La cultura del petróleo 1985
Por: Alexander Bonilla
Estamos viviendo en la cultura del petróleo. Este líquido se ha convertido en la sangre de todos los transportes modernos; incluso se calcula que más de 80.000 productos son derivados del petróleo.
Este recurso natural no es renovable y así lo han comprendido los mayores productores del mismo. De ahí que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), han decidido aprovecharlo al máximo; puesto que como lo calcularon del Club de Roma, al ritmo de exportación del petróleo que se realizaba, éste se agotará alrededor del año 2.000. O sea, que apenas queda petróleo para unos 20 años más.
Por eso costarricenses, creo que debemos comprender que la mayoría de los males económicos y sociales que vive el país se derivan de los cambios de precios que experimenta este recurso. Como se dice en el “Desafío Mundial”: “los 35 años de crecimiento económico miope y dirigido con imprevisión, errores políticos y desastres militares han provocado en los albores de los años 80 el desorden y el miedo”. Y estos males que experimentamos apenas están empezando. Todavía no ha llegado lo peor. Por ahora, aunque se a precios elevados se puede conseguir este producto; pero los verdaderos problemas empezarán cuando el petróleo se agote y no se pueda conseguir a ningún precio.
¿Qué solución está en invadir los campos petroleros?, ¿Qué la situación la va a arreglar la llegada de un nuevo partido político al poder?. Quienes así lo crean están en un grave error.
Una invasión de los campos petrolíferos provocaría la destrucción de los mismos. Lo que paralizaría por años la economía mundial; además existiría el riesgo de una conflagración mundial.
Un nuevo partido en el Gobierno más bien va a afrontar nuevos y más graves problemas. Lo que tienen que hacer es preparar a los costarricenses para sobrevivir a esta transición hacia un nuevo orden económico transición hacia un nuevo orden económico mundial. Un nuevo equipo de gobierno debe intensificar la búsqueda de otras fuentes de energía, otro ciclo de desarrollo, otros modos de producción y de consumo. En fin, debemos prepararnos para una reducción general del nivel de vida.
Los políticos deben prepararnos y prepararse ellos para afrontar la crisis. No creamos que podemos tener la remota ilusión de que los países de la OPEP pueden invertir sus enormes ganancias en nuestras débiles economías. Ellos están buscando su desarrollo y supervivencia y no están pensando en los demás.
La OPEP definitivamente ha alterado el curso de la historia contemporánea y cada vez que ellos se reúnen, nuestros países tiemblan porque se cree que no soportaremos otro incremento en los precios del crudo por barril.
Pero lo que ellos han hecho se produciría tarde o temprano, los mismos expertos han dicho que “si la OPEP no hubiese existido habría habido necesidad de inventarla”. Es decir, de no haber existido, se habría seguido derrochando el petróleo.
En un panorama como el descrito, la conservación de los recursos naturales jugará un papel vital. Costa Rica debe volver sus esfuerzos a una utilización racional del ambiente. Tenemos ese recurso relieve y agua que produce energía: energía hidroeléctrica.
En consecuencia, debemos tomar en cuenta, si deseamos sobrevivir a la cultura del petróleo, las conclusiones a que llegaron los científicos del Club de Roma: