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Diagnóstico ambiental de la actividad bananera 1. entre 95-2000

Por: Alexander Bonilla Durán

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La UICN: diagnóstico ambiental de la actividad bananera


La UICN a la petición del gobierno realizó un diagnóstico ambiental da la actividad bananera 1990-1992. Este diagnóstico fue entregado recientemente al Ministro del Ambiente. Los bananeros lo han criticado y no lo aceptan, porque dicen que no refleja la realidad actual. Ante ello, el Ministro conformó un panel de expertos para reevaluar el estudio de la UICN. Por su parte, los bananeros prepararon un documento de respuesta.


Por considerar importante el debate surgido, el cual ha trascendido nuestras fronteras, haremos una serie de comentarios donde expondremos el Estudio Ambiental de la UICN.


Actualmente se tienen como 52.000 hectáreas bananeras en Costa Rica. Los sistemas de canales que se usan en las bananeras para drenar agua no cuentan con obras de control de sedimentación. Esto favorecerá la erosión lateral y regresiva.


Se considera que debido al uso de químicos los suelos bananeros se han contaminado; uno ejemplo de ello son las 6.500 Has. de suelos del Pacífico subcontaminadas con cobre. Es reconocido que la aplicación indiscriminada de agroquímicos motiva un gran deterioro de los suelos.


Se han confirmado deterioros en las propiedades biológicas de suelos bananeros del Atlántico Norte. Incluso en algunas fincas de suelos de textura fina se ha observado una descomposición de residuos vegetales muy lenta, debido a drenajes inadecuados, que afectan el sistema de secreción natural.


En fincas antiguas se ha acumulado piola (mecate de apuntalamiento) que es un problema para las fincas en otras actividades agrícolas o forestales. Ahí no se puede usar equipos mecánicos porque los suelos están llenos de mecate que hacen imposible su trabajo.

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La UICN: deforestación por las plantaciones bananeras


En cuanto a lo forestal, la UICN estima que las plantaciones bananeras han sido una causa de deforestación, principalmente en la última expansión en las zonas de Sarapiquí y Llanuras del Tortuguero. Igualmente los bosques del sur de Limón y del Pacífico Sur y Central, sucumbieron para dar paso a las bananeras.


Una de las razones para este fenómeno es que las compañías adquirían a precios más baratos las montañas que las fincas hechas, y que preferirían terrenos de bosque porque ahí tenían suelos ricos en su estado natural, sin ningún grado de compactación y con alto contenido de materia orgánica.


Para la UICN, uno de los mayores impactos lo recibió la zona de Sarapiquí, que con las bananeras mejoró sus accesos, los cual aceleró el cambio de uso de los suelos. En muchas áreas no se respetaron las zonas de protección a orillas de los ríos y quebradas; algunas quebradas se convirtieron en canales de las bananeras.


Se cree que una de las razones para cortar los árboles a orilla de los ríos era para evitar problemas con las fumigaciones aéreas (que una avioneta chocara con los árboles).


En lo forestal, preocupa el estrangulamiento que sufren algunas especies al eliminarse material genético valioso y por la restricción de hábitats naturales, debido a las plantaciones bananeras. Un ejemplo que se cita es el de la Caobilla en Sarapiquí, que ha ido desapareciendo en las partes bajas. También las bananeras han generado presión sobre las áreas protegidas (parques y reservas), con la colonización o invasión de tierras que vienen detrás de las plantaciones de bananos.

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La UICN: mala disposición de desechos en las bananeras


En cuanto a desechos, la actividad bananera produce racimos de rechazo, vástagos, coronas, pringotes, flor y hojas, bolsas plásticas, recipientes de plaguicidas, piola o material de apuntalamiento. Según la UICN, para el año 1995 de produjeron 520.000 toneladas métricas de desecho. El banano de rechazo se estima en 225.000 toneladas. El 54% se dispuso en trincheras; el resto se usó en el mercado local. En pinzote en 1995 fue de 283.000 toneladas. A veces se dispone entre las fincas; otras veces va a trincheras.

Las bolsas plásticas contienen un plaguicida y no son degradables. En ocasiones aparecen bolsas en los canales, ríos o arrecifes de control como en Cahuita. Sin embargo, hoy día casi la mayoría se recicla. En 1995 se produjeron 4510 toneladas de desechos plásticos. La piola generó en ese año 4832 toneladas de desechos. Los desechos residensiales fueron de orden de 5244 toneladas.


