Cuadro de texto: Asociación PRETOMA
Programa Restauración de Tortugas Marinas
Costa Rica

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Cédula Jurídica # 3-002-212657

 

CAMPAÑA DE CONSERVACION DE TIBURONES

 

UN  LLAMADO  AL  SEÑOR PRESIDENTE  DE  LA  REPUBLICA  PARA QUE NOS AYUDE A EVITAR EL EXTERMINIO DE LOS TIBURONES DE NUESTRAS AGUAS TERRITORIALES

 

Los abajo firmantes, ciudadanos costarricenses preocupados por el futuro de los recursos marinos de nuestro país, hacemos un ferviente llamado al Dr. Abel Pacheco, Presidente de la República, para que nos ayude a llevar a cabo los cambios que requiere la política pesquera del país, con el propósito de garantizar la sobrevivencia a largo plazo de las especies marinas que sustentan la economía nacional, y que están amenazadas de extinción por su captura incidental durante las operaciones pesqueras comerciales.

 

El futuro de los tiburones es especialmente preocupante, no sólo porque su ciclo reproductivo no logra compensar la matanza por pesca incidental, sino porque a esto se agrega el monumental esfuerzo de pesca directa, sin precedentes en la historia, al que han sido sometidos durante las últimas dos décadas.  El “aleteo” de los tiburones, que consiste en cortarles las aletas y descartar el cuerpo, normalmente vivo, al mar, exacerba el problema.  Esta práctica brutal y nefasta, no sólo es un desperdicio de valiosos recursos pesqueros sino que acelera el proceso de sobrepesca, agotamiento y extinción.

 

Durante los procesos de pesca masiva, son capturadas también numerosas especies marinas amenazadas, particularmente las tortugas.  Tristemente, la tortuga baula del Pacífico ocupa el primer lugar en la lista de especies marinas que podrían muy pronto sufrir la extinción inminente por su captura incidental y muerte durante operaciones pesqueras en el Pacífico Oriental.  De 91.000 hembras reproductivas que había en el Pacífico hace 20 años, actualmente apenas hay unas 5.000.  A menos de que se tomen medidas urgentes para detener la mortalidad de adultos, el reptil más grande del mundo pronto se extinguirá.  La tragedia que sufre la tortuga baula es un triste presagio que anuncia la extinción de un sin número de especies, que puede alterar significativamente el balance de la ecología marina.

 

Costa Rica juega un papel muy importante en las pesquerías de la región.  No solo poseemos la flota pesquera más grande de Latinoamérica, sino que permitimos la descarga de productos pesqueros a cientos de barcos de naciones tan lejanas como Taiwán, Malasia e Indonesia.

 

A partir del 12 de febrero del 2001, por medio del Acuerdo de Junta Directiva de INCOPESCA Nº 47-2001, Costa Rica exige a la flota nacional e internacional que los cuerpos de los tiburones deben ser descargados con las aletas adheridas.  Esta acción le valió a nuestra nación reconocimiento internacional, pues está diseñada para reducir el impacto pesquero sobre los tiburones y promover su manejo racional.

 

Sin embargo, a pesar de las acciones coordinadas entre grupos ambientalistas, académicos, empresarios pesqueros y autoridades nacionales, para hacer cumplir dicha regulación, la magnitud del impacto de las flotas internacionales es devastadora, y amenaza no sólo la sostenibilidad de la actividad pesquera y la sobrevivencia de diversas especies, sino nuestra capacidad de alcanzar un manejo sostenible del tiburón y de otros recursos pesqueros.

 

Por otra parte, embarcaciones extranjeras, que supuestamente operan en aguas internacionales pero descargan en Costa Rica, son sorprendidas comúnmente operando ilegalmente en las aguas de nuestra Zona Económica Exclusiva (ZEE).  A falta de una Ley de Pesca, los mismos no pueden ser castigados, y continúan impunemente con el robo de nuestros recursos pesqueros.

 

A pesar de la legislación que lo prohíbe, es común que estas embarcaciones extranjeras descarguen volúmenes enormes de aletas de tiburón.  Para violentar las medidas, simplemente descargan los sábados y domingos, o en horas no hábiles (después de las 5 p.m.), a vista y paciencia de las autoridades nacionales.  Incluso cuando hay inspectores, no están presentes durante toda la descarga.  Nadie conoce a ciencia cierta la cantidad de aletas de tiburón que descargan estas embarcaciones extranjeras, ni de dónde provienen.  Mucho menos las especies implicadas ni la información biométrica asociada (tallas, sexo) indispensable para dictar medidas de manejo.

 

El INCOPESCA alega falta de legislación, capacidad y recursos económicos y humanos para controlar la situación.  ¿Es esa pobre y usual excusa suficiente para seguir permitiendo la masacre de los tiburones y la extinción de la tortuga baula, en contra de los intereses del pueblo costarricense y en beneficio de las flotas extranjeras?  ¡Claro que NO!

 

Nosotros, los abajo firmantes, hacemos un llamado al señor Presidente de la República para que mediante sus Buenos Oficios se logre:

 

·        Suspender de inmediato los permisos de descarga a las embarcaciones extranjeras, en tanto no existan mecanismos legales y voluntad política para supervisar esta labor en forma eficiente.

·        Aprobar la Ley de Pesca por la Asamblea Legislativa.

·        Establecer en el INCOPESCA un programa de observadores a bordo de las embarcaciones de la flota nacional y en los muelles de descarga, para estudiar las capturas de tiburón e iniciar su manejo, así como la implementación de medidas y tecnología para mitigar el efecto de las pesquerías comerciales sobre las tortugas marinas.

·        Incluir a las organizaciones de la sociedad civil y al sector empresarial en las operaciones de control, monitoreo, certificación e investigación biológica en este campo.

·        Abogar internacionalmente por reducir el esfuerzo pesquero en el Pacífico Oriental y el desarrollo de una pesca responsable según los criterios expuestos en el Código de Pesca Responsable de la FAO de 1995.

·        Establecer un programa de conservación marina en el Ministerio del Ambiente y Energía.

 

Estas medidas enaltecerán la imagen internacional de Costa Rica, y serán beneficiosas para los recursos marinos y los pueblos de región que dependen de un ambiente marino equilibrado para sobrevivir, y evitarán que ciertas especies marinas, como los tiburones y la tortuga baula desaparezcan de nuestros mares.