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CAMPAÑA DE CONSERVACION DE TIBURONES
UN LLAMADO AL
SEÑOR PRESIDENTE DE LA
REPUBLICA PARA QUE NOS AYUDE A
EVITAR EL EXTERMINIO DE LOS TIBURONES DE NUESTRAS AGUAS TERRITORIALES
Los
abajo firmantes, ciudadanos costarricenses preocupados por el futuro de los
recursos marinos de nuestro país, hacemos un ferviente llamado al Dr. Abel
Pacheco, Presidente de la República, para que nos ayude a llevar a cabo los
cambios que requiere la política pesquera del país, con el propósito de garantizar
la sobrevivencia a largo plazo de las especies marinas que sustentan la
economía nacional, y que están amenazadas de extinción por su captura
incidental durante las operaciones pesqueras comerciales.
El
futuro de los tiburones es especialmente preocupante, no sólo porque su ciclo
reproductivo no logra compensar la matanza por pesca incidental, sino porque a
esto se agrega el monumental esfuerzo de pesca directa, sin precedentes en la
historia, al que han sido sometidos durante las últimas dos décadas. El “aleteo” de los tiburones, que consiste
en cortarles las aletas y descartar el cuerpo, normalmente vivo, al mar,
exacerba el problema. Esta práctica
brutal y nefasta, no sólo es un desperdicio de valiosos recursos pesqueros sino
que acelera el proceso de sobrepesca, agotamiento y extinción.
Durante
los procesos de pesca masiva, son capturadas también numerosas especies marinas
amenazadas, particularmente las tortugas.
Tristemente, la tortuga baula del Pacífico ocupa el primer lugar en la
lista de especies marinas que podrían muy pronto sufrir la extinción inminente
por su captura incidental y muerte durante operaciones pesqueras en el Pacífico
Oriental. De 91.000 hembras
reproductivas que había en el Pacífico hace 20 años, actualmente apenas hay
unas 5.000. A menos de que se tomen
medidas urgentes para detener la mortalidad de adultos, el reptil más grande
del mundo pronto se extinguirá. La
tragedia que sufre la tortuga baula es un triste presagio que anuncia la
extinción de un sin número de especies, que puede alterar significativamente el
balance de la ecología marina.
Costa
Rica juega un papel muy importante en las pesquerías de la región. No solo poseemos la flota pesquera más
grande de Latinoamérica, sino que permitimos la descarga de productos pesqueros
a cientos de barcos de naciones tan lejanas como Taiwán, Malasia e Indonesia.
A
partir del 12 de febrero del 2001, por medio del Acuerdo de Junta Directiva de
INCOPESCA Nº 47-2001, Costa Rica exige a la flota nacional e internacional que
los cuerpos de los tiburones deben ser descargados con las aletas
adheridas. Esta acción le valió a
nuestra nación reconocimiento internacional, pues está diseñada para reducir el
impacto pesquero sobre los tiburones y promover su manejo racional.
Sin
embargo, a pesar de las acciones coordinadas entre grupos ambientalistas,
académicos, empresarios pesqueros y autoridades nacionales, para hacer cumplir
dicha regulación, la magnitud del impacto de las flotas internacionales es devastadora, y amenaza no sólo la
sostenibilidad de la actividad pesquera y la sobrevivencia de diversas
especies, sino nuestra capacidad de alcanzar un manejo sostenible del tiburón y
de otros recursos pesqueros.
Por otra parte,
embarcaciones extranjeras, que supuestamente operan en aguas internacionales
pero descargan en Costa Rica, son sorprendidas comúnmente operando ilegalmente
en las aguas de nuestra Zona Económica Exclusiva (ZEE). A falta de una Ley de Pesca, los mismos no
pueden ser castigados, y continúan impunemente con el robo de nuestros recursos
pesqueros.
A
pesar de la legislación que lo prohíbe, es común que estas embarcaciones
extranjeras descarguen volúmenes enormes de aletas de tiburón. Para violentar las medidas, simplemente
descargan los sábados y domingos, o en horas no hábiles (después de las 5
p.m.), a vista y paciencia de las autoridades nacionales. Incluso cuando hay inspectores, no están
presentes durante toda la descarga. Nadie
conoce a ciencia cierta la cantidad de aletas de tiburón que descargan estas
embarcaciones extranjeras, ni de dónde provienen. Mucho menos las especies implicadas ni la información biométrica
asociada (tallas, sexo) indispensable para dictar medidas de manejo.
El
INCOPESCA alega falta de legislación, capacidad y recursos económicos y humanos
para controlar la situación. ¿Es esa pobre y usual excusa suficiente para seguir permitiendo la masacre de los
tiburones y la extinción de la tortuga baula, en contra de los intereses del
pueblo costarricense y en beneficio de las flotas extranjeras? ¡Claro que NO!
Nosotros,
los abajo firmantes, hacemos un llamado al señor Presidente de la República
para que mediante sus Buenos Oficios se logre:
·
Suspender de inmediato los permisos de descarga
a las embarcaciones extranjeras, en tanto no existan mecanismos legales y
voluntad política para supervisar esta labor en forma eficiente.
·
Aprobar la Ley de Pesca por la Asamblea
Legislativa.
·
Establecer en el INCOPESCA un programa de
observadores a bordo de las embarcaciones de la flota nacional y en los muelles
de descarga, para estudiar las capturas de tiburón e iniciar su manejo, así
como la implementación de medidas y tecnología para mitigar el efecto de las
pesquerías comerciales sobre las tortugas marinas.
·
Incluir a las organizaciones de la sociedad
civil y al sector empresarial en las operaciones de control, monitoreo,
certificación e investigación biológica en este campo.
·
Abogar internacionalmente por reducir el
esfuerzo pesquero en el Pacífico Oriental y el desarrollo de una pesca
responsable según los criterios expuestos en el Código de Pesca Responsable de
la FAO de 1995.
·
Establecer un programa de conservación marina
en el Ministerio del Ambiente y Energía.
Estas
medidas enaltecerán la imagen internacional de Costa Rica, y serán beneficiosas
para los recursos marinos y los pueblos de región que dependen de un ambiente
marino equilibrado para sobrevivir, y evitarán que ciertas especies marinas,
como los tiburones y la tortuga baula desaparezcan de nuestros mares.