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Cazadores de microbios 1/10/2003

Por.Alexander Bonilla D.

Hoy contamos con grandes adelantos científicos y tecnológicos en la medicina. Existen grandes y modernos laboratorios con potentes microscopios que permiten ver insignificantes animales que pueden ser para el bien o para el mal de la humanidad.
Pero hace como 300 años apenas se conocían aquellos bichos que podía ver el ojo humano. Hablar o escribir de que existían seres microscópicos y que muchos no podían ver, era una herejía. Podía la persona ser condenado al fuego.
En 1632 nació Antonio Van Leewnhoek en Holanda, quíen desde pequeño se interesó en tratar de ver más de lo que podían mirar sus ojos. Comenzó a tallar el mismo lentes para ver cosas pequeñas. Sus amigos decían que estaba loco. Pero el loco este fabricó un microscopio y observó la cabeza de una mosca. Quedó asombrado por lo que miró. Luego puso en su invento semillas, una pulga y las patas de un piojo.
Pero lo que más le llamó la atención fueron unos animalitos que observó en unas gotas de agua, y el sarro de los dientes. HABIA DESCUBIERTO LOS MICROBIOS.
Lo dio a conocer a la Real Sociedad Inglesa, pero no le dieron pelota, no le creían que hubiera visto animalitos que nadie había visto.
En 1677 logró demostrarles a los incrédulos las existencia de minúsculos bichitos. Desde entonces lo hicieron miembro de la Real Sociedad.
Don Antonio descubrió a los microbios; pero nunca los relacionó con enfermedades que afectaban a los humanos. Murió en 1723, a los 91 años.
Se le considera el padre de la Microbiología moderna. Hoy casi olvidado y desconocido.
Un homenaje a este primer cazador de microbios : Leewenhoek.

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