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CHALO MASIS, EL CABALLISTA DE COSTA RICA

Por: Alexander Bonilla D.

 

San Rafael de Oreamuno es la tierra de uno de los hombres que han hecho historia entre los caballistas de Costa Rica. Don Chalo Masís se llama este hombre de andar ya cansino, de piel curtida por el sol, y arrugas forjadas a la orilla de los más grandes y laureados caballos de este país y allende las fronteras.

Hoy don Chalo ya no monta sus caballos, los médicos se lo han prohibido. Pero su vida y su espíritu no se aparta de los nobles y bellos ejemplares que son los caballos. Su nombre se respeta. Su huella perdura en caballistas jóvenes que hoy mantienen y levantan la tradición del pueblo costarricense, su voz y consejo es siempre escuchado por aquellos que tenemos la dicha de conocerlo y tenerlo como nuestro amigo, más que eso, un abuelo siempre dispuesto a brindar su ayuda a todo aquel que quiera ingresar al mundo de los caballos… y de los caballistas.

Don Chalo todavía vive el olor de las caballerizas, no se puede alejar del estiércol, del zacate, del freno, de la cincha, la montura, ni del sudor de los animales que han sido su vida. Su cuadra todavía funciona, manejada por discípulos que mantienen la tradición y el espíritu de Chalo Masis. Esa cuadra, de tablas viejas, y telarañas guardan recuerdos de caballos famosos, de topes inolvidables, de vivencias memorables, de relinchos y silencios.

Los topes fueron su vida, los caballos sus amores. Ahora los vemos en los topes famosos, ya no en sus briosos caballos, sino caminando entre ellos y recordando sus montadas. Ningún caballista puede olvidar en nombre de Chalo Masís, padre de los caballistas modernos.

Gracias don Chalo por todo el conocimiento, el aporte y el engrandecimiento que diste al caballismo de Costa Rica.

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