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Recicladores de piola irresponsables entre 98-2000

Por: Alexander Bonilla Durán


La piola, chemise o mecate de apuntalamiento es un desecho de la actividad bananera, que si no se maneja adecuadamente puede convertirse en un foco de contaminación del suelo, del aire si se quema, de las aguas si las cenizas de las quemas se lanzan a un río, o se puede contaminar a las personas y afectar su salud cuando producto de la quema no aprobada inhalan gases potencialmente tóxicos.


Dichosamente algunas empresas bananeras han mejorado mucho el manejo de la piola y la recogen, la guardan y envían para reciclaje. También existen ya empresas recicladoras de piola, que captan gran cantidad de piola generada en la actividad bananera. Hacemos esta aclaración porque creo que ya es bueno que entre las empresas bananeras se vaya haciendo una distinción. Hay bananeras con buenas intenciones ambientales; pero en otras impera el Neoliberalismo Ambiental o el ambientalismo del libre mercado.


Hemos descubierto y visto con nuestros propios ojos, que cuando hay problemas en alguna recicladora o se les acumula mucha piola, irresponsablemente se la ofrecen (y hasta se la llenan) a pequeños agricultores para que las quemen con combustible en los trapiches. Uno de ellos está en Santa Marta de Siquirres allá por el Alto de Guayacán. Ahí observamos piola reciente y vieja tirada a la orilla de la calle y potreros. Los trapicheros la reciben porque se llenan en cantidades, en camiones de una transnacional frutera. Pero nunca les han dicho sobre los riesgos que corren al inhalar el humo de este plástico polipropileno. Tampoco les han dicho que no hay autorización del Ministerio de Salud para quemar la piola en trapiches a temperaturas inadecuadas. La ceniza la secan y la tiran por ahí y con las lluvias se filtra a los suelos, pozos o quebradas. ¿En cuántos trapiches repartirán la piola las bananeras? Me parece que la actividad de la empresa bananera o recicladora que tiene esta práctica es irresponsable y debe ser desterrada. ¡Después lloran y se lamentan porque los denuncian a nivel internacional!


Esta situación la debe investigar en Ministerio de Salud, la Defensoría de los Habitantes y hasta el Fiscal Ecológico del Ministerio Público. ¡Que cada palo aguante su vela!

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