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El precarismo y bosques
Por: Alexander Bonilla

El Diccionario de la Real Academia dice que precarista es “el que posee, retiene o disfruta en precario cosas ajenas”. Por su parte, precario se define como aquello “que se tiene sin título, por tolerancia o inadvertencia del dueño” .

Costa Rica parece vivir la era de los “precaristas”. Este fenómeno se está dando tanto en las zonas rurales como en las áreas urbanas.

No pretendemos, ni mucho menos, defender a los oligarcas y aquellos terratenientes que han acaparado cientos de hectáreas y las tienen ociosas. Entendemos bien que debe de haber una mejor distribución de la tierra y permitir que aquellos que quieren trabajar la misma, lo hagan. Si no la tienen, es deber del Estado brindárselas o darles las facilidades necesarias para su adquisición y otorgarles la asesoría técnica indispensable para que puedan poner a producir esa tierra. Pero no se puede seguir permitiendo en este país que fuerzas extremistas se valgan del dolor y la miseria para enviar “oleadas” de personas a invadir propiedades privadas, legalmente inscritas.

El Estado en estos casos debe actuar con drasticidad. Debe aplicarse el peso de la ley y la autoridad a los cabecillas responsables de las invasiones. Porque de seguirse permitiendo estas invasiones va a reinar – o quizá ya – la anarquía en el país y vamos a perder el Estado de Derecho y la Constitucionalidad que aún mantenemos.

En muchos casos (lo reconocemos) hay personas que realmente necesitan de un terreno, ya sea para cultivar o para construir una casa. Estos casos deben estudiarse para encontrarse su solución. Pero la mayoría de las invasiones son llevadas a cabo por comerciantes ; son personas profesionales del precarismo. Tienen propiedades o casas en otros lados y han recorrido diversos lugares del país negociando con propiedades ajenas. Tienen un patrón establecido y tienen antecedentes.

Lamentablemente, en los últimos tiempos, el precarismo ha llegado a áreas silvestres, que protejen importantes recursos naturales. Ya existen precaristas en la Zona Protectora La Carpintera y ya han invadido terrenos forestales en la región de Nosara, en Guanacaste.

El análisis para solucionar el precarismo debe ser profundo. Las medidas deben ser severas. Tampoco debe, ni es recomendable, que el Gobierno soluciones invasiones de precaristas simplemente dándoles terrenos en otros lugares. Quizás, en parte, ésta ha sido una de las causas que ha fortalecido el precarismo, puesto que los precaristas al invadir saben que luego les darán terrenos, los cuales negocian y se van a otro lado a repetir la acción.

Debemos conocer urgentemente si todavía Costa Rica tiene fronteras de colonización agrícola. Si todavía, las hay, la solución puede ser viable y pacífica. Si no es así, pienso que resolver el problema causará dolor y división de nuestro pueblo. Se tendrá que dar – o la provocarán fuerzas extremistas – la reforma agraria o lo que es peor, la bomba estallará, produciendo sangre y muerte en la familia costarricense.

Unos y otros, no le negamos el juego a estos grupos extremistas minoritarios. Unos y otros, tratemos de arreglar las cosas por las buenas, amparadas al Derecho y a la Constitución. Deberán haber sacrificios y desprendimientos. Pero todo redundará en algo mejor; el mantenimiento de nuestra estabilidad social y por ende de la democracia.

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