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El incendio del Chirripó

Por: Alexander Bonilla Durán

Los incendios no son nada nuevo en este país, pero sí lo es la magnitud del que se ha presentado en la zona del Chirripó allá en San Isidro del General.

Por eso, consideramos que buena labor han desarrollado los medios informativos al darle suficiente difusión a esta masacre ecológica que tiene varias semanas de azotar tan importante zona que está en los bordes de un Parque Nacional, donde se protege valiosas muestras de nuestra flora y fauna.

Pero algo pero de lo que ocurre con la quema del Chirripó se da en la Zona Norte, Zona Sur, el Atlántico, Guanacaste, Puriscal, Turrubares, Valle Central, es decir en casi todo el territorio nacional en época seca. En todos estos lugares las quemas están a la orden del día, y si la sumáramos podríamos decir que en verano Costa Rica arde.

Muchas quemas son mal llamadas forestales; en verdad son quemas de pastizales o simples charrales. Sin embargo, los verdaderos fuegos forestales se originan en estas quemas. En parte esto es lo que ha sucedido en la Zona de Chirripó. Las quemas que hacen los agricultores se descontrolan y avivadas por los vientos y la sequedad de la época van destruyendo bosque que se inician o bosques maduros, refugios de vida silvestre y a los propios animales. Esto sin contar con los daños a cosechas, potreros, ranchos y pueblos cercanos, y aún se amenaza la propia vida de las personas. Una vez empezado el fuego prácticamente se vuelve incontrolable porque se dan en sitios inaccesibles para maquinaria especial o muy difícil de combatir con elemento humano. A todo ello hay que agregarle la poca experiencia que se tiene en el país para combatir verdaderos incendios forestales y la carencia del equipo adecuado para enfrentarlos.

Pero en el caso del Chirripó todavía hay hechos incomprensibles. Cómo es posible que sea hasta después del 15-22 en que las autoridades entiendan la verdadera magnitud del incendio?. Y esto que fueron principalmente los medios informativos los que dieron la voz de alarma. Preocupa ver tanta pasividad y desinterés de algunos funcionarios públicos por la vigilancia y la actitud crítica de algunos sectores y en especial la prensa, en este país estaríamos en manos de los burócratas empedernidos que pretenden hacer su trabajo desde un escritorio.

Lo que provocan las quemas no saben el daño que le están causando al país, a su economía y a la flora y fauna. Al país porque lo destruyen y la asemejan a un desierto. A la economía porque destruyen potenciales turísticos y porque permiten la erosión que a su vez destruye los suelos, mermándose con ello la capacidad productiva. A la flora y fauna porque se eliminan bosques y vida silvestre, herencia natural que pertenece a las generaciones futuras. Un fuego destruye en minutos u horas lo que tardó cientos de años para conformarse.

Nuestro pueblo y autoridades sólo reaccionan cuando suceden grandes catástrofes; cuando se dan incendios como el de Chirripó. Aunque sea tarde para Chirripó. Todavía no es tan tarde para Costa Rica. Las quemas deben controlarse; debe actualizarse su reglamentación y aplicar penas más severas a los infractores. Debe especializarse gente para prevenir y combatir verdaderos incendios forestales y tenerse el equipo adecuado.

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