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Clasificación Ambiental Bananera entre 98-2000

Por: Alexander Bonilla Durán – Costa Rica.

Desde el punto de vista ambiental y tomando en cuenta los niveles de inversión, el desarrollo de programas de Administración Ambiental, la Verificación que se puede realizar en el campo (nivel de transparencia), y el espíritu de la mejora continua, a las bananeras de Costa Rica se les puede clasificar de la siguiente manera:

1. En primer lugar la EARTH, una finca bananera diferente, dentro de una Universidad, y con un manejo ambiental modelo y siempre en la disposición de experimentar nuevos sistemas para mejorar la seguridad ocupacional y lograr mayor armonía con la naturaleza. Están implementando un sistema de gestión ambiental para obtener la certificación ISO14001.

2. En segundo lugar la transnacional Standard Fruti Co, que está realizando cambios profundos para lograr un mejor equilibrio entre el ambiente y el sistema agrícola bananero. Asimismo es alentador saber que se enrumban en forma segura hacia la certificación ISO14001, para establecer un Sistema de Administración Ambiental en sus fincas.

3. En tercer y otros lugares ubicaría al resto de empresas bananeras, incluídas fincas de transnacionales y de productores independientes, pequeños y grandes. Aquí podríamos anotar a BANDECO, BANACOL, CARIBANA, quienes han iniciado o intentado desarrollar programas ambientales, pero que todavía les falta mucho que avanzar. Por ejemplo, la transnacional Chiquita se matriculó con el programa Eco OK ya ha sido superado por la Normativa ISO14000; pero reconocemos que en sus inicios jugó un papel meritorio en el mejoramiento ambiental de la actividad bananera.

Por otra parte, hemos visto surgir un cuarto poder bananero en Costa Rica. Este está representado por CARIBANA, de capital nacional y que comercializa la fruta por medio de una transnacional. Es una empresa con varios miles de Has. Por su magnitud consideramos que deberían desarrollar con mayor esfuerzo e inversión programas de manejo ambiental. Deben llegar a convertirse en un ejemplo de manejo ambiental para el resto de productores nacionales.

En los productores nacionales pequeños, salvo contadas excepciones, hay que hacer mucho para lograr un verdadero y real manejo ambiental. Considero que, por diversas razones, van a la saga de lo ambiental. Consideramos que algunos productores nacionales no deberían ampararse bajo el alero de comercializadoras transnacionales, para no realizar inversiones y transformaciones relevantes que conduzcan al mejoramiento ambiental de sus fincas, que estas lleguen a ser consideradas como sostenibles. Sin embargo, hay que reconocer que ya transnacionales como Standard están pidiendo a proveedores o finqueros independientes, adoptar sistemas de manejo ambiental, para ser congruentes con las políticas ambientales que están estableciendo.

Nos preocupa que pueda darse el “maquillaje verde” en algunas empresas bananeras. Hemos sabido que por ejemplo, una transnacional promovía sus programas de amigable con el ambiente en Europa; sin embargo aquí ya estaban desmantelando su Unidad Ambiental, apariencia y credibilidad que en el sector bananero debe darse, pues repercute en la transparencia y credibilidad que el sector bananero debe mantener en Norteamérica y especialmente en Europa, donde se llevan a cabo campañas para presionar por el manejo ambiental en la actividad.

Dentro de los pequeños bananeros locales vale la pena destacar los esfuerzos ambientales de Folka Ribninger en el sur de Limón, y Agustín Herrera en Siquirres. Otros dicen que hacen, pero la verdad se van en palabras.

El día que no existan desigualdades ambientales abismales entre las bananeras, ese día podremos decir que la actividad es sostenible. Esto será positivo para la Ecología de Costa Rica, para los trabajadores, para los consumidores, y para los que no han nacido. Propugnamos porque cada bananera asuma su responsabilidad ambiental. Que cada una haga inversiones ambientales, transformaciones tecnológicas, de capacitación, y adopten sistemas de administración ambiental, pues al fin y al cabo nuestros suelos, el país, les brinda la oportunidad de obtener jugosas ganancias. Ya es bueno que las bananeras sean particularmente algunas más equitativas y solidarias con el ambiente, lo social y la seguridad ocupacional.

Si una bananera desea demostrar el cambio o que estamos equivocados en nuestras apreciaciones, deben abrir sus fincas a una revisión ambiental, para que en forma independiente, con transparencia y credibilidad, se audite o verifique su manejo ambiental.

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