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Una comunidad lucha por un árbol

Por.Alexander Bonilla D.

En esta Costa Rica donde la vida de un árbol pareciera no importar a muchos, surge una comunidad valiente que se une para defender un árbol centenario de Cedro, que quiere ser cortado por el Director de la Escuela de Santa Cruz de Turrialba.
Este árbol ha sido un verdadero padrote porque ha dado abundante semilla incluso para reforestar zonas del proyecto de la Angostura por parte del ICE. Asimismo este árbol ha sido como un abuelo para muchos niños, pues en su sombra jugaron varias generaciones.
Pero incomprensiblemente su muerte ha sido sentenciada por el Director de la Escuela y algunos miembros de la Junta de Educación. Los argumentos esgrimidos son pobres, pues dicen que las hojas caen en el techo de la escuela y que alguna rama podría caer y golpear a algún niño. Nada de eso amerita su corta. Quizas la verdadera razón es que quieren hacer una construcción y el árbol les estorba.
Para su corta le han pedido apoyo al hice y al Jefe del MINAE de Turrialba. Pero extrañamente y positivamente ambos funcionarios apelan al Director para que no lo corten, pues han visto lo que representa para la comunidad y han quedado maravillados por su majestuosidad y belleza. El único pecado de este Cedro es no poder gritar ni llorar. De ahí que toda una comunidad han comprendido el sufrimiento silencioso de este coloso y se aprestan a defenderlo hasta las últimas consecuencias.
Verdaderamente no entendemos la actitud ni lo que pasa por la cabeza del Director de la Escuela. Más bien propugnamos porque este árbol se convierta en un patrimonio nacional y llegue a ser una aula abierta donde los niños actuales y aún los que no han nacido, aprendan de su sabiduría e historia. Este árbol de Cedro que es parte del alma de Santa Cruz no debe morir.
Por eso nos unimos a todos aquellos que luchan por salvarlo, porque como dijo A.Anderson
“amar a los árboles es amar a la Patria ”. El Ministro de Educación debería ordenar al Director de la Escuela no cortar al árbol. Un educador que no tenga sensibilidad y amor por un árbol, no podrá guiar la educación de los niños por el rumbo que necesita la Costa Rica del futuro.

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