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En la casa del Ceibo 19/10/2004

Por.Alexander Bonilla D.

Hoy dormí en mi casa del Ceibo Gigante. Hubo fiesta en la selva. Las flotes, las plantas, las hojas, las ramas, y gran cantidad de animales se hicieron presentes a recibirnos. Con todos compartimos.

Un tucán nos trajo su saludo multicolor y nos guió el ojo desde la rama más alta del ceibo. Los monos congo llegaron en manada; aquello fue un despelote y escándalo.
Nos tiraron palos, ramas y frutillas del bosque. Dentro de la casa tuvimos una ranita verde muy linda , un sargento, un pechoamarillo y un colibrie. Abajo, allá en la base del ceibo, entre las grandes gambas escuchamos a la danta amiga y al tigre merodeando.
Con las sompopas nos llevamos bien. No tuvimos problemas pues sus desfiles interminables pasaron de largo.
Las epífitas y una guaria morada florecieron para nosotros. Un tenue viento refrescó la casa y le dio un leve bamboleo al ceibo.
La noche fue de luna llena. No necesitamos luz artificial. Nos cansamos de contar estrellas y miramos varias fugaces que saludaron nuestro arribo al ceibo.
El otro día alguien nos dejó guindando a la entrada de la casa 3 nidos de oropéndola. Preciosos se ven ahí.... ahí se quedaron....Mis sospechas son del duende...
Lo mejor de todo era el paisaje; donde el amo era el río Buitrago que serpenteaba orgullosos entre la montaña y el potrero. Sus aguas lentas y cansinas se movían como si le estuviera dando un saludo al nuevo vecino.
Tuve dos visitas desagradables, pero que no me causaron problemas ( por suerte). Llegaron a “vinar”: una culebra de esas que andan entre las ramas y un zorro pelón. De suerte que no fue uno de los hediondos.
Los colibríes multicolores se quedaron danzando entre los jardines colgantes del ceibo...ahí tenían bastante néctar para clavar sus picos y viajar en su ruta polinizadora.
Un mono cara blanca me llevó un ramos de flores de heliconias y otro me entregó una orquídea blanca.
Y les cuento quién llegó y pasó la noche en mi casa....el duende del ceibo, con quien hablamos largo y tendido...
Lo malo de todo...fue el regreso a la civilización.

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