derecho a la esperanza”.

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Se busca…


Nos dice Eduardo Galeano que el mundo de hoy castiga la honestidad y recompensa la falta de escrúpulos. Pregona que en todas las paredes del Planeta deben haber carteles que digan Se busca:

- Se busca a los mercaderes de armas que necesitan la guerra para hacer millonarios negocios.

- Se busca la banda internacional que secuestra países y pueblos, y que cobra rescates con algo que se llama servicios de deuda.

- Se busca a los violadores de la tierra, a los que envenenan el agua, a los que se roban los bosques.

- Se busca a los fanáticos de la religión del consumo, que han desatado la guerra química contra el aire y el clima del mundo.

Galeano piensa que “el poder identifica valor y precio. Dime cuanto pagan por ti y te diré cuanto vales. Pero hay valores que están más allá de cualquier cotización. No hay quien los compre, porque no están en venta. Están fuera del mercado, y por eso han sobrevivido. Estos valores son los músculos secretos que mueven a la sociedad civil. Provienen de la memoria más antigua y del más antiguo sentido común. Hoy más que nunca debemos aprender a compartir y a defendernos juntos para que no nos roben el agua, la tierra, los bosques, la vida. Hoy en el mundo en lugar de privar la palabra yo, debe privar la palabra nosotros .

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