RESERVA FORESTAL JUAN CASTRO BLANCO
1981
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P rociencia __________________________________________________________________________________________________________
PUBLICACIÓN BIMESTRAL DEL CONSEJO NACIONAL DE INVESTIGACIONES
CIENTÍFICAS Y TECNOLÓGICAS. (CONICIT).
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SAN JOSÉ – COSTA RICA – AÑO V –Nº 28 – FEBRERO 1981
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Reserva Forestal Juan Castro Blanco
Por Alexander Bonilla D.
Desde el volcán Platanar, que se levanta imponente en forma de herradura al este de Ciudad Quesada y el río Toro Amarillo se extiende la Reserva Forestal Juan Castro Blanco.
La reserva se estableció mediante el decreto ejecutivo nº 5387-A del 28 de octubre de 1975, con una extensión de 13.700 ha . Su formación fue producto de la lucha de entidades como la Cámara de San Carlos y de otras personas preocupadas por conservar los recursos naturales sancarleños. La Municipalidad como muestra de agradecimiento al señor Juan Castro Blanco, quien se distinguió por su colaboración desinteresada y de ayuda a las obras del cantón, decidió ponerle su nombre a la reserva.
Según la ley nº 4052 del 19 de enero de 1968, 2.500 ha . del total de la reserva se encuentran bajo la custodia de la Municipalidad de San Carlos. Se faculta a la Dirección Forestal a celebrar convenios con universidades y con otros organismos con el fin de organizar estudios experimentales, construcciones y cualquier actividad apropiada para el buen manejo y aprovechamiento del área. Asimismo, la ley establece la existencia de un Comité colaborador en su administración compuesto por las siguientes instituciones: Municipalidad de San Carlos, Centro Agrícola Cantonal, Centro Agrícola Regional, Empresa Privada, Cámara Junior de Ganaderos, Cámara de Agricultores y otros.
Relación Geográfica y Geológica:
Se inicia a los 900 m .s.nm. en la confluencia de la quebrada El Palo y las Nubes para continuar hacia el noroeste y encontrarse el Río San Rafael a los 760 m . s.n.m., de aquí su límite toma rumbo suroeste hasta el sitio Surtubal, rodeando La Altura para encontrar el Río Aguas Zarcas, 1 km . debajo de su confluencia con la Quebrada Paloma , continuando unos 3 km . en línea recta al este hasta encontrar el lugar denominado Agua, cerca del Río Delicias al sur de Venecia. Sigue 3 km . al sur hasta cerca de la finca Las Nubes, para doblar al suroeste el Río Toro, el cual sigue los Bajos del Toro; luego desvía al norte hasta el Cerro Pelón, pasando por el Cerro el Siete, Bajo la Vieja , Cerro Porvenir, nacimiento de la Quebrada Gata y finalmente llegar a su punto de partida, en la base del Platanar.
La topografía de la zona de la reserva es bastante irregular, encontrándose ahí gran cantidad de cerros y conos volcánicos entre los que podemos citar el Volcán Platanar, el Viejo, los cerros Nubes, los Leones, Delicias El Avión, El Siete y Porvenir.
Según L. P. Bergoeing (1978) el Volcán Platanar es el primer complejo de la parte occidental de la Cordillera Central y está edificado sobre la antigua caldera de explosión de grandes dimensiones cuyo límite llegaría hasta el “Volcán Viejo”. En el interior de la caldera “se habrían edificado posteriormente los conos del Platanar y del Porvenir”. Continúa diciendo Boergoing que “el Platanar es probablemente uno de los volcanes más jóvenes de Costa Rica, puesto que las coladas que descienden hacia la Llanura de San Carlos han sido datadas mediante Potasio-Argón por geólogos franceses y el flujo de lava se remonta a un millón de años.
La geología de la reserva está integrada por dos formaciones: Piroclástico Andesítico Pli-Pleistocénico y Volcánico Cuaternario. De acuerdo al mapa geomorfológico de Bergoeing y Brenes en la zona de la reserva se encuentran cráteres volcánicos, coladas volcánicas, lahares y rocas ígneas extrusivas, andesitas y basaltos.
En el mes de mayo de 1979 hubo una serie de sismos similares a los del Volcán Arenal. Algunos científicos ascendieron al volcán para investigar estos fenómenos.
El clima de la reserva es tropical lluvioso en la parte baja y templado (CFA) en la parte de arriba. El estudio realizado por el ITCO de la Cuenca del Platanar dice que hay un clima lluvioso de altura, caracterizado por bajas temperaturas, neblinas frecuentes, y que es azotado por los vientos que vienen del noroeste; este tipo de clima se encuentra desde los alrededores de San Vicente, hacia la cima del Platanar. Además, otro clima es el excesivo en lluvias del Atlántico, que caen en forma de aguaceros torrenciales principalmente en las partes bajas de la reserva.
La precipitación promedio anual de la zona varía entre 3500 y los 5000 mm ., registrados en Ciudad Quesada en el período 1951-1960 (promedio de 4.484 mm .); otro registro en 1963 dio un promedio de 4.874 mm .
