La conservación y la municipalidades 1979-80
Por.Alexander Bonilla D
Con gran interés he leído el pronunciamiento realizado por la Municipalidad de Santa Cruz, en pro de la conservación de los recursos forestales del país.
Ya es hora de que los gobiernos locales participen activamente en la protección de los recursos naturales; que se organicen y tomen conciencia de los problemas ambientales que aquejan a cada cantón.
Una buena medida, para controlar mejor el proceso de destrucción de nuestros bosques, es que las municipalidades soliciten a la Dirección Forestal que los permisos de explotación forestal sean otorgados previa consulta a ellas. Es decir, que se permita oír el criterio de los afectados.
Lo anterior, por supuesto, exigiría una actitud más responsable de los ediles locales ante los recursos naturales, porque un determinado pueblo ya no solo culparía a otros organismos estatales, sino que estaría midiendo la conciencia conservacionista de sus propios coterráneos. Y estos señores, es un gran reto para los munícipes.
Ahora bien, una medida de este tipo no debe restringir el progreso necesario que necesita el país, pero sí debe contribuir a buscar un desarrollo sin destrucción, al tener las municipalidades parte en el control de la explotación forestal de Costa Rica.
Entonces, los miembros de las distintas municipalidades no deben usar una mediad de este tipo como caballo de batalla político, oponiéndose o favoreciendo determinados premisos de explotación. Para que este sistema funcione, deberá existir un flujo de comunicación sincera y de altura entre los gobiernos locales y la Dirección Forestal.
Llegará la ocasión en que las municipalidades se opondrán a que se dé un determinado permiso de explotación, haciéndoselo saber así a la Dirección Forestal. Lo anterior no querrá decir que definitivamente el permiso no se dará; puesto que si prevalecen criterios técnicos por parte de los expertos y los mismos son comentados y analizados con las Municipalidades, estamos seguros que el permiso se otorgará. Pero, en algunos casos los expertos se equivocan siendo el pueblo entonces quien debe defender sus recursos. En este sentido, las municipalidades, estoy seguro, podrán salvaguardar muchos bosques.
La Dirección Forestal debería apoyar cualquier gestión en este sentido que le plantee los gobiernos locales, puesto que la posición de los mismos es franca y de preocupación por un recurso vital; y quienes mejor que ellos para comprenderlo.
Espero que haya una eficaz coordinación entre ambos organismos. Ello contribuirá a proteger el recurso más amenazado del país: los bosques. Sin embargo esta preocupación de protección de los bosques, las Municipalidades deberían de extenderla a otros recursos naturales como son las aguas continentales y litorales.
Muchos ríos y aguas litorales son contaminados por pesticidas, aguas negras, desechos domésticos, basuras, etc., a vista y paciencia de muchas municipalidades; incluso algunas contribuyen a su contaminación. Así, sugerimos, que al igual que han “llamado a cuentas: a la Dirección Forestal, lo hagan con el Ministerio de Salud, con la Guardia Rural, con el ITCO, con JAPDEVA y otras instituciones que de una u otra forma propician la destrucción de nuestros principales ecosistemas agrícolas, acuáticos y forestales.