De importación de maderas y tarimas 1998-200
Por: Alexander Bonilla Durán
La semana pasada hicimos un comentario sobre una investigación que se
realiza en relación a un aparente delito que se podría estar cometiendo
con la importación de madera de Chile para fabricar tarimas acá
en Costa Rica.
Dado que la investigación está en camino, por respeto a los involucrados
no dijimos sus nombres. Solo citamos el hecho, que para nosotros es un reflejo
de lo que más adelante se presentará ante las aperturas comerciales
y los tratados de libre comercio. Si los empresarios locales no se preparan
pueden llegar a la quiebra, pues hay productos que salen más baratos
importándolos que producirlos aquí. Esta situación puede
repercutir positivamente o negativamente en el ambiente. Si lo vemos desde este
punto de vista se podría pensar que es mejor traer madera de otro país
que usar la nuestra; esto es cierto en el caso que se hagan tarimas a base de
bosques nativos cortados ilegalmente, como parece que se da aquí. Pero
también puede ser un desincentivo para todos los esfuerzos de reforestación
que se han hecho en Costa Rica. En esto estamos claros. Lo único que
esperamos de toda esta situación de las tarimas es que la competencia
que se da entre los empresarios sea totalmente leal y que el que gane sea el
país. Con gusto escuchamos los criterios de la empresa importadora de
madera de Chile, quienes dicen que todo está a derecho y que lo que hay
es una guerra comercial. También hemos conocido los argumentos de la
Cámara Costarricense Forestal que dice que hay cosas que no están
claras.
Así están las cosas. Esperamos que sean los tribunales y las autoridades
de Hacienda quienes aclaren la situación. Estos hechos demuestran la
necesidad de exigir una certificación de sostenibilidad para las tarimas
que se usan y fabrican en Costa Rica.