Los plaguicidas y la salud en Guanacaste junio 87
Por: Alexander Bonilla D.
La contaminación con plaguicidas en Guanacaste está muy ligada al cultivo de algodón y otros cultivos como el sorgo y el arroz. El área del cultivo de algodón, sobre el cual nos referimos, ha fluctuado en los últimos años: 3.383 Has. entre 1960 – 61, 8.689 Has. entre 1966 – 67. O Has. entre 1971 – 72, 1000 Has. entre 1974 – 75, 13.858 Has. entre 1977 – 78, y 768 entre 1981 – 82 (ALCORSA-MAG, 1983). En el período 85-86 el área sembrada fue de 1711 Has. Las primeras siembras de algodón en Costa Rica fueron hechas por unos españoles en Orotina por ahí de 1929. Luego unos japoneses, en 1942, empezaron a sembrarlo en Barranca de Puntarenas. Posteriormente, por el año de 1950, Federico Solórzano y compañía llevaron el algodón a la provincia de Guanacaste.
Aunque se reconocía la relación de la contaminación en Guanacaste con el uso de los plaguicidas en el algodón, no se habían realizado estudios sobre el particular. Por ello, en 1985, la Confederación Universitaria Centroamericana – CSUCA – inició un proyecto de investigación para analizar la problemática de la contaminación por plaguicidas asociadas al cultivo del algodón en Guanacaste. Se hizo la investigación por medio de la Universidad Nacional , y participaron las siguientes personas: Irma Maroto, Claudia Zúñiga y José Joaquín Rodríguez. Los resultados de la investigación trataremos de resumirlos en este artículo.
La utilización de plaguicidas en el algodón se relaciona con gran variedad de plagas que afectan el cultivo, lo cual requiere muchas aplicaciones de agroquímicos, en especial los organofosforados. Las plagas más importantes del algodón son: los gusanos cortadores, el picudo, el gusano bellotero, el gusano medidor, la mosca blanca, el minador de la hoja, los chinches manchadores, y otras plagas de menor importancia. Se estimó que en la cosecha 1977 – 78 se tuvieron que hacer un promedio de 5 aplicaciones, 23 en la de 1980 – 81, y unas 15 aplicaciones en la cosecha 1985 – 86.
Según las investigaciones, la mayoría de las aplicaciones se hacen en forma aérea y con una frecuencia de cada 8 días en los períodos críticos de las plagas. Los insecticidas organofosforados y las piretrinas fueron los más usados; entre ellos el “campeón” fue (en 1985) el metil paration.
Algunos plaguicidas usados en Costa Rica, por su alto poder tóxico, han sido prohibidos en otros países. Por ejemplo: citan los investigadores que de los plaguicidas usados en el algodón entre 1979 – 85, al AMA (AS) se le considera mutagénico, al DMSA (AS) mutagénico, el Trifluralín cancerígeno, el Endesulfan es de alta toxicidad, el Cararil se le considera teratogénico y fototóxico, y al PCNB es cancerígeno.
Una forma de determinar el nivel de intoxicación por plaguicidas en las personas, es analizando su nivel de colinesterasa. Los plaguicidas organofosforados y carbomotes, según los investigadores “están inhibiendo las enzimas colinesterasas, provocando una acumulación de acetilcolina en el organismo”. La acetilcolina es “un transmisor químico del sistema nervioso y su acumulación origina una interrupción generalizada del músculo del nervio y de las glándulas, produciendo los signos y características de una intoxicación; en las intoxicaciones severas puede llevar a la inconciencia, las convulsiones y finalmente a la muerte por paro respiratorio”. Este panorama, estamos seguros que lo han visto y vivido muchos guanacastecos.
