Creación de Bosques municipales 1979
Por: Alexander Bonilla Durán
El crecimiento de la población, la ampliación de las áreas urbanas, el aumento del tiempo de ocio, el incremento de los ingresos disponibles, el mejoramiento de los medios de transporte y los cambios de gustos en materia de recreación, hacen cada día más necesario abrir áreas públicas adecuadas para la recreación al aire libre, investigación, educación e inclusive con fines estéticos para determinado lugar.
Costa Rica posee áreas como los parques nacionales o reservas forestales que pueden ser utilizadas para los aspectos antes citados. Sin embargo, no toda la población ni los estratos sociales más representativos las emplean como debiera ser. Factores como la distancia, transporte, vías de acceso, alojamiento, alimentación, restringen la visita de algunos sectores de la población.
Por ello, creemos conveniente que cada cantón del país tenga bajo su administración áreas pequeñas que puedan servir a los pobladores del lugar, y especialmente a los estudiantes, como áreas de recreo, educación e investigación. El área puede ser no muy extensa, pero es necesario que abarque comunidades biológicas representativas de la zona.
La definición de las áreas y su planeamiento, los podría realizar un grupo interdisciplinario compuesto por técnicos de Servicio de Parques Nacionales, la Dirección Forestal, la Asociación Costarricense para la Conservación de la Naturaleza (ASCONA) y estudiantes y profesionales del cantón. Áreas de almuerzo, sitios para acampar, senderos naturales, rótulos de interpretación, áreas de investigación, de reforestación, etcétera, deberán ser incluidas dentro de su desarrollo. Además, deberán nombrarse uno o varios guardas forestales para que protejan el bosque.
En caso de que no hubiera dinero disponible para comprar los terrenos, se pueden hacer convenios con finqueros conscientes de la conservación, para que presten, con determinados años de plazo, su terreno, para darle este tipo de manejo.
Por otro lado, los gastos, en gran parte, pueden salir de los impuestos municipales que se cobren a personas particulares o empresas, que de alguna manera tengan que ver con los procesos de deforestación. Algunas municipalidades tendrían una entrada bastante fuerte por este concepto, ya que de sus zonas sale mucha madera, o en ellas hay cantidad de aserraderos y negocios afines. Incluso, se podría dar el caso de que empresas dedicadas a la explotación maderera se comprometan a reforestar determinada cantidad de hectáreas dentro de los bosques municipales.
Lanzamos la idea con el fin de que algún diputado la acoja y la presente a la Asamblea Legislativa.