Los materiales orgánicos biodegradables que se incorporan a la finca dan un impacto positivo. Sin embargo, las sustancias químicas que tienen, por escorrentía van a parar a suelos, ríos o quebradas, pudiendo producir contaminación o procesos en aumento de la DQO o DBO sobre el agua, atentando, según UICN, contra la vida de todo ser vivo aeróbico que ahí se encuentre (en el lugar impactado). También los desechos en el medio acuático pueden producir eutroficación, por el alto contenido de nutrientes. Esto se ha dado en los canales del Tortuguero, o donde llegan aguas provenientes de las actividades bananeras. Por ejemplo, han aparecido peces muertos y hasta residuos de plaguicidas en Manatíes debido a que ellos consumen el lirio acuático que absorbe contaminantes (choreja). Esta última información la aportaron funcionarios del Área de Conservación de Tortuguero.


Finalmente, una mala disposición de los desechos bananeros produce proliferación de mosquitos, moscas y hongos que afectan la salud.

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La UICN: los plaguicidas y la muerte…


El principal problema ambiental de la actividad bananera se debe a la gran cantidad de plaguicidas que ahí se usan. Este es el punto de mayor discusión y conflicto.


Según el informe de la UICN, entre 1992 y 1994 Costa Rica importó 8 millones de kilos. Gran cantidad para la actividad bananera (el 35% de las importaciones de plaguicidas en 1987 iban para las bananeras). Uno de los datos más llamativos y preocupantes que se exponen en el estudio de la UICN, es que las aplicaciones de este cultivo pueden ser de 44 kg/Ha, la cual sería una de las más altas del mundo. En las bananeras, se usan Nematicias (como el Fumazone que en el pasado esterilizó a miles de trabajadores), el Aldicarb, Terbufos, Carbofurán, etc; fungicidas como el cloratolonil y el mancozeb; fungicida en la empacadora como el tiobendazol y el alumbre, e insecticidas como el clorpirifos; y Herbicidas como el paraquat (uno de los más cuestionados del mundo) y el glifosato.


Sobre accidentes y mal uso de muchos de estos plaguicidas usados en las bananeras ha habido reportes y denuncias. El mar recordado y publicitado es el caso de los esterilizados con Nemagón o Fumazone. Muertes de peces; intoxicaciones y hasta muertes asociadas a los plaguicidas bananeros abundan. Los problemas con estas sustancias químicas se dan en la mezcla que hacen los trabajadores, en la aplicación en la fumigación aérea y en el producto que va en las bolsas de plástico. Los desinfectantes y fungicidas que se usan en las plantas empacadoras también generan un impacto al ambiente y en la salud humana.

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La UICN: impacto ambiental de las bananeras


Estudios de impacto ambiental de los plaguicidas en las bananeras, según la investigación de UICN han podido demostrar efectos en los arrecifes de coral de Cahuita, principalmente por las altas concentraciones de sedimentos suspendidos en el río Estrella. También se refieren a la detección de sustancias contaminantes como metales pesados y niveles importantes de hierro, manganeso, cobre, cadmio y plomo en las aguas del arrecife. Según los investigadores, algunos de estos compuestos podrían tener su origen en los agroquímicos usados en el cultivo del banano. También han aparecido residuos de agroquímicos en aguas del río Banano, que abastece el acueducto de Limón.


Cita el informe de la UICN, que entre 1988 y 1989 se encontraron niveles de DDT en un híbrido de Tilapia y una carga en un área de influencia bananera en Guápiles. En cuanto a suelos se ha observado que los suelos bananeros estaban más contaminados que otros. En la zona sur se detectaron miles de hectáreas de suelos bananeros contaminados con Arseniato de Cobre. El Paraquat ha sido detectado también en otros suelos.


Otros estudios han encontrado plaguicidas organoclorados y organofosforados en especial un fungicida de amplio uso, y otro producto que se usa en las bolsas plásticas, en las aguas de los ríos y quebradas de la zona Atlántica.


En el Valle de la Estrella también se han detectado plaguicidas en aguas superficiales, subterráneas y sedimentos.


Igualmente se detectó plaguicidas en los pepinos de mar de los arrecifes de Cahuita.
Denunciar sobre mortandades de peces y otros animales relacionados con los plaguicidas usados en los plaguicidas son muchas: por ejemplo muerte se cerdos en Río Frío, muerte de peces en Río Sucio, muerte de peces en Río Tortuguero, muerte de camarones en el Pacífico Sur.

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