Los resultados de los análisis de colinesterasa realizados en 1985 en 1401 Has de algodón de 2 haciendas de Bagaces y Liberia, fueron comparados con los de poblaciones no expuestas a los plaguicidas de otros lugares del país. SE encontró que las edades de los trabajadores oscilaba entre los 15 y los 51 años, a pesar de que es prohibido de que menores de edad trabajan con plaguicidas. El 40% de las personas analizadas presentaron leves inhibiciones de colinesterasas (chapeadotes, mezcladores, cargadores). Ellos decían que cuando estaban en contacto con los plaguicidas les daba nerviosidad, dolor de cabeza, sudor excesivo, dificultad para dormir, y mareos.
Entre 1978 – 84 hubo en Guanacaste 236 intoxicaciones reportadas (recuérdese que muchas no se reportan) asociadas con los plaguicidas, de las cuales 64 eran en menores de 18 años, por lo general varones (Maroto y otros, 986). La causa fundamental de las intoxicaciones fue laboral, destacando los intoxicados con organofosforados (47) y con Carbamatos (34%). Los plaguicidas que más daños causaron a los trabajadores fueron el Tamarón, el Metil Paration y el Lannate.
Pero ahí no para la cosa. Se han detectado efectos en la vida silvestre, los bosques, las aguas, animales domésticos, los bosques, las aguas, animales domésticos, etc., veamos algunos casos reportados y documentados; en 1983 aparecen cientos de peces muertos en el río Tempisque; en 1983 aparecen cientos de peces muertos en el estero de Playa Sámara miles de peces y otros animales aparecen muertos en lagunetas cercanas al río Tempisque, por el lado de Filadelfia; en 1975 un avión fumiga el río con metilparation, miles de peces muertos; en Filadelfia en 1983 mueren intoxicados con monocrotofos y metil paration pájaros, coyotes y palomas; en Sardinal se reportan muertes de peces y langostinos por lavados de equipo en ríos; en 1985 en La Flor mueren zanates, pájaros, palomas, 18 culebras, garrobos, conejos; en Hacienda San Hernán es frecuente encontrar culebras, lagartijas y golondrinas muertas después de una fumigación; en el Níspero en 1984 aparecen 35 mapaches muertos; en Colorado de Abangares mueren miles de abejas y se pierden colmenares; en Cabuyal de Liberia, Recreo de Bagaces y Cañas Dulces mueren miles de abejas y también se pierden colmenares; en Cabuyal de Liberia, Recreo de Bagaces y Cañas Dulces mueren miles de abejas y también se pierden colmenares, en 1984; en 1985 se reportan peces muertos en el lago de Arenal y el Golfo de Nicoya; en Santa Cruz en 1984 mueren 4 vacas al comer pasto con plaguicidas; en octubre de 1985 en La Flor mueren 161 animales entre vacas, terneros y toros, al comer de una milpa recién fumigada; se denuncia también que árboles de la zona están muriendo al ser quemados con los plaguicidas. Aparte de los casos enunciados también se sabe de carne contaminada devuelta por los Estados Unidos, de productos alimenticios contaminados, y de la resistencia del mosquito portador de la malaria.
Amigos guanacastecos, si pusiéramos en una balanza los “beneficios” que dicen trae el cultivo de algodón, y en otra el costo de las muertes de personas y animales, el costo de las atenciones de los intoxicados, los días laborales perdidos, la devolución de carne o de otros productos de exportación, el incremento de los costos del combate de la malaria por la resistencia adquirida del mosquito transmisor, la destrucción de abejas y colmenares, la muerte de peces, aves, palomas, lagartos, culebras, etc., etc.. ¿Cómo creen ustedes que saldría el negocio para el país?.
¿Acaso no habrá llegado el momento de hacer un alto en el camino y analizar la relación beneficio-costo en el uso de los plaguicidas?. ¿Acaso no ha llegado el momento de que debamos exigir a las autoridades respectivas la búsqueda de alternativas para minimizar el uso de plaguicidas?. ¿Acaso no habrá llegado el momento de que se prohíba el uso de productos que han sido prohibídos en otros países?. ¿Será tan rentable el cultivo de algodón?.