Campesinos solicitan protección de una reserva forestal 80-90
Por: Alexander Bonilla Durán
En el Distrito de Los Ángeles de San Ramón, en el lugar denominado “Los Criques” se localiza una reserva de bosques conocida como “Valle Azul”. Esta área es parte de la antigua Hacienda Santa Clara, comprada por el ITCO para desarrollar programas de asentamientos campesinos.
La reserva de “Valle Azul” tiene una extensión de 168.5 Has., y cuenta con importantes recursos hidrológicos. Según el Ing. Orlando Alfaro se pueden observar unas 8 quebradas y nacientes permanentes y unas 10 intermitentes. Además, aproximadamente un 80% del bosque es primario, con excelentes maderas y de regeneración natural muy buena. Por otra parte, se puede decir también, que el relieve es quebrado, con pendientes de un 40 – 80 % (Alfaro, 1982); los suelos son de poca profundidad en estas partes abruptas.
Los criterios antes expuestos califican a la reserva como de aptitud netamente forestal, o sea, que se debe mantener la cobertura forestal. Sin embargo, en la zona hay 3 pequeños vallecitos (aproximadamente 28 Has.) que pudieran utilizarse para la agricultura. Pero para llegar a ellos y ponerlos a producir, se necesitaría destruir gran parte de los recursos forestales de la reserva, lo cual podría propiciar la invasión y la destrucción total de la misma.
Valle Azul fue casi invadida en agosto de 1981 por unas 34 familias, con el fin de obtener tierras para trabajar. Ante esta situación, representantes del ITCO se hicieron presentes en el lugar para buscar una posible solución.
Pero por otra parte, otro grupo de campesinos, concientes de la importancia de proteger la zona y porque ellos utilizan las aguas que provienen de la reserva, se oponen a que se lleve a cabo la parcelación de Valle Azul.
Ante esa situación, la Presidencia Ejecutiva del ITCO solicitó a la Dirección Forestal (al Distrito Forestal de San Carlos) permiso para un cambio de uso del suelo (deforestar). A pesar de ello, la Junta Directiva del ITCO decidió parcelar, las áreas que aparentemente son de aptitud agrícola. Aquí es donde se ha presentado el principal contratiempo.
Los campesinos de Los Criques, al ver que el ITCO decidió parcelar acudieron a ASCONA y a la Dirección Forestal para denunciar la situación y a pedir que se les apoye en la protección de Valle Azul.
En ASCONA, preocupados por los sucesos, se decide convocar a una reunión. Así los técnicos de la Dirección Forestal, el ITCO y ASCONA discuten el caso.
La decisión de parcelar del ITCO se originó en una interpretación que ellos hicieron del primer informe dado por la Dirección Forestal. Ahora, un nuevo informe de la misma entidad forestal ratifica que ellos no permitirán el cambio de uso del suelo y que ese “portillo” que parece que dejó el primer informe, que son los 3 “vallecitos” de aproximadamente 28 Has., no deben utilizarse, puesto que conllevaría la destrucción de la zona. Incluso, los mismos representantes del ITCO manifestaron que un estudio agrológico llevado a cabo por el mismo ITCO y otro informe realizado por un técnico de ellos, no recomendaban la parcelación de Valle Azul.
La solución del problema, para evitar así la destrucción de bosques, en una zona (zona norte) donde se talan unas 14.000 Has., por año y que a ese paso habrá perdido su cobertura forestal hacia el año 2015, parece fácil. Lo más simple es que la Junta Directiva del ITCO, rectifique su decisión de parcelación y acepte los criterios de los técnicos de la Dirección Forestal y de los campesinos de Los Criques. Esperamos que así suceda; caso contrario se presentaría:
1. Se engañaría a los campesinos porque:
a.Para qué parcelar si luego ellos no podrán talar para cultivar, puesto que no obtendrán el permiso de la Dirección Forestal.
b.En el caso de parcelar las 28 Has. de los vallecitos no solucionaría para nada la situación, puesto que son unas 34 familias las que necesitan tierras, y en esas 28 Has., apenas podrían ubicarse unas 3 – 4 familias. Además, como hemos dicho, la parcelación de esos sectores provocaría la destrucción de la totalidad de la reserva.
Obviamente, el problema de agotamiento de la frontera agrícola y la mala distribución de la propiedad es una bomba de tiempo en la zona norte. Ello debe ser abordado con prontitud y seriedad. Esperamos que prevalezca una actitud democrática y que se busque un punto de equilibrio, en el cual los recursos naturales perduren, para propio beneficio de los campesinos.
Cuando escribimos todo lo anterior era posible salvar esa reserva. Ahora ya es tarde