El bosque que predomina en la reserva es el Pluvial Montano Bajo; entre algunas especies importantes de árboles se pueden citar el lloró, candelillo, robles, lorito, bejucos de canasta, yos, etc. Se calcula que existen unas cuatro mil hectáreas (4000) ha de bosques productivos.
La fauna es variada y abundante; entre otras especies de mamíferos se pueden encontrar el león, manigordo, cabro, coyotes, zaíno, mapache, etc.
También hay anfibios y reptiles como sapos y varias serpientes como la lora, bocaracá, toboa de altura, coral, sabanera, bequer, etc. la avifauna es muy rica, destacando los jilgueros, mozotillos, agüidos, yigüirros.
Culturalmente las vecindades de la reserva fueron poblados por los indígenas Votos y por los Guatusos y sobre el particular se dice que el asiento del cacicazgo de los Votos fue visitado por el Capitán Francisco Marmolejo y sus soldados en 1562 y que estaba situado en la región de los Ríos San Carlos y Sarapiquí, quizás entre los afluentes Toro y Tres Amigos. De los Votos habla Gabb (1969: 303-486) dijo: “Sabemos, por documentos fehacientes que desde el principio de la conquista, los indios Votos que ocupaban las faldas del Volcán Poás, llamando también Volcán de los Votos se negaron a prestar obediencia y a someterse a los conquistadores españoles, huyendo hacia las montañas en compañía del Cacique Garabito. Sabemos igualmente que en 1640, el capitán Jerónimo de Retes observó varias rancherías de indios Votos y Güetares a las orillas del Río San Carlos, llamado Cutris por los indios”.
(Fue recordado el documento)
También esta zona fue habilitada por los Guatusos, nombre derivado, según algunos, del color del cabello rojizo o pardo, semejante a la piel de la Guatusa. Por ejemplo, se cita que “un niñito, que… vimos en San Carlos, en 1870 tenía algunos pocos cabellos pardos entre la gran masa de los cabellos negros”; sin embargo, otros dicen que era común que nombres de animales se aplicaran a tribus indígenas. Lo que es cierto es que la zona fue habitada por sectores de tradición Sudamericana (Ferrero 1977: 135) y que hay muchos datos sobre los indígenas de San Carlos en un informe dado por el Obispo Thiel el 22 de mayo de 1882, después de una visita a la región.
La reserva está entre los cantones de San Carlos (la mayor parte), Valverde Vega y Alfaro Ruiz. Esta zona (la de San Carlos principalmente) se empezó a colonizar después de 1930, pero los procesos colonizadores se habían originado a finales de la primera mitad del siglo XIX. Así tenemos que entre los años 1830-1845 un grupo de pioneros se sintió atraído por las tierras altas del oeste de Alajuela, buscando una ruta a través de la Cordillera Central hacia el Valle de San Carlos y el Río San Juan en 1893. Según Hall (1976), don Carlos Berggren se comprometió a introducir cien agricultores suecos o noruegos en una concesión de 100.000 ha de tierras baldías en San Carlos; este intento fracasó.
La atención de los gobiernos y agricultores por la zona continuó. En 1896 se estableció una colonia de costarricenses en Aguas Zarcas; unas 200 personas comenzaron a deforestar terrenos para el cultivo de alimentos básicos y café. Se logró establecer un aserradero y un trapiche, pero la colonia se estancó debido a que no se pudo construir un cambio? hacia la Meseta Central , ni mejorar el sistema de navegación del Río San Carlos (Hall 1976). A principios del siglo XX se renovaron los proyectos de colonización; después de la Primera Guerra Mundial se intentó colonizar con familias españolas y cubanas. Otra vez fracasó la colonización.
Fue así como en 1922 en el Congreso se expuso “que la región, debido a la alta precipitación, no era ecológicamente apta para los cultivos, y que ya se había perdido suficiente dinero en los intentos de colonización”. Para suerte de San Carlos, dos décadas después el criterio cambió gracias al mejoramiento de las vías de comunicación y a los altos precios del café y comenzó el asentamiento sistemático y acelerado de la población. Ahora todo era trabajo, ya en 1940 se logró la pavimentación del camino entre Naranjo y Villa Quesada.
La región empezó a deforestarse hasta alcanzar cifras de 15.000 ha por año hoy día, cosa que de no controlarse, según O.P.S.A., los bosques de la región habrán desaparecido para el año 2015.
Uno de los aspectos fundamentales de la reserva es la protección de las cuencas hidrográficas; aproximadamente 50 ríos nacen en sus entrañas, proporcionando agua a las poblaciones vecinas de Zarcero, Ciudad Quesada, Aguas Zarcas, Venecia, Bajos del Toro. Entre los ríos que bañan la llanura de San Carlos y que alimentan al río del mismo nombre, se tienen el San Rafael, el Aguas Zarcas, el Tres Amigos, el Toro, el Platanar y el Peje.