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SOBRE BANANERAS Y AMBIENTE
Por: Alexander Bonilla D.

PARA LA HISTORIA AMBIENTAL BANANERA

Sobre las bananeras se esta dando una situación que debe llevarnos a la reflexión, porque aduciendo su impacto ambiental se lleva a cabo toda una campaña de desprestigio a nivel internacional, que podría hacerle mucho daño a la economía nacional, puesto que lo que se busca es boicotear la compra de bananos en mercados norteamericanos o europeos. Ya se han empezado a escribir artículos sobre el particular en Alemania, en España, y en Estados Unidos ya hay gente moviéndose en el mismo sentido.

Por ejemplo, refiriéndose a esto, un artículo publicado en España dice: “Costa Rica están en venta. El cultivo intensivo de bananas está acabando con la tierra fértil y todo rastro de vida”. Dada la sensibilidad ecológica que hay en Europa, este tipo de noticias puede afectar los mercados bananeros que busca Costa Rica en Europa.

Ahora bien, nadie puede ignorar que efectivamente las plantaciones bananeras, al igual que el café, el algodón, la caña de azúcar, el arroz, las frutas, las flores, etc., generan problemas de contaminación y de deforestación. Nadie, en el caso de las plantaciones bananeras, puede negar que las plantaciones en el pasado, especialmente las manejadas por grandes compañías transnacionales, actuaron con mucha irresponsabilidad en cuanto a contaminación y seguridad laboral se refiere. Sin embargo, creemos que se ha iniciado un cambio en el sector bananero que busca tomar en cuenta factores ambientales en la producción del producto.

Como ecologista me he preocupado por los impactos ambientales de la actividad bananera y en su oportunidad hemos tenido enfrentamientos serios con ese gremio. Pero de ahí a pretender que se elimine el cultivo del banano, o ahogarlo mediante boicots internacionales, sería desconocer la realidad socioeconómica de este país y aún agroecológica.

El estereotipo de “Bananas Republic” que se tiene de nuestro país debe eliminarse. Las bananeras de los años 30´s o de “MAMITA YUNAI” ya no volverán. Hoy hay un grupo pujante de costarricenses que está metido en el negocio del banano y que quieren producir en forma sostenida. El sector bananero está organizado por medio de la Corporación Bananera Nacional, creada por ley 7147 en 1990 y además busca promover la investigación para mejorar las condiciones ambientales y ocupacionales en las zonas bananeras de Costa Rica.

La actividad bananera impacta al ambiente en varias formas. Veamos.

Uso de plaguicidas, que han causado intoxicaciones en personas hasta esterilizaciones. También los plaguicidas han ocasionado contaminación de aguas y muertes de peces.

Los bananos producen desechos: el propio banano que sobra y los plásticos.

La deforestación que se ha dado y se da para establecer plantaciones.

De cada uno de estos aspectos podríamos hacer un tratado y justificar irresponsablemente la no siembra de banano. Lo mismo podríamos hacer sobre el café, caño y otros productos. Creo que ese no es el caso, y que lo que debemos hacer es buscar la mejor forma de tener una agricultura sostenible, producir bananos, tomando en cuenta factores ambientales, para reducir los impactos ambientales citados.

Mi análisis parte del hecho de que, el gobierno, el país, desea producir bananos. En este sentido deseo dar mis aportes. Respetaré a aquellos, que se oponen a la actividad bananera, pero que no aportan soluciones.

Desde el punto de vista de contaminación creo que se debe aprovechar mejor, en forma más directa y que beneficie a las comunidades, el cobro de un impuesto de 1,50 (un colón con cincuenta céntimos) que se deben dedicar a labores de protección ambiental. Esto significa que más de 10 millones de colones por año, destinan los bananeros para enfrentar los problemas que ellos generan. La idea es excelente y única en el mundo; lo que pasa es que esos recursos se los quieren repartir el Ministerio de Salud, Universidades y otros grupos, en proyectos académicos, burocracia, vehículos, etc. . Yo me inclinaría porque esos recursos fueran manejados y programados para atender los problemas ambientales, por las Municipalidades, Asociaciones de desarrollo y grupos ambientales de las Comunidades donde se localizan las bananeras.

Un estudio de impacto ambiental lo ha ofrecido hacer una institución de gran prestigio nacional y podría costar unos 100 millones de colones y se haría en 6 – 10 meses. Pero las autoridades del Ministerio de Salud quieren contratar personal, comprar equipo, y hacer investigaciones por años, cuyos costos por supuesto son muy elevados. El estudio de impacto ambiental es prioritario, para obtener las recomendaciones básicas y mejorar el cultivo bananero desde el punto de vista ambiental.

Pero también, una organización ambientalista ubicada en Costa Rica, está impulsando otro estudio ambiental para las áreas de expansión bananera, sin invitar a participar al sector bananero. Esto demuestra que hay incongruencias en las acciones ambientales que conciernen a este sector.

En este aspecto particular, creemos que se debe realizar un estudio de impacto ambiental por un grupo independiente, que pueda analizar no solo los aspectos ecológicos, sino también los agronómicos y económicos.

Uno de los problemas de las bananeras ha sido la contaminación que generan con los desechos de bananos que depositan a orillas de ríos, quebradas y calles, y los plásticos que se lanzan a ríos, que contaminan y destruyen arrecifes. Este asunto se ha complicado por negligencia de las bananeras. Dichosamente se están realizando estudios para tratar adecuadamente estos desechos y para producir otros alimentos o abonos a partir de estos subproductos. En este mismo sentido se han contratado biólogos y expertos ambientales para enfrentar este problema de la contaminación. Precisamente en estos días en la Escuela del Trópico Húmedo se ha dado un Seminario con diferentes sectores para analizar este asunto de los desechos.

En cuanto a la deforestación hay que definir varias cosas. En primer lugar hay que aclarar que el cultivo del banano debe darse en áreas de aptitud agrícola. No concebimos plantaciones bananeras en tierras marginales. En este sentido CORBANA ha preparado un Manual de Procedimientos, y creemos que no se debe aprobar proyectos bananeros que no se adapten a esos requerimientos edafológicos. Sobre esta base debemos analizar las plantaciones pasadas, actuales y futuras, y justificar los cambios de uso.

Datos obtenidos de siembra de fincas bananeras entre 1985 – 1990 demuestran que se sembró un área de 20.450 Has., de las cuales se sembraron 2.480 Has., en bosque secundarios y 306 Has., en bosques primarios, es decir, se taló 0.01% de bosque primario (que su suelo era agrícola). Lo anterior en todo el país, incluyendo las nuevas áreas en Sarapiquí y Corredores (Pacífico Sur). Las nuevas solicitudes de cambio de uso (tala) en Sarapiquí y Limón, en este año de 1991, son por 8.367 Has., (hasta setiembre) de las cuales se talarían 1.691 Has., es decir un 20% (también en suelos agrícolas). Vale aclarar que esas Has., están en bosques dispersos, y que en consecuencia un 80% de las plantaciones se han realizado en potreros, tacotales o cultivos abandonados. Esto vale para las plantaciones hechas desde 1985 – 1991 (aún las que están pendientes del permiso de cambio de uso).

Otra cosa que hay que decir sobre la deforestación o los permisos para cambio de uso, es la total incongruencia y descoordinación que se da entre las políticas agrícolas del Gobierno (MAG) y las del MINEREM. El gobierno impulsa la expansión bananera, pero la Dirección Forestal la detiene al no permitir el cambio de uso para plantaciones bananeras, aunque estas se den en áreas agrícolas.

Esto tiene que resolverse, aclararse de una vez por todas. Se debe declarar un área bananera, respetar la condición agrícola de los suelos y establecer las condiciones ambientales de la actividad (cosa que puede definirse con el estudio de Impacto Ambiental).

La agricultura sostenible es posible. La actividad bananera es posible si se quiere mantener e incrementar la producción bananera debe hacerse de la mejor manera. Las condiciones están dadas y, la voluntad existe.

Llamo al MINEREM, grupos ambientales, CORBANA, Cámara de Bananeros y Municipalidades, a pensar en el país, en los más necesitados. Juntos podremos encontrar el verdadero desarrollo sostenible que necesita el país.

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